Los amantes de los metroidvania podrán disfrutar de la historia y combates que nos ofrece Constance, lo último de Blue Backpack
Creo que todos tenemos claro que las enfermedades mentales, el estrés , la ansiedad y derivados son problemas reales que deben ser tratados. Cuando esto no ocurre, uno explota de cualquier forma, incluso de la manera más creativa como es el caso que tenemos con Constance. Porque nuestra protagonista, agobiada por su ritmo de vida, ve su mundo dibujado a mano como una vía de escape. O mejor dicho, como un refugio decadente que quiere volver a contruir. Y en esa tesitura nos encontramos nosotros, con la encomiable tarea de volver a restaurarlo para buscar nuestra paz interior.

Pintora de brocha gorda
En Constance manejaremos a una artista que verá como su mundo real se derrumba poco a poco. El trabajo, sus amistades, incluso su novio la pondrán en un compromiso que a veces es complicado gestionar. Para luchar contra estos problemas y miedos internos, lo hará a través de sus dibujos en un mundo interconectado por varios biomas. En este paraje, deberemos ayudar a las criaturas mientras nos enfrentamos a una ristra de peligros y enemigos dispuestos a borrarnos del mapa. Literalmente.
Vamos a ser sinceros, según avancemos un poco en el juego veremos similitudes con otras propuestas parecidas. Nos encontraremos con combates contra enemigos finales muy al estilo de Hollow Knight, habrá un sistema de mapeado con fotografías que proviene del último Prince of Persia. La historia comparte muchas similitudes con lo visto en Celeste. Pero aún así, gracias a un apartado técnico particular y un ritmo directo, consigue tener su propia personalidad. Además, nuestra protagonista contará con varias habilidades muy curiosas que describiremos a continuación.

Pintacaras por encargo
El pincel será nuestra principal arma de ataque. Y no sólo eso, sino que podremos ir mejorándolo en busca de nuevas habilidades que nos permita acceder a zonas que antes eran inaccesibles. Por ejemplo, habrá un momento de la aventura donde tendremos una especie de dash para sobrepasar zonas con pinchos, luego podremos desplazarnos como si fuéramos pintura por las paredes, o incluso crear una copia de nosotros mismos que sirva como cebo.
Estas habilidades las iremos consiguiendo según avancemos por la aventura, e incluso podremos mejorarlas en la ciudad central. No obstante, más nos vale masterizarlas todas para las pruebas definitivas: los final bosses. Muchos de ellos nos exigirán una perfección exquisita para no acabar mordiendo el polvo. Y como suele ser habitual en estos juegos, nos exigirán usar las últimas habilidades aprendidas para dar matarile al malote de turno. Hay una cosa que me ha resultado curiosa y es que cuando mueres, puedes elegir entre ir al ultimo santuario visitado, o puedes perseverar. Cuando eliges esta último opción, podremos continuar en la misma zona del mapa, pero los enemigos serán más complicados de derrotar. Un pro y una contra que podrá ser beneficiosa en según el escenario en el que estemos.

Mentalidad cromática
Pensaba que iba a ser un juego más asequible, pero nada más lejos de la realidad. He tenido que concentrarme y sufrir para poder derrotar a varios jefes. Incluso haz algún momento donde deberemos escapar de las fauces de un monstruo y el más mínimo fallo será motivo para ser devorados. De hecho, me parece algo irregular los cambios de dificultad: la exploración es muy amena, con los típicos momentos de saltos sin demasiado complicación. En cambio los enfrentamientos… ahí la cosa implica poner mucho de nuestra parte.
Por suerte el control de Constance es muy fluido. Podremos movernos libremente por el escenario sin sentir que los saltos o las esquivas nos fallen. Eso sí, ojito con usar mucho los ataques de pintura porque si se acaban, nuestra vida empezará a disminuir. Lo bueno que tiene es que el escenario es pequeño en comparación con otros metroidvania. Si se nos da bien, en cuestión de 10 horas aproximadamente podremos haber resuelto el problema de nuestra prota. Y hablando de problemas, cada vez que consigamos un artefacto, viviremos secuencias de la vida “real” para que podamos ver de primera mano sus problemas. Y me parece un puntazo que rompe por 5 minutos las dinámicas habituales aportando mucha más carga narrativa.

Conclusión de Constance
Blue Backpack quiere que empaticemos con los problemas de nuestra protagonista con una aventura con tintes metroidvania muy especial. Aunque recoge ciertos elementos que ya tenemos muy catalogados con propuestas similares, consigue darle su propio toque gracias a un diseño artístico muy notable y una heroína con sus propias habilidades con el pincel. Además, contiene desafíos muy bien pensados donde tendremos que poner en juego todas nuestros movimientos aprendidos. A poco que te guste el género, seguro que pasarás unas 10 horitas de pura diversión dándole color a un mundo decadente.


