Dos recreativas españolas que regresan con más acción, opciones y diversión que nunca
Hay juegos que nos transportan directamente a una época en la que jugar significaba acercarse a una máquina recreativa, echar unas monedas y tratar de llegar lo más lejos posible. Thunder Hoop Collection recupera dos títulos de Gaelco, la compañía española que nos dejó unas cuantas joyas en los salones recreativos de los años noventa.
Esta colección reúne Thunder Hoop (1992) y TH Strikes Back (1994), dos juegos de acción y plataformas protagonizados por un héroe creado en laboratorio para enfrentarse a las criaturas mutantes del profesor Genbreak. Aunque comparten universo, las dos entregas tienen diferencias importantes en su planteamiento, y precisamente ahí está parte del interés de esta colección. La secuela apuesta por una acción más directa, más variedad jugable y cooperativo local para dos jugadores.
Un recopilatorio adaptado a los tiempos actuales
Como ocurre con otros recopilatorios arcade antiguos que han llegado a esta nueva generación de consolas, aquí encontramos bastantes opciones para adaptar la experiencia a nuestro gusto. Podemos elegir distintos tipos de pantalla y filtros para emular el aspecto de los televisores CRT, añadir líneas horizontales o modificar la presentación de los píxeles.
También contamos con selector de dificultad, guardado de la partida en cualquier momento y rebobinado para corregir errores. A esto se suma la posibilidad de continuar desde el último punto de control y recargar créditos mediante un botón, como si estuviéramos introduciendo monedas en la recreativa (como también pasa en otros recopilatorios).
Son facilidades que se agradecen y que permiten disfrutar de estos clásicos sin tener que sufrir exactamente como lo hacíamos en mis tiempos. Porque una cosa es recuperar la esencia de las recreativas y otra muy distinta tener que repetir una y otra vez el mismo tramo por un error o por una dificultad que hoy puede resultar excesiva.
No estamos ante un remake ni una revisión moderna de los juegos originales, sino ante una colección que conserva su esencia y añade herramientas para hacerlos más accesibles. Y, en mi opinión, es una buena manera de recuperar dos títulos de una compañía española que merece que se recuerde su aportación al videojuego.

Thunder Hoop: el encanto de las recreativas clásicas
El primero y más antiguo de los dos títulos me ha parecido una experiencia bastante divertida. Estamos ante un juego de plataformas y acción con desplazamiento lateral, en el que tenemos que avanzar por distintos escenarios, acabar con los enemigos que nos salen al paso y enfrentarnos a jefes finales de lo más variopintos.
Uno de sus puntos interesantes es la variedad de disparos que vamos encontrando a lo largo de los niveles, algo que aporta un poco de variedad a la acción. Eso sí, el juego ofrece muy poca información sobre sus mecánicas, las armas o lo que nos espera en cada momento, algo bastante habitual en aquellos años, cuando muchas cosas las aprendíamos a base de jugar y equivocarnos.
El movimiento del personaje es bastante tosco e impreciso y esto puede generar cierta frustración, sobre todo al principio. No estamos ante un control especialmente refinado si lo comparamos con lo que estamos acostumbrados a jugar hoy en día. Sin embargo, una vez asumes sus limitaciones y te adaptas a su manera de responder, la experiencia resulta bastante entretenida.
Los jefes finales son variados y difíciles, aunque sus patrones de ataque son relativamente sencillos de aprender si prestamos atención. Con los enemigos normales sucede algo parecido, pero estos pueden sorprendernos en cualquier momento y obligarnos a estar pendientes de todo lo que ocurre en pantalla. No conviene avanzar sin más disparando a lo loco, porque un enemigo que aparece cuando menos te lo esperas puede acabar con nuestra partida en un descuido.
Gráficamente conserva ese estilo colorido y exagerado tan propio de las recreativas de principios de los noventa, con personajes y criaturas de aspecto muy particular. La música y los efectos de sonido acompañan la acción y mantienen ese sabor arcade, aunque el apartado audiovisual no deja de estar condicionado por la tecnología y las decisiones de diseño de su época.
En definitiva, es un juego que tiene sus limitaciones, especialmente en el control, pero que consigue entretener una vez te acostumbras a ellas. No necesita ser perfecto para ofrecer una experiencia divertida.

