Ace Combat se prepara para una octava entrega que sigue manteniendo la misma base jugable, pero que la complementa con una historia que atrapa desde el principio
Aunque la saga Ace Combat lleva en el mercado muchísimo tiempo, poco a poco se está abriendo un hueco en el corazón de los usuarios. Todo esto lo han conseguido haciendo entregas más espectaculares, con mayor variedad de situaciones y ese enfoque tan cinematográfico de las últimas iteraciones. Un reclamo que parece fácil de ejecutar, pero que resulta ser un quebradero de cabeza, ya que estamos hablando en todo momento de combates de aviones. Y la diversidad de situaciones en el aire…pues es la que es. Pese a estos contratiempos y complicaciones, Bandai Namco sabe cómo sacar un as de la manga, y en este caso tiene la coletilla Wings of Theve.

Historia a diferentes alturas, literal
Esta octava iteración de la franquicia quiere que su aspecto narrativo sea un pilar fundamental en toda la campaña, y lo consigue. Tenemos dos historias diferentes y con distintos enfoques. La primera, es la guerra entre la FCU (país al que pertenecemos) contra Sotoa. La invasión del rival ha hecho que retrocedamos entre nuestras filas y tocará volver a ganar los territorios a golpes de asaltos, trabajo de guerrillas y buena coordinación con otros equipos. Esto no es nada nuevo bajo el sol y es algo recurrente en las entregas más recientes.
La parte más llamativa viene con la propia historia de nuestro protagonista, que da pie a la coletilla del juego. La FCU cuenta con un héroe entre sus filas, el llamado wings of Theve. Bueno… pues todo esto es una falsa excusa para animar a las tropas aliadas. Según muere un “héroe” en batalla, es encubierto y sustituido por otro diferente. ¿Y sabéis a quién le toca ocupar el siguiente lugar? Efectivamente, a nosotros. Esto preocupa tanto a nuestro piloto que se cuestiona varios aspectos de la guerra y el propio sentido de participar en ella.

Aviones y más aviones
Contar ambas historias lleva su tiempo, y por eso mismo Ace Combat 8 tiene la friolera de 30 misiones. Y tiene su logro, ya que todas contienen algo diferenciador que la hacen especial. Desde derribar una flota de barcos, eliminar a los ases del equipo rival, destruir una acorazado… No voy a decir cómo ni de qué manera, pero algunas de estas misiones tienen hasta giritos de guion muy interesantes. Lo que echo en falta es una mayor variedad de vehículos. Aun recuerdo como si fuera ayer Ace Combat: Assault Horizon y la posibilidad de controlar helicópteros e incluso torretas. Aquí son todo aviones, aunque es cierto que tenemos un amplio abanico a nuestra disposición con un enorme despliegue de armas y personalización de mejoras.

El shooter por excelencia de los cielos
Para quien no conozca la saga, estamos ante una propuesta de aviones completamente arcade. Podremos hacer virajes imposibles, acelerones poco realistas y ataques muy espectaculares en pos del divertimento del usuario. Contaremos con una ametralladora en la parte frontal del avión, aunque lo más común será derribar a los adversarios con misiles guiados. Tendremos que acercarnos lo suficiente para que estén en nuestro punto de mira, soltar el proyectil y esperar a que impacte sobre el objetivo.
Y aunque sea un juego completamente arcade como he dicho, cuidado porque hay elementos un poco más realistas. Cada avión pesa, y se nota en el control. Aunque sean cazas modernos y ultraligeros tampoco podremos movernos como la nave de Starfox. Es más, persiguiendo al enemigo a veces es complicado seguir su trayectoria porque corregir el rumbo puede llevarnos unos segundos muy valiosos. Se nota la inercia, y pese a que complica un poco el control, lo agradezco.

