Jandusoft y 3Cat nos traen una aventura en miniatura con sabor catalán
A veces el calendario de lanzamientos se llena de grandes producciones, juegos que prometen decenas de horas y presupuestos enormes que se dejan notar en cada escena. Pero entre tanto ruido también aparecen propuestas más pequeñas, títulos que quizá no aspiran a revolucionar nada, pero que sí tienen algo que cada vez se ve menos: personalidad.
Ese es precisamente el caso de Manairons, el nuevo proyecto de Jandusoft en colaboración con 3Cat. Un plataformas en 3D de corte bastante clásico que apuesta por algo tan poco habitual en la industria como el folclore de los Pirineos para construir su mundo.
No es un juego especialmente ambicioso, ni tampoco pretende serlo. Pero sí se nota que detrás hay cariño por la propuesta y una intención clara de ofrecer algo con identidad propia.

La historia nos lleva al pequeño pueblo de Vilamont, un lugar que ha cambiado bastante desde que el terrateniente Llorenç descubrió el poder del canut, un artefacto capaz de controlar a los manairons. Estas diminutas criaturas forman parte del folclore catalán y aragonés y siempre han estado asociadas a una idea muy concreta: trabajar sin descanso.
En el juego, ese concepto se lleva al extremo. Llorenç utiliza el canut para obligar a los manairons a industrializar el pueblo y mantener a todos bajo su control. La situación cambia cuando Nai, uno de estos pequeños seres, despierta gracias a la ayuda de una misteriosa vendedora ambulante.
A partir de ese momento, nuestra misión será recuperar el canut, liberar al resto de manairons y devolver cierta normalidad a Vilamont. Así pues, Nai cumplirá su sueño, no trabajar más (será andaluz?).
La narrativa tiene un tono bastante cercano al de un cuento tradicional. No busca grandes giros ni un drama excesivo, sino que acompaña bien a la aventura y sirve como excusa para recorrer los distintos rincones del pueblo. Y personalmente siempre me resulta interesante cuando un videojuego decide mirar hacia leyendas o tradiciones locales, algo que no vemos demasiado a menudo dentro del medio.

Mecánicas jugables
En lo jugable, Manairons se mueve dentro de un terreno bastante reconocible. Estamos ante un plataformas 3D que divide su aventura en diferentes niveles ambientados en los negocios y zonas del pueblo, cada uno con sus secciones de salto, enemigos y pequeños puzles ambientales.
El elemento diferenciador llega con la flauta mágica de Nai. Este instrumento no solo sirve para atacar a los enemigos o lanzar notas musicales a distancia, sino también para interpretar melodías capaces de activar distintos mecanismos del escenario.
Algunas canciones permiten mover objetos, abrir caminos o activar plataformas que de otra manera permanecerían inaccesibles. No es una mecánica especialmente compleja, pero sí le da cierto carácter al juego y ayuda a que la aventura tenga un toque propio dentro de un género que ya conocemos bastante bien.
La exploración también tiene su peso dentro del diseño de niveles. Los escenarios esconden bastantes coleccionables repartidos por el mapa, como vinilos musicales, botones y otros pequeños objetos que invitan a desviarse un poco del camino principal.
Entre esos detalles también encontramos zonas de descanso donde Nai puede echarse una siesta (sigo pensando que es andaluz) en un puf para recuperar salud y reponer las setas que funcionan como objeto de curación. Como pequeño guiño, en estos puntos también podemos escuchar los vinilos que hayamos encontrado durante la partida.
Además, al descansar los enemigos vuelven a aparecer en el escenario, un sistema que recuerda ligeramente a ciertos puntos de control de otros juegos, aunque aquí todo se mantiene en un tono mucho más relajado.
Donde el juego quizá se queda algo más corto es en el combate. Nai cuenta con ataques básicos, disparos musicales y la posibilidad de bloquear, pero los enfrentamientos no terminan de funcionar del todo bien quedando en un segundo plano que da la sensación de sobrar en el título.
Los jefes introducen algo más de variedad, aunque tampoco suponen un desafío demasiado grande. En cualquier caso, Manairons tampoco parece querer centrarse en la dificultad, sino más bien en ofrecer una aventura accesible y ligera.

Visualmente bonito y agradable
En el apartado artístico es donde el juego consigue transmitir mejor su encanto. Los escenarios están diseñados con la idea de que controlemos a una criatura diminuta dentro de un mundo mucho más grande, algo que se percibe en la escala de los objetos y en cómo se construyen algunos espacios.
La música acompaña bien esa sensación de aventura ligera y el doblaje es otro de los puntos que merece mención, ya que el juego cuenta con voces tanto en español como en catalán, algo que encaja muy bien con la ambientación del título.
Eso sí, no todo es perfecto. Durante la partida es fácil encontrarse con algunos problemas de cámara, especialmente en zonas más cerradas donde el plataformeo exige algo más de precisión. También hay momentos en los que el control podría sentirse un poco más pulido, sobre todo en saltos más ajustados y el plataformeo algo errático.
No son problemas que arruinen la experiencia, pero sí detalles que en determinados momentos pueden provocar algún pequeño tropiezo.

Conclusiones
En conjunto, Manairons es un plataformas 3D sencillo, modesto y bastante agradable de jugar. No reinventa el género ni lo pretende, pero apuesta por una ambientación poco habitual y por una aventura que se puede disfrutar sin demasiadas complicaciones.
Y a veces, entre tanto lanzamiento gigantesco, también apetece algo así. Un juego pequeño, con identidad propia, que decide mirar hacia el folclore para construir su mundo y que deja una sensación bastante agradable cuando llegan los créditos.
Y por último, no sé si os habéis dado cuenta, pero se trata de un “gnomo” catalán que desea ser andaluz, puesto que su sueño es no trabajar más y le encanta echarse siestas a casa rato.
Manairons está disponible en Xbox Series X|S, Playstation 5 y PC. Muchas gracias a Jandusoft por el código recibido para este análisis. Y muchas gracias a la editora y a 3Cat por traer el juego con críos doblajes, incluidos castellano y catalán; todo un acierto.


