Un viaje al pasado que entiende muy bien de dónde viene

Hay juegos que intentan revolucionar un género y otros que simplemente buscan recordar por qué nos enamoramos de él. The Adventures of Elliot: The Millennium Tales pertenece claramente al segundo grupo. El nuevo proyecto de los creadores de Octopath Traveler y Bravely Default apuesta por una fórmula que muchos creíamos olvidada: la aventura de acción clásica, sencilla y directa, donde explorar, resolver pequeños puzles y descubrir nuevos caminos resulta tan importante como combatir enemigos.

Desde sus primeros compases queda claro que Elliot juega en otra liga. No busca competir con los grandes RPG actuales ni ofrecer un mundo abierto gigantesco repleto de actividades. Su propuesta es mucho más sencilla: recuperar la esencia de aquellas aventuras que nos invitaban a explorar por pura curiosidad, a descubrir secretos detrás de cada esquina y a avanzar con la sensación de estar viviendo un viaje constante.

Durante las primeras horas no pude evitar acordarme de muchos clásicos de la época de Super Nintendo y Game Boy Advance. Y eso, lejos de ser una crítica, es probablemente uno de los mayores elogios que puedo hacerle.

Un cuento clásico entre mil años de historia

La premisa nos pone en la piel de Elliot, un joven aventurero que, acompañado por el hada Faie, se embarca en una misión que atraviesa distintas épocas de la historia para descubrir los secretos que rodean al mundo de Huther y una amenaza que se extiende a lo largo de un milenio. La aventura gira alrededor de una mecánica temporal que nos permite visitar distintas versiones de un mismo mundo, observando cómo los acontecimientos del pasado repercuten en el futuro.

Narrativamente no estamos ante una historia especialmente compleja ni repleta de giros inesperados. De hecho, buena parte de su encanto reside precisamente en eso. Elliot se siente como un cuento de aventuras clásico, con personajes carismáticos, un tono amable y una narrativa accesible que nunca intenta ser más trascendental de lo necesario.

Es una historia que se deja disfrutar con naturalidad y que sabe encontrar momentos entrañables gracias a la relación entre Elliot y Faie, resultando así el verdadero corazón de la aventura.

Un aventura con aroma a los grandes clásicos

Si hay una referencia que resulta imposible ignorar es la de los The Legend of Zelda clásicos.

La exploración, el diseño de mazmorras, la progresión basada en nuevas herramientas y el propio ritmo de la aventura recuerdan constantemente a títulos como A Link to the Past o The Minish Cap. No llega al nivel de brillantez de esas obras, pero tampoco intenta esconder sus influencias. Al contrario: las abraza con orgullo.

La jugabilidad apuesta por la sencillez. El combate es accesible, intuitivo y fácil de comprender desde el primer momento. Elliot puede equipar distintos tipos de armas mientras Faie aporta habilidades de apoyo tanto en la exploración como durante los enfrentamientos. La combinación funciona bien porque evita complicaciones innecesarias y permite que el jugador se centre en avanzar, explorar y experimentar con las herramientas que va desbloqueando.

Quizá los jugadores que busquen una profundidad mecánica comparable a la de un gran Action RPG moderno se queden con ganas de más, pero para quienes disfrutan de experiencias más tradicionales, el planteamiento resulta tremendamente satisfactorio.

Lo que más me ha gustado de Elliot es precisamente su sencillez. En una época donde muchos RPG parecen empeñados en multiplicar sistemas, estadísticas y mecánicas hasta el infinito, aquí todo resulta mucho más directo. Explorar, combatir, resolver pequeños puzles y seguir avanzando. Puede parecer algo básico sobre el papel, pero funciona sorprendentemente bien y consigue que las horas pasen sin apenas darte cuenta.

Una gran idea que no termina de explotar todo su potencial

La mecánica temporal es, probablemente, el elemento más llamativo de toda la propuesta.

Sobre el papel, recorrer distintas versiones de una misma región debería aportar una enorme variedad visual y jugable. Y durante las primeras horas realmente funciona. Resulta interesante comprobar cómo cambian determinados lugares entre épocas o descubrir cómo ciertas acciones alteran elementos del entorno.

Sin embargo, conforme avanzamos, aparece uno de los principales problemas del juego.

