El mítico título de conducción, destrucción y atropellos a cascoporro regresa con una nueva fórmula en Carmageddon: Rogue Shift.
¿Os acordáis de “DEATH RACE: La carrera de la muerte”? ¿Aquella película en la que Jason Statham interpretaba a un exconvicto enmascarado que tenía que sobrevivir a un torneo de coches armados hasta los retrovisores y conducidos por asesinos psicópatas? Pues esa es básicamente la esencia de Carmageddon: Rogue Shift.
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34BigThings se ha encargado de revivir el mítico título de conducción arcade y combate de vehículos de 1997 que destacó por incluir una proporción importante de violencia en su modo de juego. Pero esta vez, este estudio italiano independiente ha querido darle una pequeña vuelta de tuerca adaptándolo al género roguelike, algo que le sienta bastante bien.
Conduce o muere
Carmaggedon: Rogue Shift abandona el esquema tradicional de carreras en circuitos abiertos con múltiples rutas para apostar por una estructura más centrada en objetivos concretos y progresión por eventos. El ADN sigue ahí: destruir rivales, sembrar el caos e intentar sobrevivir. Pero el enfoque es más “arcade” y menos sandbox.
Como decía antes, sus creadores han apostado por convertirlo en un roguelike. Y teniendo en cuenta lo saturadísimo que está actualmente este género, es una decisión cuanto menos arriesgada. Por suerte, este enfoque casa bastante bien con parte de la esencia original de Carmageddon.

Una run de Rogue Shift se estructura en diferentes carreras. En la mayoría de ellas, el objetivo principal consistirá en terminar entre los primeros para que nuestro vehículo no acabe explotando. En los circuitos encontraremos munición para reabastecernos y unas llaves inglesas para reparar los daños del vehículo. Por supuesto, también podremos atropellar todo lo que se cruce en nuestro camino. En este nuevo Carmageddon, los peatones se han sustituido por zombis, y algunos de ellos se tirarán como locos a reventarnos el coche.
Además, de vez en cuando habrá eventos especiales donde tendremos que destruir a todos nuestros rivales. Incluso nos toparemos con combates contra jefes. Al igual que en Slay The Spire, nosotros iremos eligiendo entre los diferentes caminos de un mapa. Si fallamos una carrera, perderemos todos nuestros créditos, a excepción de una divisa especial: los Vitcoins.
Furia en la carretera
Los Vitcoins son un tipo de moneda permanente y se podrán gastar en el llamado mercado negro antes de empezar una nueva run. En esta tienda podremos adquirir desde mejoras pasivas, hasta armas y nuevos vehículos. Cada coche posee sus propias estadísticas y armamento especial, pero durante cada partida podremos modificar ambas gastando créditos en el taller o en la tienda del traficante de armas, respectivamente.

Una cosa muy interesante de esto último es que, dependiendo del equipamiento que llevemos, podremos crear sinergias y configurar ciertas builds. ¿Quieres crear una bola de demolición de cuatro ruedas? Apuesta por las mejoras de blindado, el turbo y la potencia de embestida. ¿Prefieres decantarte por el arsenal? Pues acóplale a tu coche dos buenos lanzamisiles y mejórale la munición, recarga y cadencia de disparo. Cualquier forma de convertir a tus rivales en un amasijo llameante de hierro es bienvenida.
Además, como os comentaba anteriormente, tendremos fases de jefes finales. Estos bosses son abominaciones a motor sacadas directamente de Mad Max. Nuestro objetivo será destruirlos a base de golpes y disparos antes de que ellos nos destrocen a nosotros.
Patinando en las curvas
En lo puramente jugable, Carmageddon: Rogue Shift mantiene un núcleo que funciona: conducción agresiva, físicas exageradas y un sistema de daños que premia el impacto. Embestir a un rival a toda velocidad sigue siendo satisfactorio, especialmente gracias a una buena sensación de peso en los vehículos.
El problema aparece cuando rascamos un poco más. La conducción, sin ser mala, resulta menos técnica de lo que cabría esperar. Los coches responden de forma algo tosca, sobre todo en las curvas cerradas. A veces el control se siente más caótico que intencionadamente salvaje. La línea entre “diversión arcade” y “falta de pulido” es fina, y Rogue Shift la cruza más de una vez.
Además, la progresión no termina de enganchar. Desbloquear vehículos y mejoras es interesante, pero el incentivo tarda en notarse. También existe una falta de variedad en los objetivos. Una mayor diferenciación entre pruebas evitaría la sensación de repetición.
Apartado técnico correcto, sin más
Visualmente, el título de 34BigThings cumple sin demasiados alardes. Los circuitos presentan un nivel de detalle aceptable, con entornos destructibles y efectos visuales que acompañan bien al frenetismo de las carreras. Las explosiones, deformaciones y choques están bien representados, reforzando esa fantasía de demolición.

No obstante, las animaciones pueden resultar algo rígidas y el acabado general no llega a alcanza el nivel de otros títulos similares del género en la actual generación. Con esto no quiero decir que sea un desastre técnico, pero tampoco te sorprenderá demasiado. A veces, su simplicidad en la interfaz y en los menús llegan incluso a transmitir la sensación de que estamos ante un juego para móviles.
En cuanto al rendimiento, la experiencia es mayormente estable, aunque pueden aparecer pequeñas caídas de frames en los momentos más caóticos. Especialmente cuando varios vehículos y efectos coinciden en pantalla.
Por último, la banda sonora acompaña con temas potentes que encajan con la propuesta gamberra de Carmageddon. Las guitarras eléctricas son las principales protagonistas y, aunque se echan en falta algunos temas de Fear Factory, la mayoría de las melodías están muy bien seleccionadas.
En definitiva
Carmageddon: Rogue Shift es un intento valiente de modernizar una fórmula clásica, pero se queda a medio camino entre la reinvención y la nostalgia. Tiene momentos genuinamente divertidos, especialmente cuando abrazas el caos sin pensar demasiado. Jugablemente es muy disfrutable y, en parte, llega a parecerse a un Burnout (si a Burnout le pusiesen armas de destrucción masiva). El arsenal para los vehículos es variado y cada arma se siente diferente de manejar. Además, las mejoras y potenciadores hacen que la sensación de conducción y combate cambie.
Por desgracia, su falta de profundidad, cierta repetitividad y un apartado técnico correcto sin más le impiden alcanzar el estatus que la saga llegó a tener. No es un mal juego, pero tampoco es el regreso triunfal que algunos esperaban. Es, más bien, una entrega que demuestra que la idea de Carmageddon sigue teniendo potencial, pero que necesita un enfoque más sólido y ambicioso.
En resumidas cuentas, Carmageddon: Rogue Shift ofrece diversión directa y sin demasiadas complicaciones. Es un título hecho para que te lo pases bien disfrutando de su locura, su destrucción y su humor negro. Igual que si vieses “La carrera de la muerte”.

Carmageddon: Rogue Shift
39,99 €Pros
- El género roguelike le sienta muy bien
- Sistema de mejoras que permiten configurar builds o crear sinergias
- Amplia variedad de vehículos y armas que se sienten diferentes entre sí
- Jugablemente es muy divertido
Cons
- Progresión lenta, sobre todo en las primeras horas
- Falta variedad de circuitos
- La conducción se siente algo tosca
- Saca poco partido a los obstáculos y a los zombis
- Se echa en falta un modo multijugador


