Red Art Games y Pugware nos sumergen en una pesadilla donde la locura, la sangre y el acero se dan la mano
La nueva obra de Pugware y Red Art Games es uno de esos juegos que disfruta arrastrándonos lentamente hacia un mundo enfermizo, incómodo y decadente, y ¡como nos gusta! Lugares donde cada pasillo parece esconder susurros de ultratumba, la arquitectura transmite más tristeza que grandeza y donde avanzar se siente menos como una aventura heroica y más como una condena inevitable.
Skautfold: Moonless Knight recoge influencias muy evidentes de los metroidvania clásicos y del diseño exigente de los soulslike modernos para construir una aventura oscura y opresiva que, pese a su apariencia modesta, consigue atrapar gracias a su atmósfera y personalidad. Y aunque sus limitaciones son visibles desde el principio, también hay algo magnético en su manera de abrazar el horror victoriano, la ciencia ficción retorcida y el combate metódico.
Imperios, sectas y horrores ancestrales
La historia de Skautfold: Moonless Knight vuelve a sumergirnos en la retorcida y lovecraftiana visión del Imperio Angélico de Britannia. Pero esta vez, a diferencia de otros lanzamientos de esta saga, nos alejamos de sus calles decadentes para trasladarnos hasta el Imperio del Amanecer de Japón.
Encarnamos a Gray, el Segundo Caballero, enviado en una delicada misión diplomática al Palacio Imperial de Oda. Lo que comienza como un intento de estrechar relaciones entre imperios pronto termina convirtiéndose en una espiral de caos cuando la secta de los Lunáticos provoca un golpe de Estado religioso que amenaza tanto al emperador japonés como a los enviados de Britannia.
Los secretos que se esconden tras el Palacio Imperial y la figura del llamado Dios Emperador
A partir de ahí, Moonless Knight construye una aventura dondeconspiraciones políticas, fanatismo religioso y horrores sobrenaturales se mezclan constantemente bajo una atmósfera opresiva y enfermiza.

A partir de aqui, la narrativa surge de forma emergente en sus localizaciones, objetos y personajes. Y aunque, como os cuento, el juego no apuesta por una narrativa especialmente directa, sí logra despertar el interés gracias a la manera en la que va revelando poco a poco los secretos que se esconden tras el Palacio Imperial y la figura del llamado Dios Emperador.
Además, el diseño semiabierto del escenario refuerza mucho esa sensación de exploración constante. A medida que descubrimos nuevos caminos, desbloqueamos habilidades o encontramos atajos, la propia narrativa parece expandirse junto al mapa, invitándonos a profundizar cada vez más en los oscuros secretos del imperio.

Y aunque este titulo pone punto final a la saga Skautfold tras los acontecimientos de anteriores entregas, consigue funcionar también como una aventura independiente.
Evidentemente, quienes conozcan el universo creado por Pugware captarán más referencias y conexiones, pero el juego sabe sostener por sí solo su tono y su propuesta narrativa. Lo que realmente sostiene la historia es esa constante sensación de estar avanzando hacia algo prohibido. Algo que quizá jamás debió despertar.
Jugabilidad: ¿salvarás al Imperio o caerás ante los sectarios Eldritch?
Jugablemente, Skautfold: Moonless Knight apuesta, a grandes rasgos, por un enfoque claramente inspirado en los soulslike, aunque adaptado a una estructura metroidvania en 2D. Aquí no vale avanzar golpeando sin pensar. Cada enemigo puede convertirse en un problema si actuamos cual Dante en Devil May Cry, obligándonos a medir ataques, esquivas y bloqueos con bastante cuidado.

El ritmo resulta más pausado y táctico de lo habitual dentro del género, buscando constantemente esa sensación de tensión donde un error puede condenarnos. Tenemos viales para curarnos, y también diversos ítems para mejorar nuestro equipo ystats adquiribles en mercaderes o explorando los escenarios. El juego también introduce reliquias y herramientas que van ampliando poco a poco nuestras posibilidades, no solo durante los combates, sino también en la exploración.
Mención importante en este apartado a las inyecciones Vitae. Estas añaden otra capa interesante al sistema, permitiéndonos recuperar salud o incluso sobrecargarla temporalmente para aumentar nuestro poder ofensivo y escapar de situaciones especialmente peligrosas.

