Wax Heads se propone que disfrutemos trabajando en una tienda de discos y participar de su peculiar universo. Y lo consigue.
Sólo hace falta ojear el tráiler de Wax Heads y tener un poco de edad para que la película Alta Fidelidad se te venga a la cabeza. Si no la has visto, deja de leer ya, la tienes que ver. Una tienda de discos que hace comunidad a partir de una afición. Melómanos que debaten sobre las cinco canciones que sonarían en su funeral mientras fuera de la tienda sus vidas son menos que nada.
Repeater Records es la tienda de Morgan, líder de una banda de leyenda que se separó por culpa de su hermana, que continuó triunfando en los escenarios. Es algo de lo que no se habla pero está ahí. Y llegas tú respondiendo a un cartel de “se busca empleado”. En primera persona, el protagonista es el jugador y sólo te dicen que tienes que encontrar lo que desean los clientes. Esta es la mecánica principal de todo el juego. De lo que se quejan los dependientes de Fnac: clientes que no tienen claro qué buscan. De esto se nutre Wax Heads para hacer un juego de investigación.

Sherlock del Vinilo y de las personas.
Con unos pocos indicios tenemos que encontrar el disco perfecto para cada uno. Un puzle que no tiene mucho misterio al principio: hay pocos discos y las pistas son muy directas. A medida que pasan los días se va ampliando el catálogo y las noticias sobre las bandas o las críticas que puedes leer desde tu móvil (además de redes sociales) aportan más datos necesarios para afinar tus elecciones. Pero ojo, lo de leer está muy bien llevado. A pesar de ser un juego que se apoya en gran parte en la narración a través del texto, no da la chapa. Los diálogos y escritos en pantalla no son excesivos. Están medidos y se salvan ágilmente con humor y una notable localización al castellano.

Como pasa en la vida real, el cliente puede quedar plenamente satisfecho o decepcionado. Aquí entra en juego la parte acogedora del juego. Es un negocio pero el capitalismo apesta. Que le guste o no tu elección sólo afecta a tu ego. El cliente compra el disco, el dinero entra en caja y se pasa al siguiente con la satisfacción del trabajo bien hecho o no. Para que los más perfeccionistas se queden tranquilos tiene dos modos de juego: uno donde si fallas la vida sigue y no se resuelve el puzle y otro donde se puede volver atrás y probar con otro disco. El juego fue concebido para el primer modo porque la vida es así. De hecho hay clientes que te piden una recomendación y eso es tan personal para las dos partes que no hay respuesta correcta. Pero si necesitamos hacerlo todo siempre bien, Wax Heads es tan cozy que también han pensado en nosotros.

Esta mecánica sigue avanzando junto con la historia mezclándose, creciendo y haciéndolas más complejas. Uno de los puntos fuertes es que ambas partes se complementan muy bien. Cuando parece que la historia desequilibra la balanza, Wax Heads te cuela un minijuego o una vuelta de tuerca al puzle principal. A pesar de navegar por escenarios estáticos hay muchos secretos, extensiones y hasta una máquina recreativa que merece la pena jugarse: Diggy Doggo Daylight Dungeon es un juego creado anteriormente por Rocío Tomé “Rothio” uno de los dos miembros de la desarrolladora Patattie Games que firma el juego.

Mucho que oír y ver.
Hay que afinar todos los sentidos y entre ellos la vista. Es un lujo ver cómo tras un diseño de personajes que bebe de Bryan Lee O’Malley (Scott Pilgrim) hay todo un universo de diseño en las portadas de los discos que abarca todas las influencias del comic underground o fanzine. Todos los vinilos con su portada, contraportada (con listado de canciones) y pegatina de disco. Material que podemos manejar y leer una pequeña reseña para más investigación. Sin muchas animaciones la tienda está hasta arriba de estímulos visuales que le dan la personalidad de las tiendas míticas más independientes, y en los rincones más insospechados rastros para llevar a cabo nuestro trabajo. Todo cuenta.

Pero ¿y la música? Personalmente no es el motor que mueve mi vida, aunque reconozco que debería ser el de todos. Aún siendo un indocumentado musical tiene mérito el catálogo que se han currado sin ninguna licencia comercial. Seguramente los más expertos vean similitudes con bandas reales pero todos son grupos y temas creados para Wax Heads de diferentes géneros y gran factura. Es el tema que suena de fondo por defecto el que desentona y te obliga a comprar canciones del catálogo de personalización y hacerte tu propia playlist. Empezar el día añadiendo temas y haciendo una lista para la jornada es muy auténtico para trabajar en una tienda de discos.
Conclusiones.
Murray Somerwolff y Rocío Tomé (Patattie Games) lo definen como un ”punk-cozy slice of life”. Una parte de vida punk acogedora es exactamente lo que muestra Wax Heads. Una buena historia contada a muy buen ritmo y con unos personajes muy interesantes. Los clientes también juegan con una razón de ser para venir a comprar y eso mueve el sistema de juego principal. La atención al detalle de su diseño gráfico y el empezar con pocos discos y puzles simples hace que se entienda perfectamente el bucle jugable y se celebre cada variante nueva y minijuego planteado. Aunque tiene muy buen balance entre juego e historia, tal vez la parte jugable sea demasiado simple en principio pero pronto coge profundidad, pero no complejidad. Al igual que viendo Alta Fidelidad, quiero trabajar en una tienda de discos así.



