Las mascotas se vuelven rebeldes en Messy Up y no dudan en destruir todo a su paso para recibir caso de su dueño
Tener un animal en casa no es fácil. Hay que cuidarlo, mimarlo, limpiarlo y en fin… prestarle un mínimo de atención que la mascota requiere. Si eres una mala persona y los dejas desatendidos, seguramente vengan consecuencias (legales y no legales) como ocurre en Messy Up. Y es que los animalitos de este juego independiente no dudarán en tomar la justicia por su mano para reventar todos los objetos, mobiliario y electrodomésticos que existen en casa. Una venganza muy dulce, en la que nosotros seremos partícipes.

Desata tu bestia interior
Liquid Meow nos presenta Messy Up, un título asimétrico con un gran componente multijugador local. Podremos jugar como las mascotas o como el dueño de la casa, cada uno con un rol específico y una misión que cumplir. Nuestro objetivo será fácil, dejar todo patas arriba intentando que el dueño no nos pille. Para eso contaremos con poderes especiales, pero sobre todo tendremos que valernos de los diferentes artilugios que están esparcidos por las habitaciones.
En un principio, podremos controlar a un perro, un gato y a un loro (luego se incorporan nuevos protagonistas, pero ahí lo dejo). Cada uno de ellos tendrá sus propias estadísticas y virtudes, aunque en la práctica tendremos que hacer lo mismo. Como he dicho, la idea será destruir todo a nuestro paso sin que nos pille el dueño, y nada mejor que contar con el componente cooperativo para llevar la destrucción simultáneamente a todos los lados de la casa.

Lucha de furros
Aunque usaremos nuestras zarpas para devorar todo lo que está a nuestro alcance, también podremos tirar a nuestro amo tirano cualquier otro objeto que esté esparcido por el suelo. Ya sean balones de fútbol, jarrones o derivados, todo es bueno para ralentizar el paso de nuestro persecutor. Incluso podremos darles portazos y activar ventiladores que frenen su avance, cosa muy útil, por cierto.
Es cierto que Messy Up está pensado para jugarlo en compañía, aunque eso no quita que haya un modo historia que se pueda disfrutar tranquilamente. Es cierto que pierde mucho encanto jugarlo de esta manera, pero al menos podemos ir cumpliendo las diferentes misiones que el juego nos asigna. Misiones que por otro lado… son bastante recurrentes. Solo habrá cambios en los objetos que tiramos y la localización: pasaremos de estar en una casa a una oficina, la playa e incluso visitaremos un castillo.

Desastre dentro y fuera de la casa
Como concepto en sí, la propuesta no está mal. Puede volverse repetitivo como he dicho, pero para partidas rápidas con amigos, o incluso para los más peques de la casa puede ser un buen divertimento. Lástima que el port a consola está tan mal llevado… Todos los textos están descuadrados, con un formato extraño. Algunos bocadillos están con un tamaño de letra minúsculo, mientras que otros justo lo contrario. La traducción es de dudosa procedencia, y todo hace que se note como un producto hecho a medias. Es como si las propias mascotas también hubiesen alterado toda la interfaz. Incluso tendremos que manejar un cursor lento por los menús, lo que denota la falta de mimo para hacer un mapeado de botones agradable.
Al final, pese a lo colorido de todo el asunto y lo kawai de todos los personajes (amo incluido), lo determinante, que son sus físicas, son demasiado pobres. No hay mucha sensación de “devoro”. Todo se rompe de manera lenta y de la misma manera. Eso hace que tampoco puedas ver un progreso real de todo el daño que has hecho, y es una lástima. Otro punto importante es que no tiene multijugador online, solo es multijugador local. Cuidado con eso.

Conclusión de Messy Up
Liquid Meow nos brinda la oportunidad de encarnarnos en una adorable mascota para arrasar con todo lo que hay en la casa. Se trata de un multijugador asimétrico donde lo divertido será aliarte con los amigos para destrozar todo sin que el dueño te pille. Lástima que la propuesta solo sea de manera local, sin posibilidad de jugar online. Y lástima de nuevo que los menús e interfaz no se hayan porteado bien en consolas. Si tenéis algún peque en casa, puede ser una bonita y sencilla manera de introducirlos en este tipo de propuestas… aunque los que vengan de juegos similares, seguramente Messy Up se les quede corto enseguida.