La exploración transmite constantemente sensación de peligro y descubrimiento. Hay atajos, zonas ocultas, enemigos inesperados y secretos repartidos por un escenario interconectado que invita a perderse entre sus corredores enfermizos.
Sistema de Guardia y progresión
Un aspecto interesante del combate es su sistema de “guardia”, una mecánica que sustituye a la clásica barra de resistencia y que obliga a romper la defensa rival antes de poder realizar daño real de forma eficiente. Además, el daño recibido afecta directamente a nuestra capacidad defensiva, haciendo que cada fallo nos vuelva más vulnerables y empujándonos constantemente a jugar con precisión. Esto genera enfrentamientos mucho más estratégicos y tensos, alejándose del simple intercambio caótico de golpes.
La evolución de Gray apuesta por un sistema sencillo y directo, donde nuestras habilidades mejoran según la manera en la que jugamos. Cuanto más utilizamos determinados estilos de combate o técnicas concretas, más eficaz se vuelve el personaje en ese terreno, haciendo que la progresión se sienta ligada directamente a nuestra experiencia y forma de jugar.
Por otro lado, es importante comentar que el control puede sentirse algo rígido en determinados momentos y ciertos enfrentamientos pecan de repetitivos. Además, aunque el combate funciona bien cuando entendemos sus mecánicas, no alcanza la profundidad o fluidez de referentes más ambiciosos dentro del género.
Aspectos Técnicos: Sensación de Misterio Pixel Art
Uno de los mayores aciertos de Skautfold: Moonless Knight es su apartado artístico. Pese a tratarse de una producción modesta, el juego sabe construir una identidad visual muy marcada gracias a su mezcla de arquitectura victoriana, que se entrelaza con escenarios que rayan en lo abstracto y pesadillesco jugando con criaturas surgidas que parecen surgidas del averno. Su mapeado transmite decadencia constantemente. Sus pasillos oscuros, salas iluminadas apenas por velas y estructuras con cadáveres sanguinolentos generan una atmósfera opresiva que por momentos recuerda al horror gótico más clásico.
No estamos ante un pixel art especialmente detallado ni ante una superproducción visual, sin embargo, resulta bien ejecutado y llega a sorprender positivamente. No obstante, la obra de Pugware entiende perfectamente qué quiere transmitir con cada escenario. Y eso gana enteros frente a la potencia técnica pura.
En Xbox Series, el rendimiento se mantiene estable durante la aventura, ofreciendo tiempos de carga rápidos y una experiencia fluida. Este desempeño beneficia especialmente a un juego tan centrado en el combate preciso y la exploración constante.
Apartado sonoro
El apartado sonoro acompaña muy bien el tono general de la aventura. La música no cuenta con un protagonismo destacable (muy bonitas sus composiciones a pinao), pero apuesta por composiciones ambientales e inquietantes que refuerzan constantemente la sensación de aislamiento y peligro. Eso si, el juego no cuenta con voces y toda la aventura esta construida con subtítulos en ingles, sin posibilidad de español, lo que puede desanimar a muchos jugadores ávidos de nuevas experiencias.
Los efectos de sonido cumplen correctamente sin mas, dejando, quizas, entrever aquí esa sensación de modestia en la propuesta. Durante los combates y encuentros con criaturas más grotescas, si que sus efectos ayudan a reforzar esa sensación de peligro que impregna toda la experiencia.
Conclusión
Skautfold: Moonless Knight no intenta competir con los gigantes del género. No tiene el presupuesto, la profundidad ni el acabado de los grandes referentes soulslike o metroidvania modernos. Pero tampoco lo necesita para dejar huella. Porque lo que realmente sostiene la aventura es su atmósfera y cierto toque “artesanal” que enamora.
Ese descenso constante hacia un mundo corrupto, oscuro y decadente donde cada paso parece alejarnos un poco más de la cordura. Su combate funciona y pese resulta tosco, tiene una personalidad que atrapa, su exploración engancha y su identidad visual consigue darle estilo propio pese a sus limitaciones técnicas. Sí, hay rigidez en algunas animaciones, cierta repetición y aspectos mejorables en el diseño general. Pero también hay alma, y eso es algo que muchos juegos muchísimo más grandes no siempre consiguen transmitir. Eso si, no olvidar que esta completamente en ingles, y eso es un aspecto que alejara a algunos jugadores.
Skautfold: Moonless Knight se convierte en una obra muy capaz de quedarse rondando en la cabeza una vez terminamos nuestro descenso a la Citadel.
Skautfold: Moonless Knight
14,99 eurosPros
- Atmósfera oscura y absorbente
- Excelente identidad artística y estética
- Exploración metroidvania bien planteada
- Sistema de combate estratégico e interesante
- Interesante uso del horror cósmico y la narrativa emergente
Cons
- Control algo rígido en determinados momentos
- Algunos combates terminan resultando repetitivos
- Algo mas de profundidad en algunos apartados jugables hubiese sido un plus


