Capcom reescribe con Monster Hunter Stories la leyenda de los jinetes de monstruos en un JRPG lleno de corazón, de la mano de PLAION, que ahora llega de lleno a consolas Xbox

Donde los monstruos dejan de ser presas… para convertirse en compañeros

Monster Hunter ha sido durante años sinónimo de supervivencia, preparación y combates exigentes frente a criaturas colosales. Pero con Monster Hunter Stories, Capcom decidió mirar a su propio universo desde un ángulo distinto: el del vínculo, la herencia y la amistad entre humano y monstruo. Ahora, por fin, esta pequeña joya llega a Xbox Series, abriendo sus puertas a una nueva generación de jinetes.

La serie Stories es una reinterpretación completa del espíritu Monster Hunter: más narrativa, más emocional y con un ritmo mucho más pausado, sin perder del todo su colmillo. Este spin-off abandona la acción directa para abrazar una estructura de JRPG por turnos, con una historia más cercana al cuento de aventuras.

Aquí no cazamos por trofeos: somos raiders, aquellos que unen su voluntad a la de los monstruos para luchar junto a ellos, no contra ellos.

Raiders: aquellos que forjan vinculos con mountruos

El mundo de Monster Hunter Stories nos presenta una realidad que se resquebraja. Una extraña plaga comienza a intoxicar a los monstruos, volviéndolos agresivos y rompiendo el frágil equilibrio natural. Allí donde antes reinaba la armonía entre humanos y criaturas, ahora se abre paso el miedo.

En este contexto encarnamos a un joven raider, un jinete capaz de crear lazos con los monstruos, de comprenderlos y luchar junto a ellos. Nuestro viaje nos llevará a recorrer aldeas, ruinas, bosques y desiertos, conociendo personajes con trasfondo propio, tribus ancestrales y secretos que se esconden en el origen del vínculo entre ambas especies.

La historia no busca ser revolucionaria, pero sí emocional y honesta, construida sobre la idea de que la cooperación es más fuerte que la conquista. Ese es el verdadero corazón de Stories.

Jugabilidad

Monster Hunter Stories se juega mas pausadamente que la saga principal. Cada combate es un pulso de miradas entre tú, tu Monsty (así llamamos a nuestras monturas, monstruos nacidos de huevos que nosotros criamos) y la criatura que tenéis delante.

Todo gira alrededor de ese particular piedra, papel o tijera que articula cada enfrentamiento: ataques de poder, técnicos y agiles que se cruzan como voluntades enfrentadas. Aquí no sirve aporrear botones; hay que observar, aprender los patrones del enemigo, anticipar su intención… y responder con inteligencia.

Nuestro compañero monstruo no es un simple acompañante, sino que colabora con nuestras decisiones ofensivas. Ataca por su cuenta, sí, pero también puede sincronizarse con nosotros en ataques conjuntos que son puro espectáculo y satisfacción mecánica. Cuando acertamos ese cara a cara, cuando leemos bien al enemigo, la barra de afinidad empieza a llenarse. Y entonces llega la magia. Nuestro Monstie responde al unísono, ejecuta habilidades especiales, y si llevamos esa conexión al maximo, lo montamos. Jinete y criatura como uno solo, lanzando un ataque combinado muy poderoso que convierte cada enfrentamiento en un pequeño espectáculo.

Pero ojo, pese a el sistema es accesible, el juego no regala nada cuando avanzas. Los jefes exigen atención, los errores se pagan, y el sistema de afinidad castiga tanto como premia.

A medio camino entre la estrategia y el JRPG clásico, Stories también respeta los rituales de la saga: el uso de objetos, la preparación antes del combate con un zurrón limitado de objetos a seleccionar, la gestión de habilidades. Incluso, hay espacio para el coleccionismo más adorable, con los Poogies escondidos por el mundo como un guiño constante al fan veterano. Todo suma a una experiencia más pausada, pero sorprendentemente profunda bajo su apariencia de cuento.

