Cat God Ranch es un Roguelike Deck Builder con alma de máquina de Slots. No te soltará fácilmente.

Jugando a videojuegos me pasa, y a varias personas alrededor, que las máquinas tragaperras (o de Slots) tienen todos los elementos para atraerme (mecánicas jugables, botones, recompensas, pantalla con colorines), pero no lo hacen porque realmente es muy poca la interacción que haces para obtener un resultado. El elemento azar es el único que juega y por lo tanto le resta el interés que sí me suscita un videojuego.

El año pasado triunfó un Roguelike basado en el póker, un juego donde la fortuna también tiene su actuación pero la elección de la jugada con las cartas dadas le da un poco más de interacción al jugador. Cat God Ranch es parecido pero en vez de poker, tragaperras. Tanto Balatro como el juego que nos ocupa se lanzaron en 2024. Es ahora cuando este último se publica en Xbox.

La Granja de las Donaciones

Resulta que nos contratan para gestionar una granja muy especial. Los animales que la tienen que habitar llegan con el propósito de rendir culto al gato dios de la granja. Cada día los animales depositan donativos a su Señor. Nuestro objetivo es elegir esos animales para llegar a los cupos en un número de días determinado. Ni qué decir que nuestro empleador es el mismísimo dios gatuno y que nos echará sin pensárselo dos veces.

Cada día, los animales salen del establo y se colocan en una posición aleatoria y esto genera una serie de donaciones dependiendo de cada animal, de las sinergias resultantes de donde se sitúe y las criaturas de alrededor. Al final de la jornada elegiremos otra bestia que formará parte del grupo a partir de la mañana siguiente. Así pasan las horas y nuestra única interacción es tirar de la palanca para ver si las campanas o las cerezas se alinean (en este caso para que pase un nuevo día y se alineen los animales): Una tragaperras de bar con cabezas de gambas incrustadas en el suelo.

Creando la máquina de la perdición

La diferencia importante es que nosotros construimos esa máquina para optimizar el resultado. El elemento roguelike/ deck builder nos permite crear la estructura que nos permitirá que el Dios Gato reciba lo que merece. Para empezar pudiendo cambiar de gato (porque nuestro único y verdadero dios es el dinero), eligiendo el que tenga el poder más conveniente para ganar más monedas. Antes de comenzar la partida también tenemos que elegir qué tipo de animales podemos tener. Se comienzan con Aves, Ungulados y carnívoros pero la selección puede llevarte hasta animales extintos como los dinosaurios. Eso sí, sólo se pueden elegir 3 familias de animales. Cada grupo tiene los que interactúan entre ellos, reproduciéndose y haciendo más animales o los que a través de interacciones con otros grupos proporcionan riqueza para la granja. Esto va desde unir fuerzas económicas a que el depredador devore a su presa, cosa que a priori parece no ser muy beneficiosa pero después de ver cómo se reproducen los conejos (en el juego) es de agradecer.

Estos dos factores anteriores al juego, se juntan con mejoras una vez metidos en faena para que haya más variables. Tenemos un número de días determinados para llegar a una cifra. Cuando llegamos hacemos el pago y se abre una tienda para subir niveles a los animales, mejorar casillas o situaciones que se pueden dar. Puedes poner una charca que si cae un pato ahí te dará una bonificación doble, por ejemplo. Luego se continúa con el siguiente objetico económico hasta terminar la fase.

Todo son mejoras que alteran las estadísticas a nuestro favor, porque vamos a necesitar toda esa ayuda. En los niveles más altos Cat God Ranch aprieta mucho y es tan importante la labor pre-juego como la buena elección dentro de él. Lo principal es superar las fases para tener más elementos (gatos, animales o mejoras) con los que favorecernos. A diferencia del juego del póker, este sí que se divide en fases que concluyen y se vuelve al hub principal, donde se desbloquean nuevos niveles de dificultad o incluso nuevos escenarios.

Hecho para atrapar y no soltar.

Todo el diseño del juego es muy vistoso, incluso infantil (también suceden con las máquinas de Slots). Un diseño de gatos estilo japonés y unos animales caricaturizados, muy amistosos incluso las hienas carroñeras. Todo pintado como a acuarela es muy suave y ligero, para lo que pretende.

Dibujitos atrayentes pero casi estáticos que se acompañan de sonidos que afectan directamente al cerebro reptiliano: Moneditas junto con sonidos de animales… no hay más pruebas señoría. La música puede ser el punto flaco, muy repetitiva, pero enmascarada con el sonido del dinero ganado.

Conclusiones.

Cat God Ranch es un juego que se comienza incluso con apatía, sin saber muy bien que estás haciendo, pensando que tú no eres más que un instrumento para apretar un botón y que la máquina juegue sola por ti. Pero cuando te das cuenta se ha hecho de día y sigues montando tu tragaperras ideal, sabes que estas dentro. Es así de adictivo, pero le falta el punto de mayor interacción en las jugadas, se sigue sintiendo que durante la fase principal no se hace nada. Tiene muchas sinergias entre animales y jugadas inesperadas que pueden resultar muy beneficiosas, pero no deja de ser golpes de suerte. Menos mal que el dinero es de mentira. Es un enganche CASI tan vacío como el de la máquina maldita del bar. Por lo menos te dejan elegir los animales.

Cat God Ranch

12,99
6.9

6.9/10

Pros

  • Obtiene lo que se propone: Atrapar
  • La variedad de animales y familias dan dinamismo al juego

Cons

  • La fase de juego no es muy activa por parte del jugador
  • Y la estrategia que plantea no muy profunda
  • El enganche es tonto, como el de una tragaperras

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