Hay juegos que intentan convertirte en el dueño de un imperio agrícola capaz de producir toneladas de recursos con apenas unos clics. Ancient Farm recorre el camino opuesto.

En Ancient Farm no eres un magnate de la agricultura ni un visionario empresario; eres una persona intentando arrancar vida a un terreno hostil en pleno antiguo Egipto. Y lo haremos armados únicamente con herramientas rudimentarias y muchas horas de trabajo. Es una idea atractiva porque se aleja de la fórmula habitual del género, aunque también es una decisión que acaba condicionando tanto sus virtudes como sus defectos.

Mecánica farm por los 4 costados.

Desde el primer momento queda claro que la intención de los desarrolladores de Ancient Farm pasa por ofrecer una experiencia pausada y muy centrada en el trabajo manual. Sembrar, regar, fertilizar y recoger cosechas no son procesos que ocurran en segundo plano mientras el jugador se dedica a expandir su explotación. Cada una de esas acciones forma parte activa de la experiencia y exige implicación constante.

Durante las primeras horas esto funciona realmente bien porque genera una sensación de progreso muy tangible. Cada nueva parcela cultivada, cada edificio desbloqueado y cada mejora obtenida transmite la sensación de haber sido conquistada con esfuerzo propio.

Rutina sin automatismos.

El problema aparece cuando esa filosofía deja de enriquecer la experiencia y empieza a convertirse en una carga. A medida que nuestra granja crece, también lo hacen las responsabilidades en Ancient Farm, pero los sistemas apenas evolucionan para compensar ese aumento de trabajo.

Lo que al principio resulta inmersivo termina cayendo en una rutina excesivamente repetitiva, especialmente cuando ciertas tareas ocupan una cantidad de tiempo desproporcionada respecto a la recompensa que ofrecen. Hay momentos en los que Ancient Farm consigue que te sientas conectado con la vida agrícola de la época, pero también otros en los que parece empeñado en recordarte por qué la revolución industrial fue una buena idea.

Egipto poco explotado.

La ambientación, al menos a priori, es posiblemente el elemento más atractivo de Ancient Farm. El antiguo Egipto sigue siendo un escenario muy poco explorado dentro de los simuladores agrícolas y aporta una personalidad evidente al proyecto. Ver campos de papiro creciendo junto a construcciones inspiradas en la cultura faraónica ayuda a que el juego destaque visualmente frente a muchas propuestas similares. Sin embargo, conforme avanzan las horas también surge la sensación de que el potencial de la temática nunca termina de aprovecharse del todo. Egipto está presente en la estética, pero rara vez se convierte en un elemento verdaderamente relevante para la jugabilidad o para la evolución de la aventura.

Cumplidor gráficamente.

Técnicamente Ancient Farm cumple con lo necesario para sostener la experiencia. Los entornos resultan agradables a la vista y transmiten correctamente la sensación de estar desarrollando una pequeña explotación agrícola junto al Nilo, aunque el mundo también adolece de falta de vida muy evidente.

La ausencia de actividad constante alrededor del jugador nos provoca que algunos escenarios se perciban demasiado estáticos, como si se tratase de un decorado de cartón priedra bien construido pero falto de habitantes, acontecimientos y sorpresas capaces de romper la monotonía del día a día.

Virtudes y defectos.

Lo más curioso de Ancient Farm es que sus mayores aciertos son exactamente los mismos elementos que terminan limitándolo. Su apuesta por el trabajo manual, el ritmo lento y la gestión detallada consigue diferenciarlo de muchos competidores, pero también reduce su capacidad para sorprender cuando las horas empiezan a acumularse.

Es un juego que sabe perfectamente lo que quiere ser y que rara vez se desvía de esa idea, aunque esa misma convicción provoca que como jugador, termine sintiendo que la experiencia deja de evolucionar mucho antes de que la granja alcance todo su potencial.

CONCLUSIÓN

Ancient Farm deja la sensación de haber encontrado una premisa fantástica sin acabar de exprimir todas las posibilidades que ofrecía. Tiene personalidad, cuenta con una ambientación poco habitual y consigue transmitir el esfuerzo que supone construir algo desde cero, pero tropieza cuando la repetición empieza a ocupar más espacio que la sensación de descubrimiento. Es fácil admirar lo que intenta hacer. Más difícil resulta mantener el entusiasmo durante todo el viaje. Ancient Farm logra transportarte al antiguo Egipto con bastante acierto. El problema es que, cuando se apagan las luces de la ambientación, descubres que muchas de sus mecánicas llevan demasiadas horas arando el mismo campo.

Ancient Farm

14.99€
6.8

Nota Final

6.8/10

Pros

  • Una ambientación poco habitual
  • Farmeo muy rudimentario, alejado de lo clásico
  • Ritmo relajado para quienes disfrutan del proceso

Cons

  • Repetición excesiva
  • Falta de automatización
  • Escasa sensación de mundo vivo
  • Progresión limitada

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