Asume el rol de un ser demoníaco dentro de una mansión y haz de ella una auténtica pesadilla en Deck of Haunts
Podemos encontrar varias temáticas o formas de desempeñar nuestro papel dentro del género de terror. Pero hasta ahora ninguna ha sido como la que nos propone el estudio belga, Mantis Games. En lugar de ejercer el rol de presa indefensa que huye del enemigo con el fin de sobrevivir, nos situamos en el otro bando.
Una casa que vive para aterrorizar
Una premisa llamativa que combina estrategia, construcción, gestión de recursos y cartas. Nos metemos de lleno en una antigua mansión encantada y nuestra labor no es otra que echar a todo aquel que ose adentrarse en ella. Debemos atraer a valientes e insensatos visitantes, analizarlos bien y explotar sus temores y debilidades. Sin embargo, no nos basta con aterrarlos o deshacernos de ellos, debemos hacer esto antes de que alcancen la habitación más importante de la mansión. Ésta no es otra que la que alberga nuestro corazón, por cada individuo que la alcance sufriremos 1 de daño. La partida tiene dos finales posibles, o ellos acaban con el mal que asola a la vivienda o conseguimos encargarnos de ellos durante 28 noches.

Estrategia, construcción y gestión de nuestra táctica
Teniendo la premisa clara, pongamos ahora las cartas sobre la mesa, nunca mejor dicho. Para lograr nuestro objetivo haremos uso de un mazo de cartas con diferentes efectos y objetivos.
La propuesta se divide en dos fases que se complementan la una a la otra. Por la noche es cuando todo empieza a volverse paranormal y entra en juego nuestro mazo. Con las cartas podemos invocar presencias sobrenaturales, alterar el recorrido de los humanos y hacer que todo aquel que explore nuestros dominios lo pague caro. En el mejor de los casos para ellos, perderán la cordura por completo, en el peor la vida. Lo mejor para nosotros es combinar ambos y jugar con ellos hasta darles el descanso eterno. Hagamos cualquiera de las dos o ambas, tras finalizar la noche ganaremos puntos de esencia.
Las cartas protagonizan el 60% de nuestra estrategia, cada acción exige sopesar muy bien el siguiente paso. Los puntos de acción son limitados y no siempre podremos hacer lo que nos gustaría.
Aquí es donde pasamos al siguiente ciclo, el día. Aprovecharemos los puntos de esencia anteriormente mencionados para diseñar nuestra mansión. El otro 40% es la distribución de las diferentes habitaciones. Si desbloqueamos una mejora ganaremos bonificaciones o nuevos fantasmas. Esto no es solo una cuestión de estética. Al condicionar el recorrido de los visitantes y lograr separarlos aumentamos bastante nuestras opciones.


Una fantasía que funciona
La principal virtud de Deck of Haunts es que ha sabido entender perfectamente porqué su premisa es interesante. Durante el día nos preparamos y por la noche comienza el terror. Lo interesante no es simplemente asustar, sino decidir como hacerlo. Cada decisión puede contribuir a una construcción optima y eficiente a la par que peligrosa. Esto nos ofrece esa sensación tan gratificante de que hemos ganado por nuestra inteligencia táctica y no por el azar.
Sin embargo esto es un arma de doble filo, su mayor acierto puede llegar a ser una limitación. La idea tiene mucho potencial, pero el juego depende de que tu interés no decaiga. Pese a hacer lo posible para lograrlo, como son los eventos cada cierto tiempo, se pueden apreciar algunas fisuras en este aspecto.



Cuando el miedo se convierte una rutina
Su mayor riesgo es la repetición. Aunque consigue aportar algo de frescura al desbloquear mejoras para habitaciones y nuevas cartas, el ciclo siempre el mismo. Durante el día retocas la distribución y por la noche te encargas de los intrusos. Esto ligado a una situación rutinaria en la que no cambias de estrategia, hace que te desconectes de la partida en ciertos momentos.
El juego nos ofrece la posibilidad de volver a empezar otra partida, pero, ¿Qué diferencia a ésta de la anterior? Precisamente esta repetición puede llegar a restar impacto a una propuesta que no deja de ser interesante.
Personalmente considero que el juego habría ganado bastante con una mayor variedad de situaciones que nos obligasen a replantear nuestra estrategia a lo largo del desafío de 28 noches.
Una casa encantada podría transmitir la sensación de que cualquier pasillo puede esconder algo inesperado, incluso para aquel que la controla. Como hemos comentado anteriormente si damos con la tecla idónea, es cuestión de volver a hacer lo mismo para mantenerlos alejados del corazón y sobrevivir otra noche más.
Una estética funcional, que no destaca demasiado
El apartado visual no deja de ser correcto. Eso no quita que le podamos pedir un poco más. La perspectiva isométrica le sienta de lujo, facilita la gestión y el desplazamiento. Podemos observar toda la casa con apenas unos movimientos de cámara. La ambientación encaja con el tono de la propuesta.
Y todo esto no termina de conseguir que tengamos esa sensación de plenitud en la estética del juego. No le vamos a pedir que sea un triple A con un realismo supremo. Pero si podría explotar un poco ese contraste entre la tranquilidad de una casa vacía y el horror que esconde.
Conclusiones
Deck of Haunts me parece un gran juego que consigue llamar nuestra atención precisamente por la escasez de esta premisa dentro del género. La mezcla de construir, gestionar y preparar nuestro siguiente paso y además mediante cartas, lo hacen aún más interesante. Es original y fresco, grandes puntos a su favor. Lo cuál no le excusa para pasar ciertas limitaciones.
En términos generales, os recomendaría probarlo porque no creo que os decepcione. A su vez espero que de cara a una posible secuela podamos contar con una experiencia más imprevisible, una mayor variedad de situaciones y una evolución más marcada.


