La abeja shot’em up y su mundo en miniatura vuelven 34 años después
Hay juegos que vuelven para aprovecharse de la nostalgia y otros que lo hacen porque todavía tienen algo que ofrecer. Apidya’ Special pertenece un poco a ambos grupos, pues estamos ante el regreso de un shoot ‘em up que nació originalmente en 1992 y que ahora aterriza en Xbox Series X|S completamente reconstruido en píxeles de 24 bits.
Team Apidya recupera aquel clásico de ordenadores domésticos junto a un fan del juego que terminó convirtiéndose en desarrollador. El resultado mantiene la esencia del original, pero añade nuevos gráficos, música, efectos y algunas funciones pensadas para jugarlo en la actualidad.
Y todo ello con una premisa tan sencilla como curiosa: somos Ikuro, un héroe convertido en abeja, y tendremos que atravesar diferentes escenarios llenos de insectos, criaturas y enemigos para salvar a nuestra amada Yuri. Yo no recordaba en especial este shoot’em up clásico, como sí otros tal que Gradius, pero tiene el mismo rollo.
Un shoot ‘em up de los de antes
Apidya’ Special mantiene una fórmula que hoy resulta bastante menos habitual. El desplazamiento es lateral, los enemigos llegan constantemente desde diferentes direcciones y tendremos que aprender sus patrones mientras mejoramos nuestro arsenal.
La progresión de las armas es una parte fundamental de la aventura. Recoger determinados objetos nos permitirá mejorar nuestro poder de ataque y conseguir nuevas posibilidades para enfrentarnos a los enemigos. Unos controles bastante sencillos e incluso modernizados con automatizaciones para hacerlos más llevadoros.
Y aquí es donde creo que está la gracia del juego. No intenta modernizarse hasta convertirse en otra cosa, sino que conserva ese espíritu arcade donde morir forma parte del aprendizaje. Aunque realmente podrían haberle implementado algo para esos molestos enemigos a nivel del suelo, que son muchos y que cuesta eliminar pues nos estrellaremos constantemente.
Personalmente me ha parecido bastante complicado avanzar y obtener mejoras, sin embargo, pues activar la opción de no perderlas al morir si te cuesta. Pero sí que es cierto que no es un juego amable en absoluto y es verdaderamente de la vieja escuela, porque o aprendes y ganas reflejos, o no llegarás muy lejos.
Cinco mundos llenos de insectos
La aventura está dividida en cinco mundos temáticos: Meadow, Pond, Sewers, Cyber y Lair. Cada uno cuenta con diferentes niveles y sus propios enemigos y jefes.Además, encontramos hasta 20 jefes únicos y fases especiales ocultas, por lo que hay bastante más contenido del que podría parecer inicialmente.
Me encanta sobre todo el primer mundo, que es un jardín tipo en miniatura con enemigos que puedes encontrar en la naturaleza, e incluso un topo de jefe. Infierno de balas y todo tipo de criaturas que intentarán frenarnos a toda costa.
Una de las cosas que más me gusta de este tipo de juegos es que cada escenario intenta sorprenderte con nuevos enemigos, obstáculos y situaciones. Apidya’ Special juega precisamente con eso, aunque es una variedad añgo artificial marcada por la tensa dificultad propia del género.
Gráficos: píxeles con sabor a 1992
Visualmente estamos ante uno de los aspectos más interesantes del juego. Apidya’ Special no utiliza una simple emulación del original, sino que ha sido reconstruido desde cero utilizando pixel art de 24 bits y nuevos elementos visuales.
Podemos jugar en pantalla panorámica con nuevos efectos de parallax o cambiar al formato 4:3, intentando reproducir la experiencia de los ordenadores domésticos de aquella época. También tenemos filtros CRT con líneas de exploración, bloom y otros efectos destinados a recrear aquellos antiguos monitores.
