Aspyr rescata La Guerra del Norte del olvido: la tierra media aún tiene muchas historias que contar

Durante años hemos regresado a los mismos lugares. A estas alturas, pocos rincones de la Tierra Media nos resultan desconocidos. Hemos recorrido el camino hasta Mordor, defendido el Abismo de Helm y vivido la caída de Sauron desde prácticamente todos los ángulos imaginables. Sin embargo, en paralelo, hubo muchas historias menos conocidad que también merecían ser contadas, y vividas con un mando en las manos.

Una de ellas fue El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte. El juego desarrollado originalmente por Snowblind Studios llegó en 2011 con una propuesta diferente. No quería volver a contarnos la historia de la Comunidad. Quería enseñarnos qué estaba ocurriendo mientras Frodo y Sam avanzaban hacia el Monte del Destino.

Quince años después, Aspyr recupera por sorpresa aquella aventura con una nueva edición remasteriza para Xbox Series. Y lo hace con una pregunta interesante ¿Sigue mereciendo la pena luchar en el norte de la Tierra Media? Después de volver a recorrer sus caminos, enfrentarnos a orcos y trolls y formar nuestra propia pequeña comunidad, tengo bastante clara la respuesta. Y es un si, y mas, teniendo en cuenta que era un juego descatalogado en la store de Xbox e incluso Steam, pero claro, tiene sus matices.

Una historia paralela a la Guerra del Anillo

La aventura se desarrolla durante los acontecimientos de El Señor de los Anillos. Mientras la Comunidad del Anillo sigue su propio camino, una amenaza comienza a crecer lejos de los acontecimientos que protagonizan Frodo, Aragorn, Gandalf y compañía. El encargado de hacerle frente será un grupo formado por Eradan, Andriel y Farin, un montaraz, una elfa y un enano que terminarán involucrados en una guerra que podría poner en peligro el destino de la Tierra Media.

El enemigo es Agandaûr, un poderoso servidor de Sauron que pretende reunir un ejército en las regiones del norte. Nuestra misión será impedir que sus planes lleguen a buen puerto. Para ello tendremos que recorrer diferentes territorios, enfrentarnos a ejércitos de orcos y descubrir qué está sucediendo mientras el resto de héroes de la historia luchan su propia batalla.

Una de las cosas que más me gustan de su planteamiento es precisamente esa posición secundaria dentro del conflicto. No necesitamos cambiar lo que conocemos. Nuestra historia sucede en paralelo. Visitaremos lugares conocidos, disfrutaremos con diversos guiños y cameos de personajes, pero siempre desde la perspectiva de unos protagonistas nuevos.

Esto permite que La Guerra del Norte tenga su propia identidad sin alejarse demasiado del universo que pretende representar. No estamos ante una adaptación directa de las películas, aunque parezca el clásico juego peliculero. Tampoco ante una nueva interpretación de las novelas. Es más bien, como comentabamos al principio, una pequeña historia perdida entre los grandes acontecimientos de la Guerra del Anillo, que sabe como ser memorable.

Jugabilidad: entre el rol de acción y el hack and slash

Tres héroes para una misma aventura

La jugabilidad gira alrededor de sus tres protagonistas. Cada uno tiene unas características diferentes y esto hace que podamos afrontar los combates de maneras distintas. Eradan representa el estilo más tradicional del montaraz, y mas equilibrado para el jugador nobel. Puede utilizar diferentes armas y también recurrir al arco para atacar desde la distancia. Farin, por su parte, es la fuerza bruta del grupo. El enano utiliza armas pesadas y resulta especialmente satisfactorio cuando queremos entrar en combate sin demasiadas contemplaciones. Es el tanque.

Finalmente tenemos a Andriel, la elfa. Su estilo está más centrado en la magia y el apoyo, y requiere de algo mas de miramiento a la hora de combatir. Puede atacar desde lejos, utilizar diferentes habilidades mágicas y ayudar al resto del grupo durante los enfrentamientos.

La diferencia entre los tres no es únicamente estética. Cada personaje tiene sus propias habilidades y obliga a cambiar ligeramente nuestra forma de jugar. Por otro lado, cada uno tiene también diferentes equipamientos y armas que iremos obteniendo en cofres, zonas secretas o la tienda.

Cuando estamos solos podemos alternar entre ellos durante la aventura. Esto resulta bastante útil, ya que podemos aprovechar las características de cada uno dependiendo de la situación. En cambio, cuando entran en escena otros dos jugadores, cada miembro del grupo puede asumir un papel diferente.