Mas allá del combate

Pero no todo es combate. Monster Hunter Stories adopta con gusto los códigos del JRPG: exploración de entornos, búsqueda de huevos en nidos, crianza de monstruos, descubrimiento de nuevas especies y gestión de equipo. Esa parte de “aventura tranquila” contrasta con los combates y da equilibrio al ritmo.

Progresamos, curamos, planeamos, regresamos a aldeas, y mejoramos armas y armaduras en la herrería. Esta ultima parte de búsqueda de nuevas especies, nos llevara a un mini juego de desarrollo de razas que nos recordara a Pokemon y en cierta forma, a la obtención de compañeros demonios de la saga Persona con sus cruces.

Aquí los monstruos no son mascotas bonitas: son criaturas salvajes

Hay guaridas, mazmorras que se generan y nidos escondidos. Nos acercamos en sigilo, palpamos el huevo, lo olemos a través de los comentarios de Navirou, nuestro fiel acompañante Feline, que no se muerde la lengua, y decidimos si vale la pena jugarse el cuello. Si pesa mucho y “huele a poder”, corremos. Porque la madre no tarda en volver. Y entonces huimos con el botín bajo el brazo, sabiendo que ese huevo puede esconder un monstruo único, con genes raros, habilidades especiales, una futura bestia legendaria.

Ese bucle de explorar, robar, incubar, criar y combatir es una de las partes mas divertidas y adictivas. Ahí nace la comparación con Pokémon, pero Stories siempre mantiene ese punto más tosco, más tribal, más Monster Hunter. Aquí los monstruos no son mascotas bonitas: son criaturas salvajes con las que forjas un pacto.

Mejoras de calidad de vida y la herencia de ásperazas

La remasterización, además, incorpora mejoras de calidad de vida que transforman el ritmo. Ahora recoger objetos ya no nos obliga a detenernos con animaciones eternas: todo fluye, todo corre, todo se encadena mejor. Puede parecer una tontería, pero cambia la sensación de exploración de forma radical.

Dicho esto, la jugabilidad no está exenta de asperezas. Con el paso de las horas, la mecánica de triángulo puede sentirse repetitiva, más aún si no variamos equipo o Monsties, y la inteligencia de los monstruos tiende a ser previsible.

En algunos combates largos, puede flaquear el espectáculo. Aun así, incluso en esos momentos, siempre hay un matiz divertido que recordar: clavar ese golpe justificado, esa sinergia, esa bestia criada desde cero y convertida en compañera de armas.

Por otro lado, ocurre algo similar con la exploración mas pura y esa sensación de repetición al basarse en entornos sencillos y en ocasiones sosos. Por otro lado, la estructura por zonas con pantallas de carga constantes deja esa sensación de cortar el ritmo de juego en ocasiones.

El encanto de Stories reside en esa dualidad: por un lado, su sencillez y accesibilidad; por otro, un sistema que sin ser demasiado profundo, recompensa la paciencia y el conocimiento. Si buscas un juego de acción continua y rol profundo y complejo aquí no lo encontrarás. Pero si te apetece un jrpg accesible y mas llevadero, suave en las propuestas mas clásicas del genero, divertido y amigable, es una apuesta segura.

Extras

Además de la campaña principal, Monster Hunter Stories cuenta con un buen puñado de submisiones de distintos niveles que nos permiten seguir creciendo, subir de nivel y profundizar aún más en su mundo. Son encargos que amplían la experiencia de forma natural, alargando la aventura hasta unas 40 o 50 horas, y que pueden dispararse a cientos si nos dejamos atrapar por el lado más completista.

A todo esto se suma la inclusión de todo el contenido que en su día fue exclusivo de Japón, ampliando el plantel de monstruos como nunca antes y ofreciendo la versión más completa del juego hasta la fecha.

Y fuera del propio juego, en el menú, nos espera un auténtico regalo para los fans: un modo museo con arte conceptual y banda sonora. Un rincón perfecto para detenerse, contemplar y saborear la historia de esta pequeña gran joya de Capcom.

