Aunque desembarcamos en la isla en busca de respuestas, adentrarnos en los territorios de Queen´s Domain no será una labor fácil de completar

A veces no hace falta contar con una producción triple A ni manejar presupuestos de infarto para despertar el interés de los jugadores. Basta con tener una buena idea, un concepto jugable bien definido y un desafío a la altura de las expectativas. Y precisamente eso es lo que encontramos en Queen’s Domain, sucesor espiritual de la saga King’s Field, que llega a consolas dispuesto a poner a prueba nuestra habilidad a los mandos. En ocasiones, lo importante no es el tamaño de la producción, sino lo que se consigue hacer con ella.

Freshly Baked Games y Future Friends Games firman Queen’s Domain, un título de rol en primera persona con un marcado componente retro. En esta aventura nos adentramos en una misteriosa isla con el objetivo de encontrar a nuestro padre y descubrir los secretos que esconde este lugar. Por desgracia, la flora y fauna de la zona no nos pondrán las cosas precisamente fáciles durante nuestra exploración…

Espíritu libre

Aunque el combate tiene un peso importante, para mí el verdadero pilar sobre el que se sustenta Queen’s Domain es la exploración. Sin marcadores, guías ni mapas que nos indiquen el camino, deberemos desenvolvernos por este terreno hostil poniendo a prueba nuestra intuición y nuestra capacidad para reconocer el entorno.

Al principio puede resultar una experiencia dura y algo compleja, pero poco a poco iremos pillándole el truquillo a sus mecánicas. La cosa mejora considerablemente cuando encontramos la Espada Sagrada de Endu. Gracias a ella podremos realizar un dash en el aire y permanecer suspendidos durante unos instantes. Una habilidad que no solo aporta nuevas posibilidades durante los desplazamientos, sino que también nos permitirá acceder a zonas que inicialmente parecen imposibles de alcanzar.

No esperéis encontrar zonas accesibles pintadas de amarillo que nos pidan a gritos que las exploremos. Un pequeño hueco en una pared puede convertirse en nuestra única vía de escape, mientras que inspeccionar hasta el último rincón del escenario puede proporcionarnos esa llave que llevábamos media hora buscando. Sí, más vale armarse de paciencia y recorrer Queen’s Domain sin ninguna prisa, porque precisamente eso es lo que nos exige el juego. Y más aún cuando descubramos cómo funciona su sistema de combate.

Dagas, acero y mil ojos en el camino

Al igual que ocurre con la exploración, el combate también puede resultar algo tosco durante las primeras horas, especialmente cuando nos enfrentamos a los enemigos espada en mano. Aquí no existe un sistema de defensa como tal, por lo que los enfrentamientos se convierten en una sucesión de golpes y esquivas que tendremos que dominar si no queremos acabar mordiendo el polvo. Al principio cuesta hacerse con sus particularidades, pero cuando conseguimos la Espada Sagrada de Endu y su correspondiente dash, junto con la inestimable ayuda de las armas arrojadizas que se recargan automáticamente, los enfrentamientos empiezan a ganar bastante dinamismo.

Eso no significa que podamos bajar la guardia. Adentrarse en territorios desconocidos siempre implica asumir ciertos riesgos. En cualquier momento puede aparecer una criatura enorme que nos ponga contra las cuerdas, activar una trampa que nos provoque envenenamiento o acabar en una encerrona con esqueletos capaces de machacarnos en cuestión de segundos. En Queen’s Domain nunca podemos dar nada por sentado: siempre existe la posibilidad de que algo esté esperando para saltarnos al cuello.

No habrá paz para los malvados

Para mí, es el apartado que antes se desinfla. Es cierto que las armas van subiendo de nivel (al igual que nuestro protagonista) y que incluso podemos evolucionarlas. También contamos con una barra de resistencia al más puro estilo souls-like. Sin embargo, el modus operandi a la hora de afrontar los enfrentamientos apenas cambia. Esperar a que el enemigo cometa un error para aprovechar la ocasión y asestarle una buena estocada acaba convirtiéndose en nuestra principal estrategia. 

Da igual que utilicemos un arma cortante, perforante o contundente: la dinámica termina siendo prácticamente la misma. Puede que durante las primeras horas muramos con bastante frecuencia, pero, una vez que dominemos sus tiempos y sepamos jugar nuestras cartas, será difícil que los enemigos consigan ponernos en apuros. La progresión del personaje no implica necesariamente una evolución de las posibilidades de combate.

Vibes de 32 bits

Otro de los aspectos positivos que demuestra el buen hacer del estudio es su apartado artístico. Queen’s Domain no pretende engañar a nadie: quiere convertirse en un sucesor espiritual de King’s Field y, desde luego, consigue transmitir esa esencia. Pese a sus texturas sencillas y su baja carga poligonal, estamos ante un mundo bastante rico en detalles. Ya sea recorriendo una frondosa selva, adentrándonos en oscuras mazmorras o escalando montañas, siempre encontramos motivos para seguir explorando. Esa variedad de escenarios alimenta nuestra curiosidad y mantiene intactas las ganas de descubrir qué nuevas localizaciones nos aguardan. Además, de una manera casi mística consigue transmitirnos la sensación de soledad y vulnerabilidad que le encaja como anillo al guante.

Conclusión de Queen´s Domain

Queen’s Domain es una de esas propuestas que nos recuerdan que no hacen falta grandes artificios para ofrecer una aventura entretenida y desafiante. Su apuesta por una exploración sin ayudas, sus escenarios repletos de secretos y una ambientación que sabe transmitir soledad y vulnerabilidad son sus grandes bazas. Es un título que exige paciencia, observación y cierta capacidad para orientarnos por nosotros mismos, pero que recompensa nuestra curiosidad con esa satisfacción tan especial de descubrir algo por nuestros propios medios. Un homenaje a King’s Field que sabe encontrar su propia identidad sin renunciar a las raíces que lo inspiran.

No obstante, no todo brilla con la misma intensidad. El combate, pese a contar con diferentes armas, mejoras y posibilidades de progresión, termina cayendo en una dinámica demasiado repetitiva que acaba restándole interés conforme avanzamos. Tampoco es una aventura especialmente amable con los recién llegados, y sus primeras horas pueden hacerse algo cuesta arriba. Aun así, sus virtudes pesan más que sus defectos. Queen’s Domain es una propuesta muy recomendable para quienes disfruten perdiéndose en mundos hostiles, descubriendo secretos y enfrentándose a una aventura que no siempre nos lo pone fácil. Si echáis de menos aquellos RPG de exploración de la vieja escuela, aquí tenéis una buena oportunidad para volver a casa.

Queen´s Domain

16.99€
8.4

Nota Final

8.4/10

Pros

  • Muy buena exploración
  • Sentimiento de peligro y vulnerabilidad constante
  • Buen apartado gráfico, pese a su aparente simpleza

Cons

  • Se le podría haber sacado más partido a las armas
  • Combate sencillo cuando le pillas el truco
  • Quedarse atascado puede ser algo fácil

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