Gladio Mori nos propone unos combates singulares con físicas nunca antes vistas… para bien y para mal
Todos hemos crecido con cierto romanticismo de las peleas de gladiadores que acontecían en el circo romano. Combates épicos, duraderos y repletos de emoción que seguramente poco o nada tienen que ver con lo acontecido en la historia real. Porque hacer la croqueta pincho en el siglo I era sinónimo de morir ensartado por lanzas, cuchillos y espadas. Gladio Mori ensalza estas peleas, de la manera más realista posible. Aunque su manera es tan singular que se siente más bien como una experiencia que como un juego completo. Y de esto y algo más hablaremos en el siguiente análisis.

Barra libre de cosas afiladas
Llamar juego de lucha a lo desarrollado por Plebeian Studio no sería lo más exacto. Estamos ante un simulador de combate donde las físicas lo serán todo. Hasta tal punto, que el estilo de combate, el movimiento y el equilibrio cambia completamente dependiendo del arma que tengamos en nuestras manos. Y armas hay unas cuantas.
El estudio (y la propia comunidad que lo rodea) han procurado un buen arsenal de armamento a Gladio Mori. En total contaremos con 34 armas blancas para derrotar al rival. Tendremos desde espadas, espadones, hachas, cuchillos, lanzas, picas… cada una con sus propias características de peso, maniobrabilidad y filo que deberemos dominar si queremos salir airosos de las arenas de combate.

Esto sí que es un combate mortal
Todo se dispone en un enfrentamiento 1 vs.1 contra otro guerrero. Olvidaros de tener una barra de vida, ya que esto es mucho más real. Gladio Mori actúa como si de un cuerpo real se tratara.
Con un tajo puedes desmembrar al enemigo, cortarle la aorta, hacer que se desangre por la pierna o simplemente realizar un corte superficial en la cabeza. Todo dependerá de la fuerza del impacto y la posición. Esto hace que pensemos muy bien cada movimiento antes de actuar, ya que una contra puede resultar fatídica para nuestro personaje.

Maniquí con alma de luchador
Para que funcione correctamente y de la manera más real posible, cada botón tiene asignada una acción. Y lo mejor de todo es que las armas creadas por nosotros mismos (o por a propia comunidad) pueden tener diferentes ataques para que seamos los más letales del barrio. Todos estos cambios los podremos realizar mediante mod.io y el move editor que viene incluído dentro del juego.
Sobre el papel todo esto puede parecer interesante y nunca antes planteado en un videojuego. Pero la realidad es que Gladio Mori en muchas ocasiones se comporta más como un meme que como un título de lucha. No serán pocas las veces que ambos luchadores se enredan, entremezclando sus brazos para hacer un baile donde el primero que caiga al suelo pierde.

Puñaladas entre colegas
Ese contraste de presentar un simulador serio, y de repente ver situaciones tan absurdas a mí me saca de contexto. Eso sin contar con la aleatoriedad de los ganadores. Hay ocasiones donde le metes un tajo al adversario que le llega hasta las costillas y no muere. Y otras, con un pinchazo mal dado mientras te caes puedes acabar con la vida del rival. Dentro de toda la lógica que puede tener los signos vitales de cada personaje, hay un factor random que no termina de convencerme.
Al final, no hay un roster como tal. No hay una historia en su modo single player. No hay nada más allá de disputar combates contra la máquina u otros jugadores. Lo dicho con anterioridad, Gladio Mori es más un cajón de pruebas que una apuesta por el fightfing game. Y eso deberemos tenerlo muy en cuenta antes de adquirirlo.

Conclusión de Gladio Mori
Plebeian Studio ha tenido en mente una idea bastante original que se sale de lo establecido en los fighting games. Estamos ante una apuesta por el realismo de las armas, las físicas de los contrincantes y de los enfrentamientos más letales jamás vistos en este tipo de juegos. Y lo dicho, sobre el papel todo pinta muy bien… pero la manera de ejecutarla es harina de otro costal.
Gladio Mori peca de luchas muy aleatorias. De momentos absurdos y finales inesperados. Una mala caída y ganas. O una mala caída y pierdes. Y contrasta mucho con toda esa experimentación de armas, personalización de personajes, sus movimientos, etc. Tiene un editor enorme para hacer los ataques que queramos y tunear a nuestro luchador, pero se queda relegado en un segundo plano si la parte jugable no está a la altura. Al final, estamos ante un producto más experimental que disfrutable. Habrá gente que se entretenga mucho, pero lamentablemente no ha sido mi caso.


