Han pasado tres décadas desde el nacimiento de Simon the Sorcerer y no puede existir mejor homenaje que el trabajo que tenemos entre manos ahora

Cuando pasan 30 años desde la salida de una franquicia que he disfrutado, no sé si alegrarme o llorar por lo viejo que soy. Supongo que lo primero, o al menos este caso lo merece. Y es que no es fácil encontrar el equilibrio en las aventuras gráficas actuales. Tiene que ser una balanza que mejore el aspecto jugable (adaptado al jugador de consola), que siga teniendo un humor particular y a fin de cuentas, que sea divertido. Por suerte, Simon the Sorcerer: Origins reúne todo eso y además sirve como el envoltorio de un sincero homenaje a aquellas odiseas que pasaba nuestro querido mago de túnica morada.

Lamentablemente, las aventuras gráficas no son tan populares a día de hoy. Hemos visto cómo han evolucionado a las aventuras conversacionales que TellTale Games pusieron de moda. Pese a esos cambios tan notorios, aún hay algún que otro estudio que se ha atrevido a lanzar su propuesta, y encontramos casos tan sonados como el propio Return to the Monkey Island. De hecho, ambas sagas salieron casi a la vez, y aunque comparten universos distintos, tienen muchas cosas en común que las hacen verdaderamente especiales.

Vuelta al ruedo

En Simon the Sorcerer Origins controlaremos al propio Simon cuando es un niño. Debido a su comportamiento en el colegio, sus padres se ven forzados a mudarse a una nueva ciudad. Cuando llega a su nueva casa, empieza a investigar todas las habitaciones. Pero justo cuando abre la puerta de su dormitorio, un portal dimensional le teletransporta al mundo de magia y fantasía donde transcurrirán los 12 capítulos que tiene el juego.

Este hilo narrativo servirá como precuela de todos los acontecimientos que vendrán después con el resto de iteraciones. No penséis que al controlar a un niño será todo coser y cantar. El título mantiene la dificultad clásica de aquellos tiempos, sin pistas ni indicaciones si jugamos en su modo normal. Y con ese toque de locura y falta de lógica como vimos en las aventuras de Guybrush Treepwood.

Acertijos de ayer y hoy

Aunque sea una aventura que bebe mucho de su procedencia point ´n click, no es ni point… ni click. Nosotros controlaremos al futuro mago por cada localización, y si pasamos cerca de un objeto interesante, éste resaltará automáticamente. Lo dicho, pese a la temprana edad de Simon y esta accesibilidad tan directa, es complejo dar con algunas soluciones. No nos quedará otra que probar entre sí todos aquellos cachivaches que tengamos en el inventario, hablar con cada personaje del juego y explorar cada rincón del mapa.

Como buen ¿hechicero? que se precie, usaremos nuestra varita y ciertos poderes asociados a nuestra condición. No quiero destripar mucho para no entrar en spoilers, pero seremos capaces de aprender magias relacionadas con poderes elementales y usarlas cuando las necesitemos. Aunque los primeros compases de la trama son más como una aventura gráfica al uso, una vez que entremos en la Escuela de Magos notaremos que todo se complica y habrá que usar nuestra imaginación para resolver los puzles que tenemos por delante.

Pensando con una sonrisa de oreja a oreja

Me gusta mucho el humor que destila. Mantiene esa verborrea clásica llena de ironía y referencias a otras obras. No serán pocas las puyitas que lanzará nuestro protagonista sobre sus anteriores juegos (aunque esto sea una precuela…). Tampoco faltarán las menciones a otros mundos de fantasía como El Señor de los Anillos o Juego de Tronos. Incluso hay momentos que son sacados de los memes de internet. Una locura, que se magnifica con esas conversaciones donde Simon rompe la cuarta pared e intenta hablar directamente con nosotros. Muy de le época, y muy necesario.

Si ya con esas conversaciones repletas de humor Simon the Sorcerer Origins nos tiene embrujados, lo remata más si cabe su aspecto visual. Las cinemáticas son una preciosidad, y eso es debido a que están realizadas por el estudio que hizo la película de animación Klaus. No obstante, los momentos in-game también son muy buenos, con un dibujado, originalidad y colorido excepcional. Si a eso le sumamos una banda sonora que viene con sorpresa en forma de Rick Astley, para qué queremos más.

Conclusión de Simon the Sorcerer Origins

Estoy completamente convencido de que los jugadores de aventuras gráficas clásicas, y especialmente aquellos fans de Simon the Sorcerer disfrutarán muchísimo de esta propuesta. Inin Games junto con Smallthing Studios han sabido plasmar fielmente la esencia de los títulos nacidos en los años ´90 sin olvidar retocar ciertos apartados para que luzca mejor en los tiempos actuales. La ironía en sus diálogos, los puzles, referencias a otras obras, dificultad… todo nos retrotrae 30 años cuando éramos unos chiquillos y disfrutábamos de este tipo de videojuegos. Y si además cuenta con un apartado artístico tan vistoso, y un doblaje (en inglés) a la altura, no podemos pedir mucho más al título. Recomendadísimo.

Simon the Sorcerer: Origins

24.99€
9

Nota Final

9.0/10

Pros

  • Conserva la esencia de las aventuras gráficas de los años ´90
  • Muy buen humor, con multitud de referencias
  • Las animaciones de las secuencias está genial...

Cons

  • ... aunque las propias in-game bajan un poco
  • Dificultad sólo apta para gente avezada en estas lindes
  • No hay pollos con polea... y eso es malo, ¿no?

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