Fort Solis llega a Xbox Series de la mano de Fallen Leaf Studio: una experiencia narrativa de ciencia ficción marcada por la soledad y la tensión

Un thriller marciano de misterio y silencios inquietantes

Hay juegos que parecen diseñados como una película en la que tú eres parte del relato. Fort Solis es uno de ellos: una aventura narrativa en tercera persona ambientada en una base minera remota en Marte, un terreno desolado donde nadie parece haber dejado huellas… y donde el silencio pesa más que el mismo viento rojo del planeta rojo.

Desarrollado por Fallen Leaf junto a Black Drakkar Games y distribuido por Dear Villagers, Fort Solis llega por fin a Xbox Series como una propuesta de investigación, más cercana a un thriller interactivo que a un juego tradicional. Es un título breve, basado en la inmersión, el misterio y la exploración, donde cada paso y, en ocasiones, cada gesto, tiene la intención de sumergirte en una noche interminable en la que nada es lo que parece.

Historia: El silencio marciano

La premisa de Fort Solis tiene un gancho difícil de ignorar: una llamada de emergencia desde una base minera perdida en Marte. Jack Leary, un ingeniero de control, responde a esa llamada con la esperanza de encontrar respuestas, no sin cierta desgana, porque los turnos también son largos en Marte. Pero, lo que hallará será un misterio cargado de interrogantes, habitaciones vacías, documentos de texto, grabaciones de vídeo y audio que funcionan como piezas dispersas de un rompecabezas incompleto.

Desde los primeros compases, la historia se siente como un relato de cine negro trasladado al contexto de la ciencia ficción: un entorno hostil, una presencia ausente, y la sensación constante de que cada respuesta abre una nueva pregunta.

La narración se apoya casi por completo en la recopilación de pistas y testimonios ajenos, correos electrónicos, grabaciones de cámaras de seguridad, y fragmentos de conversaciones. Éstos, poco a poco van dibujando el contexto de lo sucedido en Fort Solis.

Hay quien dirá que esta forma de contar la historia es uno de los valores del juego, porque obliga al jugador a reconstruir los hechos con paciencia. Sin embargo, esa misma estructura narrativa, que arranca con una atmósfera intrigante, pierde algo de fuelle conforme avanzamos, y termina por dejar más sensación de misterio inconexo que de thriller resuelto. La conclusión, en particular, puede sentirse apresurada y menos satisfactoria que lo que su narrativa inicial prometía.

Jugabilidad: caminar, observar… y poco más

Aquí es donde Fort Solis se distancia de lo que solemos entender por “juego”. La obra se desarrolla casi en su totalidad a través de la exploración lenta y deliberada de los pasillos, salas y exteriores de la base marciana.

No hay combate, ni habilidades complejas, ni decisiones ramificadas. El “juego” consiste principalmente en avanzar, interactuar con objetos, recoger pistas y activar QTE, cuya ventana de éxito puede ser frustrante y, a menudo, incapaz de alterar de forma significativa el desarrollo de la trama.

Hay diversos coleccionables, como carteles, y una jugosa opción de extras con más información y arte conceptual.

Esta propuesta, que bebe directamente del género conocido como walking simulator, basa su ritmo en la contemplación y la inmersión. La intención está clara: hacerte sentir la soledad de Marte, la intriga de unos pasillos vacíos y el peso de cada paso hacia lo desconocido.

El movimiento, significativamente lento, pretende subrayar ese tono, pero en la práctica termina por convertirse en una espada de doble filo. La ausencia de opciones de carrera o de mayor dinamismo hace que los trayectos, especialmente cuando hay que volver sobre nuestros pasos para abrir nuevas puertas, se prolonguen más de lo deseado y generen cierta monotonía.

La narración se apoya casi por completo en la recopilación de pistas y testimonios ajenos, correos electrónicos y grabaciones.

Los QTE intercalados y los “minipuzles” de poca profundidad no logran aportar variedad real al desarrollo, y cuando la historia pierde intensidad, tras un arranque sugerente, el juego se apaga con una sensación de ir avanzando sin una recompensa jugable clara.

