Un shooter que entiende perfectamente de dónde viene
En los últimos años hemos visto cómo el género de los boomer shooters ha vuelto con fuerza. Títulos inspirados en los FPS de los años 90 han encontrado un público que echaba de menos esa acción rápida, directa y sin artificios. CULTIC, desarrollado prácticamente en solitario por Jason Smith (Jasozz Games) y publicado por 3D Realms, es uno de los mejores ejemplos de esta tendencia, y su llegada a Xbox Series X demuestra que todavía hay mucho espacio para este tipo de propuestas.
Lejos de limitarse a copiar fórmulas antiguas, CULTIC toma referencias muy claras de clásicos como Blood, Doom, Quake o incluso Half-Life en algunos momentos, pero consigue darles una identidad propia. El resultado es un shooter frenético, violento y sorprendentemente inteligente, que recupera la esencia de hace tres décadas adaptándola a los estándares actuales.
Historia: un culto, mucha pólvora y pocas explicaciones
La historia no pretende reinventar el género, pero cumple perfectamente con su cometido. Despertamos tras un intento de ejecución y pronto descubrimos que un extraño culto religioso está detrás de todo lo ocurrido (Recuerdos de Blood aquí). A partir de ese momento comienza una auténtica cruzada contra fanáticos, criaturas y todo tipo de enemigos que irán apareciendo a lo largo de la aventura.
La narrativa se desarrolla principalmente a través del propio escenario, documentos y pequeños detalles ambientales, sin interrumpir continuamente la acción con largas escenas cinematográficas. Es una forma de contar la historia muy propia de los shooters clásicos, donde el protagonista habla poco y las armas son las auténticas protagonistas.

Cómo se juega a CULTIC
Si algo deja claro CULTIC desde el primer minuto es que aquí no hay lugar para esconderse detrás de una cobertura esperando que se regenere la salud. Cada enfrentamiento obliga a moverse constantemente, aprovechar el escenario y administrar cuidadosamente la munición.
El arsenal resulta muy variado y cada arma transmite una sensación fantástica. La escopeta ofrece una contundencia espectacular, el rifle permite eliminar enemigos a media distancia y los explosivos generan auténtico caos cuando aparecen grupos numerosos de rivales.
Uno de los aspectos que más me ha gustado es la interacción con el entorno. Podemos lanzar objetos, utilizar barriles explosivos, abrir nuevas rutas e incluso aprovechar algunos elementos del escenario para eliminar enemigos sin gastar apenas munición. Son pequeños detalles que hacen que los combates no se reduzcan únicamente a disparar sin pensar.
La inteligencia artificial también sorprende. Los enemigos buscan rodearnos, aprovechan las coberturas y obligan a permanecer en movimiento continuamente. No son simples blancos móviles como ocurría en muchos títulos clásicos y esto le da un plus para que el jugador esté concentrado en todo momento.
Un apartado gráfico que convierte los píxeles en virtud
Lo primero que llama la atención de CULTIC es su estética. A simple vista parece un juego salido directamente de finales de los noventa, pero basta jugar unos minutos para comprobar que detrás existe una tecnología mucho más moderna. Bien es cierto, que a mí personalmente me marean los juegos de “pixel gordo” moviéndose con rapidez, algo que le restó al final.
Los escenarios utilizan iluminación dinámica, efectos volumétricos, físicas avanzadas y una cantidad de partículas muy superior a la que podían mover los ordenadores de aquella época. Todo ello se combina con sprites en dos dimensiones y texturas pixeladas que generan una personalidad visual enorme.
No busca competir técnicamente con los grandes lanzamientos actuales, sino recrear cómo imaginábamos aquellos juegos clásicos cuando nuestra memoria los ha ido embelleciendo con el paso de los años. En Xbox Series X el rendimiento es excelente, manteniendo una fluidez constante incluso cuando la pantalla se llena de enemigos, explosiones y efectos de iluminación.

Sonido: disparos con personalidad
El apartado sonoro acompaña perfectamente a la ambientación. Cada arma posee un sonido muy reconocible y contundente, algo fundamental en un shooter donde vamos a disparar durante prácticamente toda la aventura.
La banda sonora mezcla rock industrial con composiciones oscuras que encajan perfectamente con la temática del culto y el terror psicológico que rodea buena parte del juego. No pretende convertirse en protagonista, pero sí mantiene la tensión durante toda la partida.
Más que un homenaje: cómo actualizar un clásico sin perder su esencia
Muchos juegos intentan aprovechar la nostalgia utilizando únicamente gráficos pixelados. CULTIC demuestra que recuperar una fórmula clásica implica mucho más que eso. El diseño de niveles es amplio, invita a explorar y recompensa la curiosidad del jugador con secretos, munición y zonas opcionales. Los combates ofrecen múltiples maneras de afrontarlos y la jugabilidad mantiene un ritmo constante que evita sentirse repetitiva.
Es precisamente aquí donde más recuerda a una especie de remake espiritual de los grandes FPS de los noventa. Conserva la velocidad, la dificultad y el diseño inteligente de aquella época, pero elimina muchas de las limitaciones técnicas que hoy resultarían frustrantes para un jugador moderno.
No necesita copiar directamente un juego concreto porque entiende perfectamente qué hacía especiales a todos ellos.

Duración y contenido
La campaña ofrece varias horas de juego, dependiendo del tiempo que dediquemos a descubrir secretos o completar cada escenario al cien por cien. Además, la elevada dificultad en algunos enfrentamientos invita a repetir niveles para mejorar nuestra puntuación y descubrir caminos alternativos.
No apuesta por un enorme catálogo de modos multijugador ni sistemas de progresión infinitos. Toda la experiencia gira alrededor de una campaña sólida, bien diseñada y tremendamente divertida, que nos dará entre 4 y 6 horas.
Conclusiones
CULTIC llega a Xbox Series X demostrando que los shooters clásicos siguen teniendo muchísimo que decir cuando se entienden sus bases. No es simplemente un ejercicio de nostalgia ni un festival de píxeles pensado para quienes crecieron con Doom. Es un juego que adapta perfectamente la filosofía de los FPS de los noventa a las exigencias actuales, ofreciendo controles refinados, un excelente diseño de niveles, un ritmo frenético y un apartado artístico con muchísima personalidad.
Puede que algunos jugadores echen de menos una historia más desarrollada o una mayor variedad de modos de juego, pero resulta difícil no disfrutar de una propuesta tan bien construida. Si buscas acción sin pausas, disparos satisfactorios y uno de los mejores representantes del resurgir de los boomer shooters, CULTIC es una compra muy recomendable.
Cultic está disponible en Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2, PC y Playstation 5. Aquí puedes ver el tráiler:


