Con el primer High On Life, Squanch Games demostró que detrás del humor siempre irreverente de Justin Roilan había un equipo que sabía de videojuegos. Esta segunda parte hereda todas las virtudes del primer capítulo y le pone una marcha más a esta macarrada interactiva.

Si algo nos ha enseñado Rick y Morty es que los chistes escatológicos y de sexo interdimensional no se llevan mal con los guiones bien estructurados y los buenos elementos narrativos.

La historia se tiene que contar jugando.

High On Life 2 comienza después de los hechos ocurridos en la primera parte. En una secuencia de no pocas escenas, que actúa también de tutorial para los controles principales, nos resumen de manera mágica los 5 años que han pasado desde que acabamos con el cártel que quería consumir a todos los humanos como si fuéramos la mejor meta azul. Somos el sumun de los cazarrecompensas, un héroe intergaláctico.

Pero todo se trunca cuando nuestra hermana, lideresa de una banda terrorista, descubre que hay una farmacéutica que quiere convertir a toda la raza humana en pastillas. Básicamente quiere legalizar la producción y consumo de humanos. ¿Pero qué somos?¿Vacas? Estos primeros minutos de juego sirven para que socialmente bajemos al estatus de delincuente más buscado y nos despojen de todo lo que habíamos conseguido, incluyendo las mejoras de nuestro traje. A partir de ahí, siguiendo el esquema ya conocido en la primera parte, iremos acabando con los cabecillas de la banda (ejem, empresa) hasta llegar al malvado CEO (porque siempre los CEOs son malvados, no os olvidéis). Todo el comienzo es una prueba bastante palpable de lo bien que se puede integrar los elementos jugables en la narración .Siempre contado en primera persona con control sobre el protagonista, con elecciones de líneas de diálogos y disparos, muchos disparos de nuestras armas que no callan.

Las armas no hacen “BANG”.

La simbiosis entre narración y jugabilidad High On Life 2 lo tiene por la mano en sus armas, los Gatlianos. El hecho asumidísmo de que las armas hablan, que cada una tenga una personalidad, un historia detrás, no es sólo jugable para que además de disparar cuenten chistes. Su historia tiene que ver con lo que estamos haciendo. Las nuevas armas son incorporaciones a nuestra banda, y muchas misiones tienen que ver con su pasado o su situación actual. Donde otros juegos te ofrecen un arma más potentes para continuar, aquí centran la historia y la jugabilidad del momento en ellas, siempre de la forma más chorra posible, no lo olvidemos.

Los Gatlianos son nuestra voz, y las líneas de diálogo que escogemos están dicho por una arma u otra en base a su personalidad. La forma de disparar de cada una es diferente, y todas tienen su utilidad con su habilidad especial, desde paralizar el tiempo hasta abrir portales dimensionales, cada arma funciona  dentro y fuera de la lucha para descubrir los caminos que nos encontramos.

Secciones que cortan el subidón.

Como en la primera parte, cada misión para matar a un gerifalte de Rhea Pharma tiene su propia historia e incluso su propio modo de juego. Nos encontramos solucionando un asesinato en un crucero, haciendo misiones de infiltración en un laboratorio o entrando en un mundo de fantasía low poly para derrotar a un mago malvado. Las situaciones son de lo más variopintas pero en esencia son grandes fases con su rato de puzles/plataformas y sus arenas para matar a unos cuantos esbirros.

Aquí hemos venido a pegar tiros y no decepcionan. La locura de encontrar aparcamiento en una convención se vuelve de los más entretenida con el gunplay que nos ofrece High On Life  2. Es cierto que la potencia entre armas y su alcance no está muy marcado, pero el gustito que da dispararlas, la cadencia de cada una y sobre todo el constante movimiento al que te obligan las arenas hacen que al masacrar enemigos te lo pases casi igual que Knifey acuchillando. Si, sigue con nosotros el cuchillo igual de adorable que psicópata con el que tanto gozamos en el cuerpo a cuerpo. También lo utilizamos a modo de gancho para los movimientos verticales. En esta secuela se complementa con un monopatín que nos ayudará a tirarnos contra los enemigos y a grindar por toda la ciudad. El control es muy simple, a veces un poco torpe, pero disparar sobre la tabla es una macarrada que va muy bien con el tono del juego.

