Con Trash Goblin montamos un negocio de baratijas pero sin agobios, conociendo al cliente y trabajando la mercancía.

El mundo de las antiguallas, la restauración de reliquias y sacar dinero de lo que los demás consideran basura es un trabajo arduo y de una competitividad y manejo de los negocios bastante agresivo. Sólo hay que pasearse por un rastrillo donde el regateo y la psicología hacen triunfar a los más avispados. Trash Goblin no es nada de eso. Es un juego donde los clientes no tienen prisa y no te regatean, les puedes mandar a casa diciéndoles que le avisas con el pedido o directamente que no tienes lo que buscan. No hay malos rollos.

Bajo la tutela del tendero Aimón, de negocios no muy claros pero gran corazón, el pequeño goblin que somos gana el espacio que será nuestro negocio y nuestra casa. Es un cubículo con un mostrador a la calle, para qué nos vamos a engañar, pero es nuestro y todo lo que necesitamos de momento. Trash Goblin tiene ese espacio de maniobra.

Conocer a Gente.

Cuatro paredes para cuatro funciones específicas de la vida. El mostrador para atender a los clientes es la parte más importante para la historia que se desarrolla. No nos esperemos nada muy profundo.. este es el primer problema de Trash Goblin: su falta de historia como tal. Se desarrollan relatos de los personajes  que nos visitan, claro, pero el juego adolece de no tener un hilo conductor claro, una motivación para hacernos crecer.

Los clientes se nos presentan de dos clases: los que están de paso y los habituales, con su nombre y su historia. Hay un amplio abanico de personajes. Mucha especies, desde el Hombre Lagarto obsesionado con los orinales hasta toda una estirpe de Hongos, van desarrollando su narración con cada visita, pero eso no nos afecta realmente. No podemos interactuar bien con ellos, simplemente hacemos negocios. Sí que se revierte en nosotros el trabajo que nos piden, a modo de reputación que nos dará más dinero. Podemos dejarles sus pedidos más baratos para ganarnos más respeto o al precio normal y subir en fama un poco más despacio. Maneja la idea de ganar dinero a largo plazo o invertir para el futuro.

A picar.

Pero donde se desarrolla la magia es en el taller. Es aquí donde nos llegan sacos con la basura que vamos a vender. Primero tenemos que liberar la baratija de restos de barro con un cincel y para más tarde limpiarla y en algunos casos incluso unir las diferentes piezas. Cada proceso de estos es un minijuego que al principio puede resultar entretenido pero, como los trabajos de verdad, una vez hecho 30 ya resulta repetitivo e incluso irrelevante. Además, picar con el cincel o limpiar con la esponja s con el Joystick del mando es bastante incómodo siendo el ratón el modo natural para todo el juego. Podemos conectar uno a la Xbox, pero se traba en algunas opciones con el mando. Por suerte es Trash Goblin es Play Anywhere.

Una vez superada la diversión y metidos en el tedio laboral, hay otra capa que es la de gestionar el tiempo. Aquí tenemos que decidir cuidadosamente si sacar más material o limpiar el que ya tenemos. Porque hay gente a la que le da igual si está limpia una baratija pero otros la exigen reluciente. Cada tarea tiene un coste temporal y cuando se agota no podemos hacer otra cosa que irnos a dormir. El Dormitorio: otra de las 4 paredes de nuestro hogar. Aquí poco podemos hacer excepto decorarlo un poco más adelante con unas mejoras de las que se adquieren en la última de las paredes de esta casa. 

Y subir.

¿Qué hacemos con lo ganado en nuestras transacciones? Pues lo único que se le ocurre a un tiburón de los negocios: mejorar nuestro activos. Nuestro enlace con Aimón está aquí y podremos mejorar nuestras herramientas o adquirir otras para ampliar nuestro inventario o mejorar nuestra calidad de vida. Esto, en cierto punto del juego es extensible a cada pared. Pudiendo poner más estanterías, sobre todo esto. Llega un punto que estarás de cachivaches tan hasta arriba que una balda más es necesaria para almacenar. Porque lo importante es picar en los sacos para lo que te puedan pedir, almacenar y cuando sea necesario limpiar.

En cierto punto podemos salir del cubículo e ir a ciertas partes de la ciudad con un carromato, gestionando las baratijas que nos podemos llevar para hacer más negocio. Lamentablemente este movimiento llega cuando el bucle jugable ya está desgastado. En Trash Goblin la progresión va muy lenta, tanto que parece que la fórmula ya está agotada a las pocas horas de empezar. A pesar de las mejoras que podamos conseguir, no va a suceder nada más de lo que hacemos desde el principio.

Conclusiones.

Al calificarse él mismo como un juego Wholesome, Trash Goblin deja claro que la tranquilidad es parte del negocio. El problema surge cuando ese bienestar se traduce en que es un juego muy repetitivo. Pasan los días y el goblin se levanta para descubrir baratijas, limpiarlas y venderlas. No está clara la motivación ni el fin de hacerlo, por lo menos en las primeras horas. Lo que te quieren vender como historia pasa de forma ajena a nuestra labor y son pinceladas tan pequeñas que apenas sirven como argumento.

Tal vez los amantes de los juegos acogedores encuentre aquí un pozo de horas, conociendo a personajes interesantes en el mundo de la fantasía. Pero el avance es tan lento y es tan poca la interactuación que cuesta involucrarse con ellos. El bucle jugable sería bueno si hubiese una dirección que después de 6 horas jugando no he encontrado. Tal vez esté más adelante pero se me cansa trabajar sin motivación.


TRASH GOBLIN

19,99 €
6.5

6.5/10

Pros

  • Diseño de personajes atractivo
  • No hay presión
  • bucle jugable bueno al principio pero...

Cons

  • necesitaría apoyarse en una historia que es casi inexistente
  • Avanza muy poco a poco

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.