El linaje de Erdrick vuelve a las andadas gracias al remake de los dos primeros Dragon Quest. Si te gusta el rol clásico, no te los puedes saltar.
Los buenos juegos siempre merecen ser recordados, de una forma o de otra. Está genial apoyar la preservación de cada título de la manera original que vino al mundo, pero en ocasiones merece la pena revivir la aventura con la tecnología actual aplicando las mejoras de vida correspondientes para que se adapte a los tiempos modernos. Es lo que sucede con Dragon Quest I & II HD-2D Remake, una recopilación de las dos primeras iteraciones de la franquicia que sufren un lavado jugable y visual significativo, pero que mantienen la esencia que los hizo tan importantes. ¿Preparado para revivir el legado de Erdrick?

La leyenda continúa
Hace ya un año aproximadamente tuvimos el placer de analizar Dragon Quest III HD-2D Remake. No es casualidad que Square-Enix empezara sus remasterizaciones con esta iteración. En la tercera parte arrancaban los comienzos de todo el linaje de Erdrick y los inicios del mal que asolaba su reino, mientras que Dragon Quest I-II HD Remaster sirven como una continuación varias generaciones después. Viviremos todo de una manera cronológicamente clara, y es curioso observar cómo algunos pueblos o templos han sido destruidos o deteriorados por el paso del tiempo. Pese a todos los cientos de años que transcurren entre una epopeya y otra, tranquilos, porque el sistema de combate, enemigos y jugabilidad sigue siendo la misma.
Como buen guerrero descendiente de un linaje de elegidos, tendremos la ardua tarea de derrotar al mal que asola el mundo. Para ello, nos enfrentaremos a combates por turnos a la antigua usanza. De hecho, como dato curioso, fue este Dragon Quest el primero en instaurar estos combates por turnos. En ambas aventuras daremos nuestros primeros pasos solo, pero sólo en su segunda parte podremos formar un grupo con roles diferenciados.

La luz en tiempos de oscuridad
Progresar en la aventura no es tarea fácil, pese a lo simplista que pueda parecer en una primera instancia. Cada héroe tendrá su propio inventario que usar en combate, así que habrá que pertrecharse bien antes de adentrarnos en una mazmorra. Por supuesto, los enemigos aleatorios están a la orden del día, con muchísimos combates donde batirnos a duelo. De hecho, se me hace un poco molesto parar cada cinco segundos por culpa de un combate aleatorio. Hay objetos que alargan la aparición de las bestias durante un tiempo limitado, pero incluso así, la exploración se puede hacer algo tediosa.
Por suerte, según vayamos mejorando a nuestro héroe tendremos mejores habilidades que poner en juego. Desde ataques que hacen un barrido, teletransporte a los lugares ya conocidos, curación… A diferencia de Dragon Quest III HD-2D Remake, aquí si morimos reapareceremos en el último punto de guardado automático, sin un coste de nuestras monedas y relativamente cerca de nuestra última muerte. Incluso para facilitar más las cosas, hay opción de implementar una especie de guía que nos permita conocer el siguiente paso que hay que dar en la aventura. Creo que al ser juegos más simples en comparación con su tercera entrega, no es tan difícil perderse. Aún así, siempre se agradece si no estamos muy puestos en el tema.

Para todo tipo de guerreros
En su apartado audiovisual, Dragon Quest III HD-2D Remake es una auténtica maravilla. Ya simplemente escuchar las primeras fanfarrias al arrancar el juego y ver esos dioramas pixelados plagados de detalles es un espectáculo. Muy parecido (si no igual) que la tercera parte. Para mi, supera a Octopath Traveller, la franquicia que puso de moda esa vertiente artística. Eso sí, tirón de orejas por no haber dejado las obras originales dentro del pack. No ocupan nada y hubiese sido un bonito detalle hacia los fans de la saga. Por cierto, como aspecto positivo, cabe recalcar la buena traducción y localización de los textos en español, con sus variantes dependiendo de la ciudad que visitemas. Aún sonrío cuando pienso en Luis Candelas y su manera de conversar con sus compinches.
Y hablando de fans, es cierto que Dragon Quest III HD-2D Remake parece estar pensado para aquellos amantes de la franquicia. Y a ver… razón no falta, aunque también puede ser benevolente con el resto de jugadores noveles. Como he explicado, tiende la mano a los nuevos jugadores con varias ayudas en el combate y la exploración. Son turnos muy sencillos que se entienden a la primera, con magias muy comunes en el mundillo videojueguil que hemos visto cientos de veces en obras posteriores. Su ritmo es algo lento, pero si te adaptas a él (y cambias la velocidad en los combates), puede ser una experiencia gratificante, pese a que el juego original tiene ya la friolera de casi 40 años.

Conclusión de Dragon Quest III HD-2D Remake
Square-Enix nos brinda en esta ocasión dos joyas atemporales que todo amante de los JRPG debería jugar. Gracias a su lavado gráfico, sus mejoras de vida y accesibilidad, es un título muy disfrutón tanto para el fan de la saga como aquellos que se quieran adentrar en el rol por turnos. Eso sí, tiene un ritmo lento que hay que saborearlo con paciencia. Hay encuentros con enemigos cada cinco segundos (de manera literal) y exige subir de nivel para adentrarnos en ciertas zonas. No obstante, se me ha hecho más ameno y con una curva de dificultad más llevadera que la tercera entrega. A nada que os mole el género, no le quitéis el ojo de encima a este reinicio de la franquicia.


