Ayasa: Shadows of Silence llegó a PC el 28 de Noviembre y promete entrar en el sistema Xbox a lo largo de 2026. Un juego desasosegante en el que controlamos a una niña en el fin del Mundo.
Ya en el primer pantallazo del juego la desarrolladora Aya Studios pone de manifiesto que el juego ha sido creado por un pequeño equipo y que siguen Trabajando en él. Piden ayuda de los jugadores para que reporten los fallos que puedan encontrar y piden perdón de antemano. Siendo conscientes de que desarrollar un juego es una tarea titánica, así de primeras parece que quieren que paguemos el precio completo por ser QC de un juego que se ha lanzado en su versión 1.0. Y efectivamente, parece y lo es.
La comparaciones son odiosas.
Al jugar Ayasa: Shadows of Silence, incluso sólo al verlo, viene a la cabeza obras todas con el mismo estilo como Little Nightmares, Inside incluso cositas más pequeñas como One Last Breath. Juegos donde huir, el sigilo y la resolución de puzles son la base jugable dentro de una historia oscura, perturbadora y muy abierta a interpretaciones. Y jugando a este título me he percatado de algo que los demás tienen y Ayasa no: una buena base guionizada, es decir, con situaciones predefinidas y con una solución única. Esto crea momentos de falsa tensión como persecuciones o incluso el movimiento torpe y lento de los personajes en determinadas situaciones que sacan de las casillas al jugador y que se salvan en el último momento de la muerte. Todo mentira, como en el cine, pero resulta efectista como la puerta que tarda una eternidad en cerrarse hasta que pasa el héroe. Fases relativamente fáciles con una resolución clara aquí no lo son tanto porque la protagonista corre demasiado despacio y el bicho muy deprisa, hay input lag no escriptado, por no hablar de una aleatoriedad en el sigilo que no deja avanzar.

Avanzar por golpes de suerte.
Hablemos del sigilo. Este juego se puede pasar en una media de 2 horas. Yo tengo 6 horas de juego porque me he quedado atascado en pantallas de sigilo al principio. Dejando aparte lo penoso que pueda ser jugando a sigilo (me cuesta mantenerme agachado, cosas de la edad), las aberraciones de las que tenemos que huir no tienen un patrón definido ni un ritmo que pueda dar pie a salir del escondite. Un movimiento tan errático que lleva a fallar una y otra vez. Incluso se activan para perseguirte cuando todavía no te has dado cuenta que te tienes que esconder, ni donde. Esto se multiplica cuando hay varios enemigos, pareciendo que ya has pasado uno para concentrarte en otro y el de detrás (ya fuera de plano y por lo que se entiende, fuera de juego) te persigue de forma intratable. Esto puede traducirse simplemente en un incremento demencial de la dificultad, pero si le sumas que cada intento es diferente… ya pasa a parecer que el juego esta roto. Los enemigos a veces están inactivos, a veces son dos, en otro intento es solo uno…vamos que me pasé las fases gracias estos fallos porque si no, imposible. Menos mal que luego se desarrolla un poder que elimina casi por completo esta mecánica.

El movimiento de Ayasa (la llamo así , pero no tengo certeza) tampoco es que responda muy bien a los comandos, y mira que son pocos. Y en videojuegos que cuando menos te los esperas te exigen movimientos ajustados en tiempo y espacio a lo que marca el guión es altamente frustrante. Saber donde, cuando y qué se tiene que hacer en un momento preciso y no poder hacerlo por la respuesta de personaje y tener que repetir y repetir hasta que los astros se juntan (como en el sigilo) no es disfrutable. Hacer un salto mal ajustado, demasiado largo y que la protagonista se caiga sin saltar o no llegue saltando en el borde para que, sin que nada cambie, consiga lograrlo es un error de base en el juego, no en el jugador y sus destrezas. Con juegos de este estilo, es normal fallar en algunas zonas para encontrar la solución, en Ayasa: Shadows of Silence se sabe lo que se tiene que hacer y aún así se falla.

Al fondo hay algo.
Aunque su diseño es de scroll lateral, se aleja del 2.5 D más o menos plano que podía tener Limbo y añade mucha profundidad y algo de exploración, que en muchos casos es de relleno, pero que expande el mundo con diferentes caminos. Tal vez en ocasiones obtuso en el movimiento de cámara, dejando a la protagonista escondida detrás de un edificio. Aún así, esta falsa sensación de exploración más allá de la huida es un punto a favor dentro de este género tan encorsetado por el guion.

El descubrimiento de nuevos poderes y diferentes vías de afrontar las fases desarrollan un final u otro dependiendo de nuestras elecciones. Como el Yogurlado, eso es bueno, pero no nos hagamos muchas ilusiones, está maldito. La historia de Ayasa: Shadows of Silence es un batiburrillo de todo los juegos mencionados anteriormente y como ellos, no se explica nada. Una serie de frases y reflexiones sobre la fe, la esperanza, la avaricia o la traición nos sitúan en las fortalezas y males que nos han llevado a este apocalipsis, y en algunas zonas podemos ver cómo solucionamos la papeleta de una mejor manera u otra, pero es más el azar lo que nos lleva a un final bueno o malo porque durante la aventura te enteras de poco o nada.
Conclusiones.
Da la sensación que Ayasa: Shadows of Silence es un proyecto todavía en desarrollo, en el que limar muchas cuestiones que tiene que ver con el aspecto jugable. Tener unos referentes tan claro (que tambien tiene sus fallos) hacen remarcar que este tipo de juegos tienen que tener unos elementos muy definidos y muy guionizado para que su gameplay funcione. Necesita fases más controladas para que la tensión de la historia no decaiga por un diseño jugable a mi parecer bastante roto. Sin estos fallos la atmosfera te puede llevar a reflexionar sobre de qué trata el juego y en sus fortalezas. Donde gana es en la ampliación del mapa, alejándose lo justo del scroll lateral permitiendo varios caminos que te llevan a diferentes finales. Con un poco de suerte, la versión de Xbox esperada para el 2026 estará pulida y será disfrutable, pero por ahora no lo es.