Me ha gustado intercambiar el formato en mitad de la partida y retrotraerme a una “época más feliz” en cuanto a lo que videojuegos se refiere, con efectos de lineas de las máquinas arcade tan caracteríticas. Personalmente amo estos esfectos visuales siempre yu cuando sean una opción y no una imposición y esta es buena forma de mantener tanto el legado visual como arcade de los recreativos.
Sonido y música
La música también tiene bastante importancia. El propio Chris Hülsbeck, compositor de la banda sonora original, ha preparado nuevas versiones de estudio de algunos de los temas más conocidos del juego. Esto ayuda a mantener ese aroma retro sin limitarse simplemente a copiar lo que ya teníamos.
No me despertó una gran nostalgia, pues no conocía el título, pero sí que el estilo es el de toda la vida y eso es un plus en cuanto a recordar viejos tiempos. Los efectos de sonido también han sido ampliados con nuevos sonidos, aunque manteniendo ese estilo tan característico de los shoot ‘em up clásicos.
Una jugabilidad que no quiere complicarse
Apidya’ Special sabe perfectamente qué quiere ser. Es un juego de acción directa, de esos que puedes coger el mando y empezar a disparar prácticamente desde el primer minuto. No hay grandes sistemas que aprender ni una historia que necesitemos seguir constantemente. Aquí lo importante es avanzar, mejorar nuestro arsenal, memorizar patrones y llegar al siguiente jefe.
No he visto una gran dificultad en aprender las mecánicas, aunque la progresión y mejora de la abeja es bastante lenta al principio y puede llegar a desesperarnos. También se han añadido opciones de dificultad modernizadas, algo que puede facilitar que jugadores menos acostumbrados a los shoot ‘em up puedan disfrutar de la aventura.
Cooperativo local
Una de las novedades más interesantes es el modo cooperativo local. Mientras el jugador principal controla a Ikuro, el segundo jugador toma el control de una abeja completamente equipada con sus propias armas.
Creo que es una incorporación bastante interesante para un juego de estas características. Poder compartir una partida de este tipo siempre añade un punto diferente, especialmente si tenemos a alguien al lado con quien competir o colaborar.
End Game y rejugabilidad
Y llegamos a una de las partes importantes en un shoot ‘em up: ¿qué ocurre cuando terminamos?
Además de los cinco mundos, los numerosos jefes y las fases especiales, Apidya’ Special incorpora eventos aleatorios como el Night Mode, que modifica algunos elementos de las partidas y añade nuevos sprites para determinados enemigos.
Según tú habilidad, puede terminarse en unas 2 horas si activas todas las opciones de accesibilidad aunque ciagas en comabte constantemente. Así pues, la rejugabilidad dependerá de si quieres aceptar un reto mayor desactivando ciertas ayudas. También tendremos logros y diferentes motivos para intentar mejorar nuestras partidas, algo especialmente importante si disfrutamos de este género.
¿Y merece la pena Apidya’ Special?
Creo que Apidya’ Special tiene algo bastante importante a su favor: sabe perfectamente qué quiere ofrecer. No estamos ante un juego que pretenda reinventar los shoot ‘em up ni ante una superproducción que quiera competir con los grandes lanzamientos actuales. Es simplemente un homenaje a una época en la que estos juegos eran mucho más habituales.
No es un título que me haya parecido la gran cosa, pues es inevitable compararlo con otros títulos más conocidos, pero es bastante entretenido. Y precisamente por eso creo que puede funcionar especialmente bien para quienes disfrutan de los arcades clásicos, pero también para aquellos jugadores que quieran descubrir una pequeña parte de la historia de los videojuegos.
El apartado visual mantiene ese encanto de los píxeles, la música recupera el trabajo de Chris Hülsbeck y las nuevas funciones, como el cooperativo local o los diferentes modos de imagen, ayudan a que la experiencia tenga sentido en una pantalla moderna.
Apidya’ Special está disponible en Xbox Series X|S, Playstation 5, Nintendo Switch y PC.