Una aventura que gana enteros en comunidad

Podemos jugar toda la campaña en solitario sin problema alguno. Sin embargo, después de probar sus posibilidades cooperativas, resulta difícil no pensar que esta aventura fue diseñada pensando en tres jugadores sentados frente al televisor. La Legacy Edition mantiene el cooperativo para tres participantes, tanto online como mediante juego local. Y esta posibilidad hace que la experiencia sea una fiesta mas rimbombante que las de la comarca.

La coordinación entre los personajes aporta una diversión que no encontramos de la misma manera jugando solos. Mientras uno puede lanzarse directamente contra los enemigos, otro puede atacar desde la distancia y Andriel puede encargarse de mantener al grupo en buenas condiciones. Las habilidades de cada personaje se complementan y hacen que algunos combates resulten mucho más interesantes cuando existe comunicación entre los jugadores.

También, hay pequeños detalles que ayudan a que esta experiencia funcione. La experiencia se comparte y tranquilos, ¡se reparten los botines! evitando buena parte de las disputas habituales rompemandos por conseguir los objetos. Todo está planteado para que avancemos juntos y cada jugador pueda desarrollar a su personaje.

El problema aparece cuando decidimos jugar completamente solos. La inteligencia artificial de nuestros compañeros no siempre responde como debería. En ocasiones toman decisiones poco acertadas o se colocan en situaciones comprometidas. En los combates más exigentes esto puede convertirse en una molestia. No llega a arruinar la aventura, pero sí deja claro que estamos ante un diseño procedente de otra época.

Un combate sencillo que sigue funcionando

En cuanto ponemos un pie en la Tierra Media, queda claro que La Guerra del Norte apuesta por una fórmula muy reconocible. Estamos ante un rpg de acción con una estructura claramente orientada al hack and slash. Avanzamos por escenarios relativamente lineales, nos encontramos con grupos de enemigos y utilizamos nuestras armas y habilidades para acabar con ellos mientras conseguimos experiencia y nuevo equipamiento.

El sistema de combate permite combinar ataques ligeros y pesados. También podemos bloquear, esquivar y utilizar diferentes habilidades dependiendo del personaje que controlemos. No es un sistema especialmente profundo, pero resulta sencillo de entender y bastante satisfactorio cuando conseguimos dominarlo.

Los enfrentamientos también intentan introducir cierta variedad mediante diferentes tipos de enemigos. Algunos requieren romper sus defensas antes de poder hacerles daño con facilidad. Otros nos obligan a cambiar nuestra posición o aprovechar mejor las habilidades disponibles.

Eso sí, después de varias horas empieza a aparecer uno de los problemas más evidentes del juego. El combate puede resultar repetitivo. La estructura de muchos enfrentamientos es demasiado parecida y algunas zonas pueden transmitir cierta sensación de déjà vu. Es algo que se nota especialmente cuando jugamos durante sesiones largas.

Aun así, hay algo que consigue mantenerlo divertido. La posibilidad de cambiar de personaje y experimentar con sus diferentes habilidades. En compañía, además, esta sencillez potencia la diversión. Coordinar ataques con otros dos jugadores resulta mucho más entretenido que enfrentarnos constantemente a los mismos enemigos en solitario.

Un rpg sencillo, pero con recompensa

La progresión sigue una estructura bastante clásica. Derrotar enemigos nos proporciona experiencia y subir de nivel permite mejorar nuestras capacidades. También, iremos encontrando constantemente armas, armaduras, accesorios y diferentes objetos que podemos equipar para hacer más poderoso a nuestro personaje.

El sistema de botín tiene ese pequeño componente adictivo que siempre funciona. Abrimos un cofre y encontramos una nueva espada. Derrotamos a un enemigo y aparece una pieza de armadura. Quizá no sea mejor que la que llevamos equipada, pero siempre existe esa pequeña curiosidad por comprobar sus estadísticas, y porque no, verla rechulona en nuestro personaje. También podemos comprar, vender y reparar nuestro equipamiento. Es un sistema sencillo y directo.

Y aquí encontramos otra de esas mecánicas que funcionan especialmente bien en cooperativo. Cada jugador puede desarrollar a su personaje de una manera diferente. La combinación de habilidades y equipamiento permite crear grupos bastante equilibrados.

Las sendas de la Tierra Media

El diseño de niveles mantiene una estructura bastante lineal. No estamos ante un mundo abierto. Nuestro camino está bastante marcado y las posibilidades de desviarnos son limitadas. Sin embargo, los escenarios esconden algunos pequeños secretos que recompensan nuestra curiosidad.

Encontraremos cofres, objetos y diferentes caminos secundarios. También, podremos romper determinados elementos del escenario para conseguir recursos. No cambia radicalmente la estructura de la aventura, pero sí consigue que tengamos motivos para mirar algo más allá del camino principal.