Necesitamos cuatro ojos
Cuando escuchamos el adelanto de la misión a través del puesto de mando, ya no vale simplemente para concienciarnos sobre los objetivos a derribar. Ahora tendremos que pensar el tipo de avión que sacaremos a los cielos, las armas que necesitaremos e incluso si queremos, también podremos seleccionar el resto de aviones del escuadrón. Parecen detalles nimios, pero en dificultades altas marcan la diferencia. Y hablando de nuestro equipo, está genial volar siempre con los mismos compañeros, ya que también suman a la historia que Ace Combat 8 quiere transmitirnos, aunque aquí existe un problema y muy gordo: el idioma.
Y ojo, porque el juego está perfectamente traducido a nuestro idioma. Pero no doblado. Es directamente imposible estar pendiente de todos los objetivos en la pantalla, el minimapa a nuestra izquierda y las marcas de fijación que nos coloca un enemigo cuando nos lanza un misil teledirigido mientras leemos los subtítulos en la parte superior. Y ya no sólo eso, sino que a veces nos preguntan cosas y tendremos que contestar Sí o No. Menos mal que no tiene peso en la trama…

Máquinas fotorrealistas
Ya hemos mencionado varios de los pilares fundamentales de Ace Combat 8 como son su parte narrativa y su aspecto jugable con la gran personalización del avión. Pero aún faltan novedades interesantes como es su renovado estilo gráfico. El juego se ve de escándalo, ya sea en sus partes más cinemáticas como surcando las nubes de Sotoa. Los brillos, partículas, iluminación, detalle de cada aeronave… simplemente espectacular. De hecho, en esta entrega se ha tenido muy en cuenta la climatología. Meterse de lleno en una tormenta tiene sus riesgos, y deberemos concentrarnos lo máximo posible para librar una batalla en esas condiciones.


Surcando otro tipo diferente de nube
Si las 30 misiones de campaña se os quedan cortas, aun queda conquistar el modo online. Bandai Namco ha ido a lo grande en este ámbito y supera con creces lo visto con anterioridad en pasadas entregas. Nada más arrancar la vertiente multijugador y pasar por un pequeño editor, llegaremos a un lobby principal con forma de base aérea donde nos juntaremos con diferentes jugadores con ganas de ser los reyes del cielo. Hay multitud de zonas que visitar: la zona de compras, nuestro garaje, el punto donde escoger una misión, otro sitio donde podremos crear escuadrones con nuestros colegas… incluso hay un bar con varias recreativas del estudio con juegos retro estilo Pac-Man y derivados.
Existen varios modos de juego disponibles, que pasan básicamente por una especie de competición para ver quién hace más puntos derribando objetivos en el mapa. O el modo más clásico que reside en volar por los aires al equipo contrario en un Deathmatch por equipos. Más allá de las palizas épicas que me metieron en cada encuentro, me ha gustado encontrarme con un cross-play entre consolas y PC que funciona de manera correcta. Existe un árbol de habilidades y aviones ajeno al modo campaña, y un sistema de recompensas que nos puede mantener enganchados durante horas si es nuestro rollo. Personalmente, no es mi tipo de vertiente multijugador preferido, pero se agradece que le hayan puesto tanto mimo y dedicación.

Conclusión de Ace Combat 8 – Wings of Theve
Bandai Namco quiere dar a conocer su saga de aviones a todo el mundo, y entrega tras entrega se va superando para que así sea. Seguimos estando ante una propuesta muy arcade, donde prima el espectáculo visual y los combates frenéticos sobre el aire. En esta ocasión, la narrativa brilla más que en otras veces, y lo demuestra con un porrón de cinemáticas, una historia muy bien labrada desde diferentes enfoques y la friolera de 30 misiones para explicarlo todo. Lástima que cuando estamos en cabina es imposible seguir el hilo de la conversación, por muy bien traducido al español que esté.
Otro punto fuerte de Ace Combat 8 es su modo multijugador. Esta vez el equipo desarrollador ha hecho un trabajo encomiable, con diferentes lobbys para reunir a la comunidad, cross-play, un sistema de progresión bueno y varios extras como minijuegos. No es mi primera elección en este tipo de propuestas, pero viene muy bien tener una alternativa férrea al modo campaña. En definitiva, si os gustan los cazas de combate, estáis tardando en adquirir el juego. Un más y mejor de manual respecto a la entrega anterior, con mejoras en lo jugable, en lo visual, y con añadidos que le sientan como anillo al dedo.


