Probamos en Steam un Roguelite estilo Survivor que esperemos llegue pronto a XBOX, para picarse con las puntuaciones.
El género survivor ya tiene suficientes representantes y resulta complicado llamar la atención. Desde Normandía, un único desarrollador intenta hacerlo con Particulitix, un roguelite de acción que apuesta por una identidad visual muy marcada basada íntegramente en partículas. El resultado entra rápidamente por los ojos, aunque también demuestra que no siempre un efecto visual llamativo juega a favor de la experiencia.
Regresa para mejorar la puntuación.
La estructura es muy sencilla. Cuatro escenarios independientes en los que lo importante no es completar una campaña, sino mejorar nuestros tiempos y escalar posiciones en la clasificación mundial de cada fase. Elegimos una de las cuatro armas disponibles y nos lanzamos directamente a la acción. No hay demasiadas capas de progresión ni decenas de sistemas que aprender. Es un juego pensado para echar partidas rápidas y volver a intentarlo buscando una mejor ejecución.

Los escenarios apenas ocupan el tamaño de una pantalla. Un espacio reducido donde aparecen enemigos con comportamientos distintos. Algunos simplemente persiguen al jugador, otros siguen recorridos concretos y otros se mueven de forma errática. Durante los primeros minutos en Particulitix la sensación recuerda mucho a cualquier survivor clásico: sobrevivir, recoger experiencia y subir de nivel antes de que la situación se descontrole.
Saber posicionarte.
La diferencia llega con el propio escenario. A medida que avanza la partida aparecen zonas que ofrecen bonificaciones temporales. Algunas duplican la experiencia obtenida, otras aumentan el daño y otras aceleran la cadencia de disparo o la recarga. Esto obliga a movernos constantemente buscando la posición más ventajosa mientras esquivamos enemigos. La lectura del escenario cobra bastante importancia, igual que ocurre en otros juegos del género cuando llega el momento de decidir por dónde escapar de una horda.

La progresión también es bastante contenida. No vamos acumulando decenas de armas automáticas ni creando combinaciones imposibles. El arma elegida al principio nos acompaña durante toda la partida y cada subida de nivel se limita a mejorar aspectos como el daño o la movilidad. Es un planteamiento mucho más directo que funciona bien para sesiones cortas, aunque también hace que las partidas terminen pareciéndose bastante unas a otras.
Exceso de estímulos.
Donde Particulitix sí consigue diferenciarse es en su apartado visual. Todo está construido mediante partículas. No hay sprites tradicionales y prácticamente cualquier elemento de la pantalla está en constante movimiento. Cada enemigo derrotado se descompone en cientos de pequeñas partículas que caen lentamente mientras el escenario continúa llenándose de proyectiles y nuevos rivales.

El problema es que esa personalidad visual termina jugando en contra del propio diseño. Precisamente en un género donde leer la pantalla resulta fundamental para sobrevivir, llega un momento en el que cuesta distinguir qué está ocurriendo. No siempre queda claro si un enemigo ha desaparecido por completo, si sigue avanzando entre los efectos o si detrás de esa nube de partículas viene otro dispuesto a golpearnos. Cuanto más espectacular resulta la acción, más difícil es interpretar la información importante.
El desarrollador intenta paliarlo ofreciendo numerosas opciones gráficas e incluso aspectos inspirados en máquinas clásicas como Commodore 64 o Game Boy. Ayudan a mejorar la legibilidad, pero el problema nunca termina de desaparecer del todo.

Particulitix no busca reinventar los survivors ni convertirse en una referencia del género. Es un juego sencillo, pensado para partidas rápidas y para intentar mejorar una puntuación más. Su identidad visual consigue diferenciarlo del resto, aunque paradójicamente sea también el aspecto que más limita la experiencia cuando la acción alcanza su punto más intenso. Entretiene, ofrece un reto agradable para volver una y otra vez durante unos minutos, si llega a XBOX será genial picarse con los amigos con los leaderboards pero deja la sensación de que detrás de su llamativa presentación había margen para un diseño algo más pulido.


