Los amantes de los juegos de 8 bits estarán encantados con lo que Lovish puede ofrecer. Humor, desafíos y nostalgia a partes iguales.
El amor mueve montañas, y por amor uno hace cosas inimaginables. Como por ejemplo, abandonar a tus amigos. si, es lo que tiene ese sentimiento tan profundo, que te ciega y te empuja a hacer estupideces. Sir Salomon sabe de lo que hablo, ya que no duda en traicionar a su grupo de amigos para ser el único pretendiente de la princesa encerrada en el castillo. Una historia banal, pero que tiene varias capas y un humor muy particular que entra desde el primer minuto por los ojos. Si te gustan los juegos de plataformas clásicos, no dudes en leer nuestro análisis de Lovish.

El poder del amor… y de nuestra espada
Según acabé la propuesta desarrollada por DANGEN Entertainment y LABS Work pensé: “Esto hubiese sido un pelotazo en la época de NES”. Y es que Lovish lo tiene todo: un control fluido, simple pero a la vez desafiante. Varias capas de dificultad dependiendo de los objetivos que te marques. Y para rematar, extras y coleccionables que desbloquean nuevos mini-juegos de una calidad exquisita. Y todo con esa estética de 8 bits que me recuerdan a obras como The Adventure of Lolo o Alex Kidd. Es el ejemplo perfecto de equilibrio entre jugabilidad clásica pero con elementos actuales.
A nuestra disposición tendremos un compendio de 50 fases que se resuelven en la misma pantalla fija. Sir Salomon podrá saltar y atacar con la espada mientras esquiva los peligros que atesoran cada nivel. Y ojo, porque de un toque estaremos muertos, con lo que ello implica. La resolución será siempre muy parecida: o acabar con todos los enemigos, buscar una llave que abra la puerta o el interruptor de turno. En principio nada nuevo que no hayamos visto antes. Pero lo bonito viene cuando avanzamos un poquito en el castillo.

Siéntete como un rey
Habrá un momento donde encontraremos una tienda que nos venderá nuevas habilidades como el clásico dash, atacar hacia arriba, o incluso tener un compañero de aventuras contra los jefes finales. Elementos que podrían ser opcionales si quisiéramos pasarnos el juego del tirón, pero se hacen indispensables para reunir las coronas ocultas de cada nivel.
Y aquí viene lo divertido. Si queremos un completo desafío, Lovish encierra entre sus fases varias coronas que deberemos encontrarlas de maneras distintas. Y en ocasiones es complicado de narices. Encontrar estos coleccionables nos otorgarán acceso a otras salas, secretos y mucho más contenido que hace que el título pase de ser algo simple, a un indie muy completo.

Conoce el lado oscuro de la luna
La cosa no acaba aquí. Cada vez que completemos una fase, tendremos una pequeña escena muy divertida donde puede pasar cualquier cosa. Desde un combate chorra por turnos, hasta una escena donde pisamos una caca, o un tropiezo en el suelo que nos quite un punto de vida. Todo de una manera tan kawai y colorida que aunque a veces se repiten, nunca cansan. Mención especial cuando derrotamos a un jefe final. Ahí el efecto del amor de nuestro casco deja momentos inolvidables.
Si a todo esto le sumamos una banda sonora excepcional y una traducción perfecta a nuestro idioma, pasaremos unas cuantas horas embelesado con todo lo que puede ofrecer el ascenso por el castillo. Sin duda, para mi, una de las sorpresas del año.



Conclusión de Lovish
Podría hablar largo y tendido de todo lo que puede ofrecer el juego desarrollado por DANGEN Entertainment y LABS Work, pero es preferible que lo descubráis vosotros mismos. Puede que sobre el papel sean 50 niveles de ascensión hasta llegar a la princesa, pero el camino se tergiversa, se retuerce y hace que sea rejugable en varias ocasiones. Aunque parezca un plataformas simple, es mas bien un metroidvania. Y aunque su control aparentemente es sencillo, hay una dificultad muy bien medida si queremos obtener todas las coronas.
Lovish sabe encajar muy bien el formato clásico de videojuego de 8 bits con las tendencias actuales. Aunque no tenga nada que ver, es lo que hizo Shovel Knight en su día, aportando frescura a un género que parece muy manido. Si os gustan los títulos desafiantes, llenos de secretos y altamente rejugables, no perdáis la ocasión de meteros en la piel de Sir Salomon. No os vais a arrepentir.


