Una de las mejores sagas cooperativas vuelve a la carga con su próxima aventura: We Were Here Tomorrow
Hay juegos que podemos disfrutar en solitario, otros que exigen la cooperación con otra persona y un último grupo en el que se necesita un compromiso pleno por ambas partes. Es lo que sucede con We Were Here Tomorrow. Porque aquí no basta con echarse unas risas con tu colega: hay que entenderse, comunicarse y coordinarse para resolver los puzles asimétricos que marcan el ritmo de toda la aventura. Así que, antes de seguir leyendo este análisis, vete buscando a tu alma gemela, porque la vais a necesitar si queréis escapar del complejo en el que transcurre la historia.

Un futuro con trazas de pasado
Como sucede con el resto de entregas, Total Mayhem Games vuelve a ponerse al frente de esta nueva aventura. Para quienes no conozcan la propuesta, estamos ante una serie de puzles que solo pueden resolverse con la ayuda de otra persona. Casi siempre existe un componente asimétrico: cada jugador dispone de información diferente y tendrá que comunicarse con su compañero a través del walkie-talkie para encontrar la solución a cada desafío.
En esta ocasión, We Were Here Tomorrow sigue la estela de We Were Here Forever, retomando el hilo narrativo de la franquicia. No es necesario haber jugado a los títulos anteriores para disfrutar de esta aventura, aunque conocer sus antecedentes permite apreciar mejor las conexiones entre ambas entregas. Eso sí, toca despedirse de los castillos medievales y sus elementos fantásticos para adentrarnos en un complejo de investigación futurista, con una estética que recuerda a la ciencia ficción de los años 80. Un cambio radical de escenario, pero con los mismos ingredientes que han convertido a la saga en una referencia del cooperativo. ¿O quizá hay novedades que van más allá de lo puramente visual?

Donde pongo el ojo… pongo el cubo
Pues sí, amigos, esta quinta entrega llega con novedades de peso. Más allá de las habituales palancas, botones y sensores electromagnéticos, encontramos un par de dispositivos que cambian por completo la forma de afrontar los puzles. Se trata de dos pistolas con funciones muy diferentes: una lanza una mano extensible capaz de agarrar objetos, mientras que la otra permite crear cubos que sirven para activar interruptores o alcanzar lugares elevados. Y hasta aquí puedo leer. Porque a medida que avancemos en la aventura, descubriremos nuevas funcionalidades que amplían todavía más sus posibilidades. Todo ello se traduce en puzles más elaborados y, sobre todo, en una colaboración aún más estrecha entre ambos jugadores, que tendrán que coordinarse si quieren salir airosos de cada desafío.

Paciencia y mente abierta. En ese orden.
La ambientación también influye en la naturaleza de los puzles. We Were Here Tomorrow ofrece una gran variedad de situaciones, aunque predominan aquellas relacionadas con la gravedad, la electricidad y otros elementos tecnológicos que encajan con la estética futurista de sus instalaciones. En ocasiones, los cambios de orientación y de perspectiva pueden resultar algo mareantes, pero nada especialmente desquiciante ni tan abstracto como para hacernos perder los papeles a las primeras de cambio.
Eso sí, preparaos para unos buenos picos de dificultad. Hay momentos más “relajados” en los que basta con comunicarse mínimamente con el compañero para salir adelante. Sin embargo, también hay zonas enormes que consiguen agobiarte nada más poner un pie en ellas. Todavía tengo pesadillas con el cableado de algunos generadores o con esos pasillos rojos, azules y morados que recorren el techo. Y es que, entre tanta adversidad, no faltarán los momentos de mandarlo todo a la basura (por no decir otra cosa…). Pero entonces suena la música que anuncia que has completado el puzle y, de repente, te sientes el rey de los rompecabezas.

Juntos, pero no revueltos
En cuanto a la duración, estamos ante una aventura bastante generosa. Recuerdo haber probado una especie de versión gratuita que salió hace unos años y que, aunque estaba bastante bien, no llegaba ni a las dos horas de juego. Con We Were Here Tomorrow la cosa cambia por completo, ya que podemos pasar fácilmente unas 15 horas recorriendo sus instalaciones futuristas. Eso sí, la cifra puede variar considerablemente dependiendo de la habilidad de cada pareja a la hora de resolver los rompecabezas.
Más allá de las curiosas herramientas que tendremos a nuestra disposición, hay otro aspecto que me ha gustado especialmente: la posibilidad de compartir escenario con nuestro compañero. En anteriores entregas, lo habitual era que ambos protagonistas estuvieran separados en salas diferentes, obligándonos a describir lo que veíamos para encontrar una solución conjunta. Aquí también hay momentos de ese tipo, pero ahora podemos coincidir en un mismo espacio y buscar juntos la manera de avanzar. Y oye, esos reencuentros se viven casi como una celebración durante la partida. Después de pasarte un buen rato separado de tu compañero, poder juntarte con él y afrontar un desafío codo con codo es una pequeña alegría que se agradece.

Probando, un, dos…
En su aspecto visual, hay un cambio en comparación con las otras entregas. Sigue teniendo ese toque cartoon colorido que caracteriza a la saga, pero los escenarios están muchos más cargados en detalles. Los efectos de las partículas también están muy bien logradas, especialmente en esos momentos con vórtices y la electricidad haciendo de las suyas. Por cierto, el juego cuenta con doblaje al español latino, suficiente para seguir perfectamente el hilo de la historia. Entre los aspectos que menos me han gustado, tengo que destacar la ausencia de un Friend Pass o algo similar. En juegos completamente cooperativos se hecha en falta esta característica y así compartir We Were Here Tomorrow con un compañero.
Conclusión de We Were Here Tomorrow
We Were Here Tomorrow demuestra que todavía hay margen para sorprender dentro de una fórmula que conocemos bastante bien. Sus nuevas herramientas, la variedad de puzles y la posibilidad de compartir escenario con nuestro compañero aportan frescura a una aventura que destaca por su ambientación futurista y una duración bastante generosa. Eso sí, algunos rompecabezas pueden resultar desesperantes y exigir más paciencia de la que estamos dispuestos a ofrecer.
Pese a ello, estamos ante una aventura cooperativa muy recomendable para quienes disfruten exprimiéndose el cerebro a dos bandas. Eso sí, la ausencia de un Friend Pass obliga a que ambos jugadores tengan su propia copia. Así que ya sabes: busca a tu alma gemela, prepara el walkie-talkie y cruza los dedos para que vuestra amistad sobreviva a la experiencia.