El problema aparece cuando llevamos ya unas cuantas horas a los mandos. Aunque los cambios entre épocas están presentes, en más de una ocasión tuve la sensación de estar recorriendo una versión ligeramente modificada del mismo escenario. La idea sigue funcionando porque el diseño de niveles es competente y mantiene el interés por la exploración, pero resulta inevitable pensar que se podría haber aprovechado mucho más las posibilidades que ofrece una mecánica tan interesante.

El HD-2D alcanza una nueva dimensión

Si hay un apartado donde el juego brilla con luz propia es en el visual.

El estilo HD-2D vuelve a demostrar que sigue siendo una de las mejores decisiones artísticas que ha tomado Square Enix durante los últimos años. Ya lo vimos en Octopath Traveler o Triangle Strategy, pero aquí adquiere una nueva dimensión al aplicarse a una aventura de acción en tiempo real.

El resultado es una auténtica delicia visual. Más de una vez me descubrí deteniéndome unos segundos simplemente para contemplar el escenario. Puede sonar exagerado, pero hay momentos donde la iluminación, la profundidad de los fondos y el trabajo realizado con el pixel art consiguen crear estampas realmente memorables. Los escenarios están llenos de detalles y los efectos visuales aportan personalidad a cada zona, convirtiendo la exploración en uno de los grandes placeres de la aventura.

No es un despliegue técnico pensado para presumir de potencia gráfica, sino una demostración de cómo una dirección artística bien ejecutada puede resultar mucho más memorable que cualquier alarde tecnológico.

Un apartado sonoro que acompaña con acierto

La banda sonora sabe perfectamente cuál es su papel. No busca robar protagonismo a la aventura, sino acompañarla con melodías cálidas y agradables que encajan muy bien con su tono de cuento fantástico. Quizá no encontremos temas destinados a convertirse en iconos dentro del catálogo de Square Enix, pero sí composiciones capaces de reforzar constantemente la atmósfera de la aventura y hacer que el viaje resulte todavía más acogedor.

Duración y contenido

La historia principal ofrece una duración bastante generosa para una propuesta de estas características. Dependiendo del ritmo de cada jugador y del interés por explorar cada rincón del mapa, superar la aventura puede situarse cómodamente entre las 25 y 35 horas, con margen para ampliar esa cifra si decidimos completar todo el contenido secundario.

Lo mejor es que el ritmo general se mantiene bastante estable durante la mayor parte de la aventura, aunque la repetición de escenarios derivada de la mecánica temporal puede provocar cierta sensación de desgaste en los compases finales.

Conclusión

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales no es el juego más ambicioso de Square Enix ni pretende reinventar el género. Es, sencillamente, una aventura construida con cariño, consciente de sus influencias y orgullosa de ellas.

Su precioso apartado HD-2D, una jugabilidad accesible y un planteamiento que apuesta por la sencillez convierten a Elliot en una de esas aventuras que resulta fácil recomendar a quienes disfrutan de los Action RPG clásicos. No es el juego más ambicioso del mercado ni pretende serlo, pero sí uno que entiende perfectamente qué quiere ofrecer y a quién va dirigido.

Puede que la mecánica temporal no alcance todo el potencial que prometía y que algunos escenarios terminen resultando demasiado reiterativos, pero cuando los créditos aparecen en pantalla queda una sensación difícil de ignorar: la de haber vivido una aventura de las de antes.

Puede que The Adventures of Elliot: The Millennium Tales no vaya a aparecer en las quinielas para juego del año, pero sí es una de esas aventuras que se disfrutan con una sonrisa de principio a fin y que recuerdan que, a veces, no hace falta reinventar nada para ofrecer una experiencia realmente entretenida.

Y, a veces, eso es exactamente lo que uno busca cuando enciende la consola.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales

69.99€
8

Gráficos

8.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Sonido

8.0/10

Duración

8.0/10

Pros

  • Precioso apartado artístico HD-2D.
  • Jugabilidad sencilla, accesible y divertida.
  • Una aventura con sabor añejo.

Cons

  • La mecánica temporal no termina de explotar todo su potencial.
  • Los escenarios pueden resultar algo reiterativos conforme avanzamos en la aventura.
  • Su propuesta conservadora puede quedarse corta para quienes busquen mayor profundidad o innovación.

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