El nombre de iRacing está inevitablemente asociado con uno de los simuladores de conducción más exigentes y realistas del mercado. Por eso resulta especialmente curioso encontrarnos con iRacing Arcade, una propuesta que cambia por completo de filosofía para ofrecer carreras mucho más accesibles, desenfadadas y aptas para prácticamente cualquier jugador.
Desarrollado conjuntamente por Original Fire Games e iRacing, el título busca trasladar parte de la pasión por el automovilismo a una experiencia arcade que entra por los ojos gracias a sus vehículos caricaturizados, circuitos en miniatura y una estética muy colorida. Pero detrás de esa apariencia aparentemente sencilla hay más profundidad de la que podríamos imaginar.
Fácil de jugar, pero con margen para mejorar
La conducción es, probablemente, uno de sus mayores aciertos. iRacing Arcade resulta tremendamente sencillo de controlar desde los primeros minutos, pero no significa que todos los coches se comporten igual.
El peso, la aceleración, la frenada o el paso por curva varían dependiendo del vehículo, obligándonos a adaptar ligeramente nuestra conducción. Evidentemente estamos muy lejos del nivel de simulación del iRacing tradicional, pero precisamente esa es la intención.
Las carreras son cortas, bastante intensas y habitualmente están llenas de adelantamientos. Además, aparecen ciertos ingredientes procedentes de la simulación, como el desgaste de los neumáticos y el consumo de combustible, que aportan algo más de estrategia sin complicar excesivamente las partidas.
También podemos ajustar la dificultad antes de las carreras. Cuanto mayor sea el desafío, mayores serán las recompensas obtenidas, incentivándonos a abandonar poco a poco nuestra zona de confort.
Un modo Carrera con bastante protagonismo
La pieza central de iRacing Arcade es su modo Carrera, donde comenzamos prácticamente desde cero para construir nuestro propio equipo de competición.
A medida que participamos en eventos conseguimos dinero y recursos que podemos reinvertir en nuestras instalaciones. Nuestro pequeño garaje inicial termina convirtiéndose poco a poco en todo un campus dedicado al automovilismo, con edificios de investigación, talleres y diferentes mejoras.
Esta capa de gestión aporta un punto diferencial muy interesante. No nos limitamos a encadenar carreras: también debemos decidir dónde invertir nuestros recursos, contratar pilotos y administrar nuestra estructura mientras vamos desbloqueando categorías superiores.
Uno de los aspectos que más personalidad aporta al juego son sus licencias oficiales. Podemos ponernos a los mandos de vehículos como el Porsche 911 GT3 Cup y competir en versiones reinterpretadas de circuitos tan conocidos como Imola, Kyalami, Bahréin o el Autódromo Hermanos Rodríguez.

La principal pega es que la estructura termina resultando algo repetitiva después de varias horas. Además, en el modo Carrera no encontramos sesiones de clasificación, por lo que normalmente tendremos que remontar posiciones durante la propia prueba.
Multijugador pensado especialmente para jugar en compañía
Fuera de la campaña encontramos pruebas contrarreloj con clasificaciones globales y rotaciones semanales, además de multijugador online con crossplay entre plataformas.
Sin embargo, donde realmente destaca la versión para consolas es en el multijugador local a pantalla dividida para hasta cuatro jugadores. Es una modalidad cada vez menos habitual y encaja perfectamente con la naturaleza accesible del título.
Por contra, el multijugador online podría estar mejor planteado. Las opciones son bastante limitadas y se echa en falta un sistema de emparejamiento rápido más completo que nos permita entrar directamente en carreras públicas.
Visualmente pequeño, pero con mucha personalidad
Su apartado gráfico huye deliberadamente del realismo. Coches con proporciones exageradas, pilotos diminutos y circuitos reinterpretados crean una estética muy particular que recuerda inevitablemente a títulos como Circuit Superstars.
El resultado funciona especialmente bien porque mantiene reconocibles tanto los vehículos como las pistas reales al tiempo que consigue construir una identidad propia.

Conclusión
iRacing Arcade consigue transformar el ADN competitivo de iRacing en una experiencia mucho más desenfadada y accesible. Su conducción es divertida, el modo Carrera cuenta con una interesante capa de gestión y la combinación entre coches y circuitos oficiales proporciona un atractivo adicional para cualquier aficionado al motor.
No es un juego especialmente profundo y tanto la campaña como el multijugador online podrían ofrecer mayor variedad, pero su precio de 24,99 euros, el crossplay y, sobre todo, el multijugador local para cuatro jugadores hacen que resulte una propuesta muy interesante dentro del catálogo de Xbox.
Lo mejor: conducción accesible pero satisfactoria, licencias oficiales, gestión del equipo y multijugador local para cuatro jugadores.
Lo peor: cierta repetitividad, pocas opciones en el multijugador online y ausencia de clasificación en el modo Carrera.
Nota: 7,5/10


