El regreso de Sacred 2 con este remaster dinamita la nostalgia y nos recuerda, que tiempos pasados no siempre fueron mejores.
Sacred 2: Fallen Angel fue lanzado originalmente en octubre de 2008 para PC, seguido por versiones para Xbox 360 y PlayStation 3 en 2009. Desarrollado por Ascaron, un estudio alemán con experiencia en juegos de estrategia y rol, y publicado por cdv Software Entertainment y Deep Silver, el título se presentó como una precuela del primer Sacred, situándose 2.000 años antes en el mundo de Ancaria.

Sacred 2: Fallen Angel destacó por su enorme mundo abierto, su sistema de campañas duales (Luz y Sombra), y una mezcla de acción RPG con elementos clásicos de hack & slash. Aunque no alcanzó el estatus de superventas global, tuvo una recepción positiva entre los fans del género, especialmente en Europa, donde se convirtió en un título de culto. Su música, compuesta en parte por la banda Blind Guardian, y su ambientación rica en fantasía, ayudaron a consolidar su identidad.
Sin embargo, el desarrollo fue largo y problemático. Ascaron entró en bancarrota poco después del lanzamiento, lo que afectó el soporte y expansión del juego. A pesar de ello, Sacred 2 dejó una huella duradera en la comunidad RPG.
Historia y desarrollo narrativo
La historia de Sacred 2 gira en torno a una sustancia mágica llamada T-Energy, fuente de vida y poder en Ancaria. Originalmente controlada por los Serafines, esta energía fue cedida a los Elfos Altos, quienes se dividieron en facciones enfrentadas por su dominio. Esta lucha desata el caos, mutaciones y destrucción en el mundo.

Como jugadores elegiremos e entre dos campañas: Luz o Sombra, lo que determina el enfoque moral y narrativo de la aventura. Cada personaje jugable (hay seis clases) tiene su propia historia, motivaciones y habilidades únicas. El mundo es enorme y abierto, con cientos de misiones, mazmorras, secretos y facciones que reaccionan a tus decisiones.
La narrativa se desarrolla de forma no lineal, con eventos que se entrelazan según tu camino elegido. Aunque la historia principal tiene momentos épicos, muchas misiones secundarias carecen de profundidad, lo que afecta la inmersión.

Sacred 2 Remaster: ¿resurrección o desencanto?
Con el lanzamiento de este remaster, una apuesta de THQ Nordic por revivir una saga olvidada, las desarrolladoras Jumpgate AB y SparklingBit han sido las encargadas del lavado de cara. THQ ofrece una edición que incluye muchas cosas:
- Sacred 2 Gold Edition con todas las expansiones.
- Texturas en alta resolución, mejor iluminación y distancia de visión.
- Interfaz moderna y soporte completo para mandos.
- Combate más fluido y correcciones de bugs históricos.

Pero entrando en materia, es a nivel gráfico, donde el remaster cumple con creces. El lavado de cara le da nueva vida a Ancaria, y la posibilidad de alternar entre gráficos antiguos y modernos es un guiño nostálgico. Sin embargo, esta nostalgia se va disolviendo a medida que avanzamos en el juego.
Muchos jugadores guardamos un recuerdo idealizado del original. Al volver con este remaster, nos hemos dado de bruces con una realidad cruda: las mecánicas de hace 15 años no han envejecido bien. Lo que antes parecía mágico, hoy se siente torpe y frustrante.
Los puntos flacos de Sacred 2
Aunque visualmente renovado, el juego arrastra deficiencias estructurales que afectan la experiencia moderna. Para empezar la gestión de inventario: lenta, poco intuitiva, sin filtros ni accesos rápidos.
Un sistema de habilidades que es lo más confuso que recuerdo. Con escasa claridad sobre progresión y sin sinergias evidentes. Un Mapa y navegación que te acabará desesperando, y es que el desplazamiento es engorroso, con caminos mal definidos y sin viaje rápido eficiente.

Además, el equipo no tiene durabilidad, esto elimina una capa estratégica, pero también reduce la sensación de progreso. Y para colmo no se puede arrastrar el equipo para usarlo; hay que hacer clic dos veces (seleccionar y asignar), lo que ralentiza la acción.
Peor ahí no acaban los problemas, desde los ajustes y la configuración nos encontramos con opciones muy limitadas. No se pueden reasignar botones del ratón, solo del teclado, no existe algunas opciones gráficas comola sincronización vertical, no se puede mover la cámara como botón derecho del ratón y un largo etcétera de mecánicas de calidad de vida que tenemos interiorizadas como normales e innatas que no están presentes en esta remasterización.
Jugabilidad pura y muy, muy dura.
Para colmo de males, algunas mecánicas jugables han envejecido mal. EL trackeo o selección de enemigos es horrible, muchas veces te verás pegando al aire mientras el enemigo de liquida. La ejecución de habilidades va por iconos, como antiguamente, dificultando y restando agilidad en el combate. Los atajos de teclado no funcionan correctamente.
El movimiento por el mapa es confuso, como muros “invisibles” constantes que limitan la exploración. Esta barreras aparecen, como en el original, a modo de bosques que no parecen tan frondosos como para no poder pasarlos, colinas normales que no podemos subir, ríos que no podemos cruzar, etc. Para rematar, las misiones secundarias se sienten como recados sin alma, con poca conexión con la historia principal o el entorno. Esto rompe la inmersión y convierte el juego en una sucesión de tareas repetitivas.
Remasters y memorias de gamer viejuno.
El caso de Sacred 2 Remaster plantea una cuestión profunda: ¿deberían los remasters respetar la experiencia original o adaptarse a los estándares actuales? Este título demuestra que la nostalgia es frágil. Lo que recordamos como perfecto, al ser revivido sin ajustes profundos, puede volverse decepcionante. Un buen remaster no solo mejora lo visual, sino que reinterpreta la jugabilidad para que funcione en el presente. Aquí, el esfuerzo gráfico es evidente, pero la jugabilidad sigue anclada en 2008, lo que genera una disonancia entre lo que vemos y lo que sentimos al jugar.

CONCLUSIONES
Sacred 2 Remaster es una reinvención visual efectiva, pero una experiencia jugable desfasada. Para los fans acérrimos, puede ser una forma de revivir Ancaria con nuevos ojos. Para los jugadores modernos, es una lección sobre cómo los recuerdos pueden chocar con la realidad.
A pesar de contar con un aspecto gráfico genial y un lavado de cara digno, el resto del juego naufraga de manera estrepitosa, algo que el recuerdo de Sacred no se merecía. Aun así, si eras fan de los juegos retro, sin duda esta experiencia es lo mas retro que puedes encontrar, Sacred 2 Remaster pretendía ser una carta de amor a la saga pero está incompleta. Si THQ Nordic quiere revivir la saga, necesitará más que nostalgia: necesitará evolución.
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