La variedad de localizaciones también ayuda. Bosques, montañas, cuevas, fortalezas y zonas nevadas van sucediéndose durante nuestra aventura. El juego intenta que cada capítulo tenga una personalidad propia y, pese a sus limitaciones, consigue transmitir esa sensación de estar recorriendo diferentes rincones de la Tierra Media.

Rivendel, el conocido refugio élfico funciona como una especie de punto de descanso. Aquí podemos interactuar con diferentes personajes, gestionar nuestro equipamiento y prepararnos para continuar nuestro viaje. No es que sea un espectaculo visual, pero tiene su gracia reconocer ciertos elementos que pueden golpearte la nostalgia.

En este sentido, la aventura principal puede llevarnos aproximadamente entre 12 y 15 horas, dependiendo de nuestro ritmo y de cuánto nos detengamos a explorar o completar contenido secundario. No estamos ante una campaña especialmente larga, pero creo que su duración encaja bastante bien con el tipo de experiencia que propone.

Además, podemos volver a enfrentarnos a la aventura en dificultades superiores y utilizar el modo Nueva Partida+. Esto permite conservar parte de nuestro progreso y seguir desarrollando a nuestros personajes.

Aspectos técnicos

Una remasterización que respeta sus orígenes

Visualmente es donde más evidente resulta el paso del tiempo. La Guerra del Norte nació en 2011 y la Legacy Edition no pretende esconderlo. Estamos ante una remasterización de las ya típicas, y bien llevadas de Aspyr.

Eso significa que los modelos, las animaciones y buena parte de los escenarios mantienen la estructura original, y hoy dia, pues ya chirrian un poquito. Algunos elementos de la interfaz también nos recuerdan constantemente que estamos ante un juego de la generación de Xbox 360. Sin embargo, Aspyr ha conseguido que vuelva a lucir con dignidad en Xbox Series. La posibilidad de alcanzar resolución 4K y 60 FPS supone una mejora importante. La imagen resulta más limpia y definida, y el combate gana bastante con una mayor fluidez.

La ambientación ahora luce mas lograda. Los bosques de la Tierra Media, sus montañas y fortalezas, los caminos nevados o la arquitectura de Rivendel mantienen ese particular estilo visual que nos retrotrae a la trilogía cinematográfica de Peter Jackson.

El apartado sonoro cumple con solvencia. La música acompaña bien los diferentes escenarios y ayuda a construir esa sensación de estar viviendo una aventura dentro del universo de Tolkien. Los efectos de los combates también cumplen y aportan contundencia a los enfrentamientos.

Es necesario destacar en este apartado el trabajo de doblaje al castellano. Este esta muy bien llevado y cuenta con voces seguramente reconocibles. No obstante, también cuenta con doblaje original en ingles y subtítulos al castellano.

Conclusión

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte Legacy Edition es una de esas remasterizaciones que tienen sentido por una razón muy sencilla. Recupera un juego que llevaba demasiado tiempo lejos de nuestras consolas, descatalogado, y permite que una nueva generación descubra una aventura que muchos habían olvidado.

No estamos ante una producción que pretenda competir con los grandes juegos de rol actuales. Sus combates pueden resultar repetitivos. La inteligencia artificial de nuestros compañeros necesita mejorar y determinadas animaciones delatan claramente su edad. Tampoco encontraremos aquí un mundo abierto ni una libertad comparable a la de los grandes juegos de rol modernos. Pero tampoco creo que debamos exigirle eso.

La Guerra del Norte funciona cuando la entendemos por lo que es. Un rpg de acción sencillo y divertido. Una aventura paralela dentro del universo de Tolkien, con ese encanto de referencias a la trilogía cinematográfica. Y, sobre todo, un juego pensado para compartir con amigos. Porque jugar solos puede ser divertido. Jugar con dos compañeros es otra historia.

Después de tantos años, Aspyr ha abierto de nuevo una puerta que muchos creíamos cerrada, y nos ha dado la oportunidad de descubrir un juego sencillo, cargado de encanto, y sobre todo divertido.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte™ — Legacy Edition

19,99 euros
7.5

Valoración

7.5/10

Pros

  • Cooperativo local y online para tres jugadores muy divertido
  • Una historia paralela muy bien integrada en Tolkien.
  • Tres personajes con estilos diferentes y con progresión
  • Sentirte dentro del mundo del señor de los anillos con los cameos de sus personajes y la representación de algunas zonas, todo con doblaje al castellano
  • La puesta al día técnica lo hacen mas llamativo y accesible con 4K y 60 FPS en Xbox Series

Cons

  • IA de los compañeros bastante mejorable
  • Combate algo repetitivo.
  • Animaciones que evidencian su edad.
  • Diseño de niveles demasiado lineal.

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