Aspecto técnico: Marte luce genial y vacía

Visualmente, Fort Solis es capaz de impresionar. Aprovechando el Unreal Engine 5, el juego presenta ambientes detallados, iluminación naturalista y escenarios que podrían pasar perfectamente por una producción cinematográfica ambientada en Marte. El diseño de las instalaciones, tanto en el interior como en la superficie del planeta rojo, consigue transmitir aislamiento y desolación de forma efectiva.

Visualmente, Fort Solis es capaz de impresionar (captura de Xbox Store)

Las animaciones, especialmente las faciales, y la captura de movimientos ayudan a dotar de veracidad a los diálogos interpretados por un elenco de voces de alto nivel, incluido Troy Baker entre otros talentos. Estas actuaciones son uno de los pilares que sostienen la historia, porque aportan humanidad a una trama que, de otro modo, podría sentirse demasiado fría.

Eso sí: a nivel técnico hay matices a considerar. El ritmo pausado y la falta de acciones interactivas realzan cualquier pequeña imperfección: los controles pueden sentirse rígidos y la cámara poco intuitiva en algunas zonas.

Tampoco faltan algunos problemas menores de rendimiento o caídas de framerate en determinadas circunstancias. Ésto puede romper ligeramente la inmersión en una experiencia donde cada detalle audiovisual importa.

Sonido y atmósfera: silencio, distorsión y misterio

El apartado sonoro de Fort Solis es otro de sus puntos más sólidos. La ambientación se construye tanto con música ambiental sutil como con momentos de silencio incómodo que hablan por sí mismos. Este manejo del sonido refuerza la sensación de que algo va mal en la base, que la soledad marciana esconde algo muy turbio.

Las voces, aunque no siempre perfectas, aportan carisma y peso emocional a las escenas. Escuchar a personajes como Jack interactuar con Jessica u otros miembros ausentes de la base da vida a lo que, sin duda, es uno de los elementos narrativos mejor llevados del juego. Fort Solis, más allá de sus voces en ingles, está bien localizado al español en sus subtítulos.

Conclusión

Fort Solis es un juego extraño: ambicioso en concepto, poderoso en presentación pero con altibajos en ejecución. Su atmósfera de ciencia ficción en Marte está conseguida, sus visuales son de alto nivel, y la historia tiene momentos que atrapan, pero la forma en que se nos invita a recorrerla, muy lentamente, con pocas mecánicas jugables y sin desafíos interactivos relevantes, hace que la experiencia se sienta, en varias ocasiones, más como una película interactiva que como un juego completo. Y esto puede no agradar a todo el mundo.

La duración es breve, ligera incluso para los estándares de aventuras narrativas, y la falta de impacto real de nuestras acciones o decisiones convierte buena parte del trayecto en un paseo contemplativo más que en una exploración activa.

No es una mala experiencia por sí misma: hay momentos de tensión, misterio y cierta tensión en el silencio de sus espacios y llegará a aquellos que gusten de aventuras gráficas. Pero su ejecución, a medio camino entre lo contemplativo y lo interactivo, puede no satisfacer a quienes buscan una narrativa más firme, una jugabilidad más sólida o decisiones que realmente alteren el destino de la historia.

Fort Solis

19.99 euros
7.8

Valoración

7.8/10

Pros

  • Atmósfera de ciencia ficción muy lograda, opresiva y creíble, que sostiene toda la experiencia.
  • Narrativa cuidada, con buen ritmo y un enfoque claramente cinematográfico.
  • Diseño visual espectacular y realista, con una estación espacial llena de detalles.
  • Gran apartado sonoro, clave para la inmersión y la tensión constante.

Cons

  • Jugabilidad limitada y poco interactiva, que puede no satisfacer a quienes buscan mecánicas más variadas.
  • Escasa rejugabilidad una vez completada la historia.
  • Algunos problemas técnicos menores que rompen puntualmente la inmersión.

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