Feudal Baron: King’s Land es un “city-builder” de gestión y estrategia medieval que te transporta a la época feudal con unos súbditos muy exquisitos.
Feudal Baron: King’s Land es el típico juego que cuando lo pillas para consolas piensas… “madre mía la que me espera”. Como todo buen juego de estrategia lo primero que miro siempre es si tiene soporte playanywhere porque pienso: “Como se me compliquen mucho los controles y no estén bien rediseñados… lo juego en PC”.
Y para empezar el primer flechazo medieval en la frente. Feudal Baron: King’s Land no es playanywhere, así que me tocó arremangarme y jugarlo en Xbox Series X. El juego arranca muy parco, con poca información y poca capacidad de configuración y modificar cosas. Para empezar las letras y el Hub son del tamaño que son… si no ves un carajo, vas a tener que pegarte a la tele. Imposible aumentar siquiera el tamaño de las letras ni de los subtítulos.

Sin embargo, no todo son malas noticias, desde el menú de configuración ví una luz salvadora, “usar con teclado y ratón” aparece como opción. Así que, con algo más de ánimo me embarqué a la aventura.
Motivaciones las justas.
Básicamente la historia del juego es que eres el heredero de un señor feudal, cuyo padre fue ninguneado por el rey, y que ahora busca, con su limitada herencia, fundar un nuevo feudo floreciente y quizás con el tiempo plantar cara al rey. Ahí acaba la trama del juego. Ya que el resto es crear y gestionar una colonia de nuevos habitantes y hacer que crezca y evolucione atendiendo las necesidades de sus subditos. Vamos que es un Sim City pero con ambientación medieval.

Para más “inri”, los habitantes de este nuevo feudo no dejan de ser exesivamente tiquismiquis, y es que no les vale cualquier cosa. Uno pensaría que estando en el medievo, con tener techo y comida sería suficiente, pero no. Los habitantes de Feudal Baron: King’s Land exigen mucho más. Desde diversidad de comida, hasta tratamientos médicos con una herborista, pasando por sastres que les confeccionen la ropa.

Subditos muy exquisitos.
Y es aquí, donde Feudal Baron: King’s Land se rompe a nivel de inmersión, porque todas estas demandas no están acordes con lo que uno espera de una época medieval. Esto implica que tengas un tremendo abanico de edificaciones distintas para dar cobertura a todas las necesidades de esta buena gente. Pero como al estudio no le parecía suficiente añadió otra capa de exigencia introduciendo que cada estructura necesita un tipo de almacén, algo que complica la cosas y supone también un reto pero que no se entiende mucho.
Sastre, herborista, 6 tipos de campos para plantar o criar ganado distinto, otro para lana, tener hornos de fundición, mercados, etc. te alejan de a la experiencia de “crear una nueva colonia desde 0” y te acercan más a sentir que estas trabajando para que esta buena gente tenga todos los servicios que necesita, y eso no es malo en un City-Builder, esa es la trama en todos ellos, pero en uno con ambientación medieval no casa nada bien.

Así que básicamente nos veremos, como he reseñado antes, ante un juego que es un Cities: Skyline, pero sin transporte ni alumbrado público. El juego no aparta mucho más, que eso y pagar el diezmo al rey cada 30 días, o atajar algún peligro que inquiete a los habitantes, como un oso que se come el ganado o una banda de rateros que aterroriza a la gente.
Edad media… así qué ¿Combates hay entonces no?
Pues no como tal, porque en Feudal Baron: King’s Land, los encuentros y batallas se juegan como un XCOM de Hacendado, sobre una cuadrícula, por turnos donde pones tu ejercito (habitantes reconvertidos en el momento a soldados) y luchas contras los peligros. Un modo de batalla que pierde toda epicidad medieval y todo conato que de que íbamos a hacer algo mas que atender la necesidad de una señora de tener sedas del mejor calado para sus vestidos.

¿Y qué paso con los controles?
Pues horrible, es un juego que parece un port de PC casi 1-1. Y es que la adaptación de controles es mínima. Algún atajo para la velocidad de tiempo y otro para ver la población y poco más. El resto es moverse con un joystick como si fuera un puntero de ratón y con el otro mover la cámara. Semejante despliegue me obligó a enchufarle a la Xbox Series X un ratón y un teclado con lo que la experiencia mejoró muchísimo.

Ahora sí, con el teclado y el ratón, estamos jugando un city-builder como se debe jugar. Y la verdad es que obviando las incongruencias historias y las demandas fuera de toda cordura de nuestros súbditos, Feudal Baron: King’s Land es un juego que se disfruta. No es le mejor en el género ni inventa nada, pero técnicamente cumple, jugablemente también y la combinación nos da un título entretenido.
Conclusión
Feudal Baron: King’s Land no va a pasar a los anales de la historia, salvo en la cabeza de algún loco que se atreva a jugarlo con mando en consola. Aun así, el juego es cumplidor, normalito, sin bugs, sin mucha historia, ni muchas pretensiones. Funciona bien, entretiene si te va este rollo y se deja jugar.
Yo recomiendo jugarlo en PC o en consola con teclado y ratón, porque jugarlo en Xbox Series X con un mando cambia la experiencia por completo (a peor). La adaptación de controles es parca y limitada, no hay apenas atajos y la gestión se hace farragosa.
Títulos como Manor Lords, o Foundation, son más fieles a la época, mejores con el control de Xbox y proponen algo más que este Feudal Baron: King’s Land que se queda un poco en aguas de nadie.