Aspectos técnicos: un cuento que no esconde su pasado

Monster Hunter Stories entra por los ojos con la naturalidad de un libro de aventuras ilustrado. Sus formas redondeadas, su colorido amable y su diseño de personajes, con un tono animado casi infantil, desprenden un encanto inmediato, pero lleno de personalidad. En Xbox Series el juego luce más limpio, con una imagen suavizada y algo más pulida, pero no puede, y la verdad, parece que tampoco lo pretende, ocultar del todo su origen en Nintendo 3DS. Ahí es nada el paso de unos años y de potencia.

Los escenarios son amplios, sí, pero a menudo se sienten vacíos, con zonas con poco detalle donde divísamos fácilmente ítems o tesoros que recolectar. Como decimos, el mapeado resulta algo desnudo, con pocos elementos dinámicos y cierta sensación de decorado. Aun así, cuando los monstruos aparecen en pantalla, cuando el combate se llena de color y los ataques especiales iluminan el campo de batalla, el juego recupera su magia, y diversión.

No es un apartado técnico que busque deslumbrar por músculo, sino, mas bien por identidad. Y ahí, en esa coherencia estética y artística sumada a su reconocible diseño y lore visual, logra muchos enteros.

Apartado sonoro: esta vez con voces

La banda sonora acompaña cada paso del viaje con un agradables y correctas melodías, no muy memorables. Las melodías respiran ese aire de de camino hacia lo desconocido, con temas que que acompañan y resultan amenos sin robar protagonismo a la acción.

Las voces pueden escucharse tanto en inglés como en japonés, todas correctamente interpretadas, aportando matices a unos personajes que, sin ser especialmente complejos, saben conectar con el jugador. Los textos, completamente en español, permiten disfrutar de la historia sin barreras, algo imprescindible en un título donde la narrativa tiene su peso.

Los rugidos, los golpes, los sonidos de habilidades y monstruos conservan todo el ADN sonoro de la saga principal. Es imposible no reconocer ese universo a través del oído, incluso cuando el enfoque jugable es radicalmente distinto. Seguro que reconoces el efecto sonoro al recolectar una hierba.

Conclusion

Monster Hunter Stories en Xbox Series es una de esas paradojas hermosas: un juego nacido para ser pequeño que termina sintiéndose enorme por lo que transmite. No tiene la crudeza, ni el desafío técnico, ni la fiereza de la saga principal… pero a cambio ofrece algo igual de valioso: un viaje emocionante donde los monstruos dejan de ser trofeos para convertirse en compañeros. Una gran puerta de entrada a todo el universo Monster Hunter.

Es un título con limitaciones claras, especialmente en lo visual, pero también con un corazón enorme. Una aventura en forma de jrpg por turnos, con reminiscencias a Pokemon, que habla de crecer y progresar junto a una criatura que antes era tu enemiga. Y eso, dentro del universo Monster Hunter, es casi una pequeña revolución.

Monster Hunter Stories

29.99 euros
8

Valoración

8.0/10

Pros

  • Divertido sistema de combate por turnos más profundo de lo que aparenta, basado en patrones, observación y estrategia
  • Los ataques combinados jinete-monstruo y el sistema de afinidad aportan espectáculo y tensión a los combates.
  • Incluye todo el contenido que en su día fue exclusivo de Japón, ampliando el plantel de monstruos como nunca antes (salvo contenido de Zelda)
  • Una gran puerta de entrada al universo Monster Hunter para nuevos jugadores.
  • El enfoque más narrativo y de “cuento” le da una personalidad propia dentro de la franquicia.

Cons

  • La remasterización es correcta, pero conservadora: no es un remake ni esconde del todo su origen en Nintendo 3DS.
  • Los escenarios pueden sentirse vacíos y poco detallados
  • La estructura por zonas con pantallas de carga constantes corta el ritmo.
  • Visualmente es un juego agradable, pero técnicamente modesto frente a los estándares actuales.
  • El sistema de combate puede resultar algo predecible para jugadores veteranos tras muchas horas.

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