Los momentos de arena de enemigos son muy potentes, pero las zonas de plataformas resultan un poco planas y rompen completamente la atmósfera de locura que entre la historia y los enfrentamientos generan, parando de forma abrupta para colocar unas cajas para alcanzar una palanca que te lleve a abrir una puerta. No quiero decir que estén mal diseñadas pero cortan el rollo. Hay partes jugables de la historia, más estilo aventura gráfica que funcionan a las mil maravillas, pero las zonas de plataformas no se unen bien con la historia más que para alargar cada nivel.

Si me habláis todos a la vez no os entiendo.

Gráficamente luce espectacular, el primero ya lo hacía pero aquí han dado un pasito más con las texturas y la iluminación. Jugado con Play Anywhere en PC y Series S se notan las diferencias evidentes entre las máquinas, pero en las dos fluyen parecidas. Si que hay que hablar de unas serie de crasheos en las dos plataformas que me obligaron a retomar el último punto de control ya tirando hacia el final del juego. Me consta que hubo parche Day One que arreglaba problemas en ese sentido, así que tendría que ir bien hasta el final.

Pero un aspecto “técnico” que no se puede pasar por alto en este título es el del doblaje. Justin Roiland no hace una obra de pocas palabra. Rick y Morty lo veo en versión original y me cuesta horrores porque no paran de lanzar frases a cada cual más graciosa/asquerosa/compleja, soy un poco masoca. La verborrea es marca de la casa y en High On Life 2 no es para menos. No sólo se pasan hablando todo el juego sino que se superponen unas conversaciones con otras, con tiros, con saltos, con explosiones y degüellos. El juego sí que está traducido, pero aquí los subtítulos no bastan. Estas matando a un engendro de forma indeterminada mientras las dos armas que estás utilizando se declaran amor eterno. Cazo algunas frases al vuelo, pero estoy más atento a que uno de esos tentáculos no me alcance que a leer subtítulos. Eso es un chiste, pero hay momentos que te dicen qué hacer a continuación y no te enteras porque estás rajando felizmente a unos miembros de seguridad. Los desarrolladores son conscientes y te pone el vergonzoso “Modo detective” para marcarte el camino. Este juego necesitas que esté doblado porque si no no tienes la experiencia completa.

Conclusiones.

Con High On Life 2, la coletilla de “El mismo juego 2” se puede utilizar en el mejor de los sentidos. Coge lo que tenía y crece un poquito para darnos una buena experiencia que aúna historia y jugabilidad como pocos juegos. Siendo consciente de si mismo, plantea situaciones locas pero conocidas dentro del mundo videojueguil, con guiños permanentes a otros grandes referentes del mundillo. Tal vez haya un exceso de referencias y las secciones plataformeras no estén bien integradas, rompiendo un ritmo que en el resto del juego es trepidante.

El guión que tiene merece mucho la pena por los constantes chistes y el trasfondo de toda la historia. Coge una situación común para un videojuego te plantea grandes pensamientos a la vez que te invita de forma constante a que pintes penes en estilo libre (ojo que ahí hay logro). Pero es urgente que se vean lo del doblaje. Tiene que ser un buen doblaje, no vale cualquier cosa. Pero no es un juego tan largo y tan abierto para que les resulte imposible. Lamentablemente te pierdes la mitad del juego.

High On Life 2

59,99 € o GP
7.7

7.7/10

Pros

  • Buena Narrativa Jugable
  • El movimiento y Gunplay en las arenas
  • Apostar por el mismo juego un poco más grande sin sobredimensionarlo

Cons

  • Con el doblaje ganaría el doble
  • Las secciones de platafoeo cortan el ritmo
  • Poca variedad en enemigos y NPCs, fuera de los personajes principales.

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