Planet of Lana II es una aventura cinematográfica con rompecabezas que gira en torno al compañerismo y la confianza.
Planet of Lana II: Children of the Leaf es una secuela que no se limita a repetir el guion de su predecesor, sino que lo perfecciona y añade cosas que no tenía el juego original. Retomando la historia tras los acontecimientos del primer juego, Lana y su compañera de cuatro patas, Mui, se ven impulsadas desde un mundo que apenas goza de paz a otro marcado por un desequilibrio ecológico más profundo y amenazas existenciales emergentes. Mientras que la amenaza del juego original era lejana e inescrutable, aquí es personal: un ser querido de Lana padece una misteriosa enfermedad y la cura se encuentra dispersa por diversos territorios, lo que lleva a la pareja a paisajes tan bellos como implacables. Esta premisa narrativa se teje con elegancia sin diálogos hablados, basándose en el lenguaje corporal y en una lengua inventada que invita a la interpretación activa en lugar de a una exposición explícita. Esa elección refuerza el tema de la narración subjetiva, aunque a veces puede dejar a los jugadores con ganas de que sea algo más directo.

Desde el punto de vista mecánico, el conjunto de herramientas de Lana se ha ampliado considerablemente desde el primer capítulo. Ahora es más ágil, puede nadar, escalar superficies e interactuar con tecnologías rudimentarias, mientras que Mui pasa de ser una compañera pasiva a una fuerza indispensable para resolver los puzles. Esta transformación en la dinámica no solo supone una mejora en la utilidad, sino que también mejora el ritmo narrativo: los puzles dependen cada vez más de la colaboración entre las dos, ya sea aprovechando las habilidades de las criaturas o sincronizando sus acciones. Muchos de estos escenarios están cuidadosamente concebidos, empujando a los jugadores hacia soluciones creativas y recompensando la observación por encima de la fuerza bruta. Sin embargo, el juego es a veces desigual en sus picos de dificultad y el instinto de confiar en el ensayo y error, especialmente en zonas de sigilo y sincronización, puede frustrar a aquellos que prefieren una sensación más intuitiva de progresión. Hay momentos en los que la capacidad de respuesta no es perfecta, especialmente cuando se espera un movimiento preciso en situaciones tensas.
Los controles en Xbox suelen funcionar bien, con una asignación intuitiva tanto para los personajes como para sus interacciones. Los movimientos de Lana son fluidos y dirigir a Mui con un puntero analógico amplía las posibilidades sin complicar demasiado la interfaz. Aun así, algunas acciones, como sacar a Lana del agua o coordinar respuestas ambientales complejas, podrían haberse beneficiado de un poco más de pulido o simplificación. Estos pequeños defectos no arruinan la experiencia, pero sí atenúan lo que, por lo demás, es un conjunto mecánico cuidadosamente calibrado.

Visualmente, Planet of Lana II destaca como uno de los activos más atractivos del juego. Sus entornos pintados a mano, desde picos helados hasta bosques frondosos y ruinas misteriosas, elevan cada paso del viaje a algo que parece creado a mano en lugar de simplemente renderizado. La influencia artística de la animación clásica es palpable, pero el estudio Wishfully consigue equilibrar el homenaje con una identidad distintiva, haciendo que el mundo se sienta único y propio. Aunque los gráficos no están diseñados para deslumbrar en el sentido técnico, logran crear una atmósfera cohesionada y maravillosa.
El audio complementa las imágenes con sutileza. Una banda sonora principalmente orquestal, salpicada de ambientes naturales y expresivas señales sonoras, realza los momentos tranquilos y aumenta la tensión cuando las apuestas suben. La ausencia de diálogos convencionales da más peso a estos elementos y el resultado es una banda sonora que parece menos un relleno de fondo y más una guía emocional a través de los altibajos de la historia.
Ese núcleo emocional es tanto una fortaleza como una leve limitación. El arco de Lana aquí tiene menos que ver con el idealismo juvenil y más con la responsabilidad y el coste del cuidado, lo que añade profundidad, pero en ocasiones sacrifica el impacto conectivo crudo del original por un ritmo más introspectivo. Aun así, para los jugadores dispuestos a dejarse llevar por el tempo y el estilo del juego, esta es una experiencia que recompensa la paciencia y la reflexión, dejando una sensación de cierre significativo, incluso cuando insinúa más juegos por venir.

Conclusión
Al final, Planet of Lana II es una secuela que honra lo anterior y lo amplía de manera reflexiva. No rompe con las expectativas con innovaciones radicales, sino que las profundiza, refinando una narrativa cinematográfica a través de un arte evocador, movimientos ágiles y acertijos que se sienten como parte integral del mundo en lugar de algo adicional. Para los jugadores interesados en aventuras contemplativas y basadas en personajes, vale mucho la pena emprender este viaje con Lana y Mui.
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