TH Strikes Back: más acción y una evolución evidente
Si el primer Thunder Hoop me dejó buenas sensaciones, la segunda entrega me ha parecido mucho más trepidante y entretenida. Aquí se nota una evolución importante en la manera de plantear la aventura, con mucha más acción y un desarrollo bastante más fluido.
La secuela cambia el ritmo y apuesta por una experiencia más cercana al run and gun, dando más protagonismo a los disparos y a la acción directa. Los power-ups tienen más sentido dentro de lo que sucede en pantalla y ayudan a que el combate resulte más dinámico. Ya no se trata únicamente de avanzar por los escenarios, saltar y eliminar enemigos, sino de adaptarnos a situaciones que van cambiando a lo largo de la partida.
Y es que una de las cosas que más me han gustado es la variedad de situaciones jugables. Hay pantallas que parecen auténticos shoot’em up, con una mayor concentración de disparos y enemigos, mientras que otras incorporan tramos que recuerdan a carreras sobre raíles, esquivando obstáculos y enemigos mientras intentamos sobrevivir. Estos cambios de ritmo hacen que la experiencia resulte mucho más entretenida y evitan que la acción se vuelva demasiado repetitiva.
También se aprecia una evolución gráfica respecto al original. La presentación es más elaborada, con una estética de ciencia ficción más marcada, nuevos enemigos y una puesta en escena más espectacular. Es una secuela que parece querer ir un paso más allá, tanto en lo visual como en la intensidad de sus partidas. Esta evolución también se aprecia en otras reseñas de la época y análisis actuales, que destacan el mayor despliegue visual de la segunda entrega.
Sin embargo, no todo me ha parecido mejor. Los jefes finales se me han antojado algo más simplones, y es una pena porque, con el ritmo que tiene el resto del juego, esperaba encontrar enfrentamientos algo más elaborados. Es uno de esos aspectos en los que la secuela no termina de convencerme tanto como el original.
Aun así, el conjunto me ha parecido más divertido y accesible. Además, incorpora cooperativo local para dos jugadores, una opción que le sienta especialmente bien a este tipo de juegos. Poder compartir la partida con otra persona aumenta las posibilidades de diversión y recupera parte de esa experiencia social que tenían las recreativas, cuando jugar acompañado podía convertir una partida complicada en un buen rato de entretenimiento.

Una dificultad más accesible, pero con matices
Otro aspecto que me ha llamado la atención es cómo se puede continuar la partida. Puedes seguir desde el punto en el que te dejan sin una vida y también recurrir a un crédito extra cuando te toca continuar. Esto hace que la experiencia sea mucho más accesible y que podamos disfrutar de sus diferentes fases sin tener que repetir constantemente las mismas secciones.
Sin embargo, creo que TH Strikes Back se disfruta mejor en dificultades algo más altas. Al tener más acción y un ritmo bastante más fluido, subir la dificultad ayuda a que los enfrentamientos tengan más intensidad y a que aprovechemos mejor las posibilidades del juego.
Es una combinación interesante: tenemos facilidades para continuar y evitar la frustración de los arcades originales, pero podemos ajustar la dificultad para conseguir una experiencia más exigente. Así cada jugador puede encontrar el equilibrio que más le guste.
En conjunto, TH Strike back me ha parecido una evolución muy acertada en términos de ritmo y variedad. Aunque los jefes me hayan resultado algo más simples, la mayor fluidez, las situaciones jugables y el cooperativo local hacen que sea, para mí, la entrega más entretenida de las dos.

Conclusiones: dos recreativas con personalidad propia
Thunder Hoop Collection me ha parecido una buena experiencia, con dos recreativas que, pese a compartir universo, ofrecen sensaciones bastante diferentes. El primer Thunder Hoop conserva ese encanto de los arcades de los noventa, con distintos tipos de disparo, enemigos que pueden sorprendernos en cualquier momento y jefes finales difíciles, aunque su movimiento tosco e impreciso puede generar algo de frustración. Por su parte, TH Strikes Back me ha resultado mucho más trepidante y entretenido, con una acción más fluida, power-ups que tienen más sentido, situaciones jugables variadas y un cooperativo local que le sienta realmente bien. Es cierto que los jefes de esta segunda entrega me han parecido algo más simplones, pero el conjunto gana en ritmo y diversión, convirtiéndola en mi favorita de las dos.
Además, las opciones que incluye la colección, como los filtros de imagen, el rebobinado, el guardado y las facilidades para continuar las partidas, permiten disfrutar de estos clásicos sin tener que sufrir tanto como lo hacíamos en mis tiempos. Al final, hablamos de dos juegos con las limitaciones propias de su época, pero que siguen siendo entretenidos si sabemos a lo que venimos y aceptamos sus particularidades. Quizá no hayan envejecido igual de bien en todos sus apartados, pero recuperar estas dos recreativas españolas y comprobar cómo evolucionó la franquicia en apenas dos años me parece un motivo más que suficiente para darles una oportunidad.
Thunder Hoop Collection está disponible para Xbox Series X|S, Xbox One, PC vía Steam y XBOX PC, Playstion y Nintendo Switch.
Thunder Hoop Colecction
8,49€Pros
- Dos clásicos arcade españoles llenos de encanto
- TH Strikes Back es más fluido, variado y trepidante
- Opciones de accesibilidad y cooperativo local
- El precio
Cons
- Control tosco e impreciso en el primer juego
- Jefes algo simplones en la segunda entrega
- Algunas mecánicas acusan el paso de los años


