James Bond vuelve a los videojuegos por todo lo alto. Un relato original digno de una saga tan mítica con una acción jugable muy disfrutona.
Sólo se vive dos veces.
El inmortal espía del MI6 está de vuelta. Hacía tiempo que no se paseaba por nuestras consolas y ahora estrena nueva historia desarrollada por IO Interactive. Un guión que reinventa los orígenes de James Bond traído a la actualidad. Un joven de la Armada Británica es el único superviviente en una misión en Islandia. Pronto descubre que es un encargo del servicio secreto y que debe terminarlo por su cuenta. Pese a las dificultades, logra completar su cometido y de la noche a la mañana el chaval se ve reclutado para un programa que pretende reactivar el programa Doble Cero.

Como no podría ser de otra manera nos encontramos ante un pelijuego de manual. Ya desde el tutorial, con un picadito de escenas rápido, los desarrolladores nos enseñan las mecánicas básicas sin dejar de lado la presentación de personajes y su evolución de una forma muy dinámica. Disparar, conducir o aprender las nociones básicas de sigilo en un campo de entrenamiento mientras James va forjando amistades, rivalidades con ese carisma propio del personaje. Ese es el punto fuerte de esta franquicia: Bond atrae a todo el mundo, no sólo a las mujeres que se les cruza por el camino.

James viajará por todo el mundo tratando de desenmascarar primero y vencer después a una amenaza que afectará a las entrañas del MI6. Nos presentará a personajes como M, Q o la mismísima Moneypenny totalmente reimaginada como jefa de operaciones. También tendremos personajes nuevos que aportan vida al universo de Bond. 007 First Light es una muy buena película de la saga, al servicio del juego y de su Majestad.
Panorama para Matar
Ya en las misiones de campo, IO Interactive no se ha calentado mucho la cabeza en el esquema a seguir, siempre que llegamos a un nuevo escenario se cumple la regla del embudo: de lo general a lo concreto.
De la lista de aciertos de 007 First Light la que más destaca es la de creación de atmósferas. Aquí la desarrolladora tira del músculo creado por años de Hitman con escenarios abiertos llenos de personas, conversaciones y descubrimientos. Hasta te puedes pasear por el cuartel general del MI6 viendo cómo trabajan los agentes de oficina, visitar todo el laboratorio de Q con sus locos inventos con los que puedes interactuar, espacios llenos de vida.

En la misión este reconocimiento del terreno lleva a James a desarrollar todo tipo de tretas para poder conseguir su objetivo ya sea información, encontrar una persona o impedir un ataque terrorista. Nos podemos valer de los gadgets típicos de Q, del entorno o incluso de nuestra labia para colarnos en zonas reservadas. Aquí se encuentra el punto de mayor libertad del juego, pudiendo llegar a un mismo objetivo desde diferentes puntos o siguiendo pistas distintas. Pero el guión manda, la resolución siempre va a ser la misma. El círculo se cierra un poquito más y nos metemos en zonas prohibidas.

Sólo para sus ojos.
Con la infiltración superada ya nos metemos en harina: el sigilo puro y duro. Aquí los gadgets de Q juegan un papel importante, ya sean para distraer con el hackeando una radio o para atontar con un ipod granada aturdidora. En estas fases no sólo no inventan nada nuevo sino que parece algo de otra época. Tenemos todos los lugares comunes de este tipo de juegos: las coberturas, los conductos de ventilación y variedad de elementos marcados con la visión detective en amarillo para poder llegar por detrás al enemigo y derribarlo de manera silenciosa.

No hay mucha complicación porque la inteligencia (artificial) de los enemigos, su sordera y falta de visión es para despedir a los de Recursos Humanos de la corporación malvada de turno. En el nivel de dificultad normal da igual que tumbes a un guardia reventándole la cabeza contra un cristal, que si sus compañeros no están justo a su lado ni se enteran. Es el punto más flojo de toda la experiencia, algo extraño viniendo de donde viene. Pero no hay mal que por bien no venga: eso me provocaba ser más descuidado y comenzar auténticas peleas a puñetazos. Un gustazo de tortas utilizando elementos de alrededor para dar palizas espectaculares. Mesas, paredes, tazas y herramientas que puede utilizar James y da mucho juego a las melés, porque somos los buenos y no podemos sacar la pistola así como así.

Alta Tensión.
Sólo cuando es inevitable y se cierra más el relato es cuando tenemos que salir de las situaciones a tiros. Cuando se activa la licencia para matar la peli se precipita en caída libre a la acción sin medida. Aunque existe un sistema de coberturas, 007 First Light nos obliga a movernos constantemente buscando escasa munición que en ocasiones nos obliga a volver al sigilo, los gadgets y los puños para salir de algunos embrollos.
Estas situaciones son otro punto fuerte, toda la lluvia de partículas y explosiones se juntan con la iluminación impresionante que se percibe durante todo el juego y crean experiencias tan dinámicas y especiales que te absorben y eres uno con James Bond. Todos los movimientos fluyen entre las balas y se disfrutan todas las posibilidades que te ofrece. Otra vez los enemigos no están del todo a la altura pero por lo menos su puntería sí, haciendo imprescindibles las coberturas pero siempre en movimiento.

Dentro de esta parte de acción pura se encuentran el manejo de vehículos. Manejamos poco el Aston Martin, hay más variedad. Se baja una marcha con persecuciones poco conseguidas, los coches no transmiten sensación de velocidad y hay acciones scriptadas que no causan el efecto frenético deseado. Están bien planteadas dentro del juego, pero la ejecución no transmite. Pero hay algunas escenas tan pasadas de rosca que son disfrutables y memorables (sin entrar en spoilers).

El Mañana Nunca Muere.
007 First Light es un Triple A. Una superproducción en toda regla que traslada al medio videojueguil lo que tiene que ser una película de James Bond. Los ambientes que exploramos a fondo son tan naturales para la saga que pasear por ellos haciendo de agente secreto es la mejor experiencia del juego. La acción es trepidante y muy dinámica, heredera de los shooters en tercera persona de los que quedan pocos.
Pero como muchas superproducciones cojea en su profundidad. Se aferra mucho al esquema en forma de embudo de reconocimiento, sigilo y acción. Es un juego de unas 20 horas y la repetición de ese planteamiento hace que se afronten algunas localizaciones con un poco de pereza. La inteligencia artificial es bastante vaga y esto sobre todo falla en uno de los pilares del juego: el sigilo. La infiltración es muy fácil en modo normal.

Parece que IO Interactive ha bajado el ritmo heredado de Hitman para llegar a más público pero es un error de medida. Cómo no se llega al público generalista es manteniendo 007 First Light en versión original. Se escudan en su inglés británico, pero la saga está tan ligada al doblaje español que la excusa se cae por su propio peso. Además que la factura que destila el juego no merece un doblaje cualquiera sino un diseño con actores de primera fila.
Aún con todo esto el juego es muy divertido y tiene ese tirón con la forma que trata la acción y la historia que no te suelta del brazo hasta que no te lo acabas. Es muy divertido con sus defectos, y el primero de una nueva saga de la franquicia sí cumple su misión.



