Una carta de amor a los juegos de plataforma de la era de Xbox Original y PS2

Weird Beluga, una desarrolladora española con un profundo cariño a juegos como Kingdom Hearts o Jack and Daxter, ha dedicado una oda a los juegos de plataformas clásicos con Duskfade. En la era de PS2 y Xbox Original, los juegos de plataformas y acción tornaron en un boom creativo que hicieron las delicias de todos los jugadres y por ello nade esta maravilla.

No es tanto que se inspire o se parezca a estos títulos tan buenos de antaño, sino que las sensaciones que me ha dejado son las mismas que las que viví en aquella época tan maravillosa. Quizás se reconozcan las ideas de esos videojuegos, pero con su propia carisma te invita a seguir jugando y descubriendo su maravilloso mundo.

Una aventura con mucho encanto

Duskfade nos pone en la piel de Zirian, que tomará el papel de héroe para salvar a su hermana mayor de un cataclismo que ha puesto su mundo patas arriba. Emprende una aventura en un mundo marcado por el tiempo y por una especie de oscuridad que ha alterado el equilibrio de todo lo que le rodea.

No estamos ante una historia que vaya a revolucionar el género, pero creo que funciona bastante bien como acompañamiento a la aventura. Tiene un tono bastante ligero, personajes que resultan agradables y algunos momentos que consiguen darle un poco más de profundidad de la que esperaba inicialmente.

Lo que más me ha gustado es que el juego no se toma demasiado en serio todo el tiempo. Hay momentos más emotivos, otros más aventureros y otros simplemente pensados para sacarte una sonrisa. Y creo que esa mezcla encaja bastante bien con el tipo de juego que quiere ser.

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Un mundo que apetece recorrer

Lo más destacable de Duskfade sin ningún género de dudas es su mundo; o sus mundos mejor dicho. Pues hay distintos escenarios que parten de una ciudad central, Tick Town, y que iremos descubriendo poco a poco. Este nexo de unión entre las distintas localizaciones está llena de personajes, tiendas y detalles que dan forma al universo que Weird Beluga ha querido describir.

Pero lo importante es que no se limita a enseñarte parajes bonitos, sino que te invita explorar por preciosos rincones con un diseño artístico que te hará sacar capturas de pantalla a cada paso. Caminos secundarios, zonas ocultas y distintos tesoros y coleccionables aguardan escondidos por los distintos biomas del mundo.

Explorar aquí no es una obligación, sino el objetivo que el jugador se va a marcar sin querer, pues no querrás ir apor el objetivo principal, sino que amarás perderte y encontrar tesoros, conocer personajes y adquirir reliquias que más adelante te servirán para obtener diferentes premios. Pero el mayor preimio es realmente la aventura de explorar.

Cuco, el compañero perfecto para la aventura

Y no quiero olvidarme de Cuco, el compañero de Zirian, porque creo que aporta bastante a la aventura. Cuco no está ahí simplemente para acompañarte de un punto a otro. Tiene bastante personalidad y funciona muy bien como contrapunto a Zirian. Mientras avanzamos por el mundo, sus comentarios y sus interacciones ayudan a que el viaje se sienta un poco más vivo y, sobre todo, hacen que la relación entre los dos vaya ganando importancia.

Además, me gusta que el juego utilice a Cuco para darle un poco más de personalidad a determinados momentos. No todo tiene que ser plataformas, combates o explorar el siguiente escenario; tener a un personaje que te acompaña durante la aventura hace que el viaje se sienta más como una historia compartida.

Y creo que precisamente ahí está uno de los encantos del juego: en esos pequeños detalles que hacen que los personajes no se sientan simplemente como piezas que están ahí para llevarte hasta el siguiente nivel.

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Plataformeo: probablemente lo mejor del juego

Y llegamos a uno de los puntos fuertes de Duskfade: el movimiento. Zirian cuenta con diferentes habilidades que permiten desplazarnos de una forma bastante ágil por los escenarios. Saltos, desplazamientos, agarres y planeos van ampliando poco a poco las posibilidades y hacen que recorrer el mundo sea cada vez más divertido.

Aquí es donde más he sentido esa inspiración en los clásicos. Hay momentos en los que simplemente moverte por el escenario resulta satisfactorio. Saltar, encadenar movimientos y llegar a una zona que parecía inaccesible tiene esa pequeña sensación de recompensa que funciona tan bien en este género.

Eso sí, el control y la cámara a veces pueden jugarte una pmala pasada, aunque nada moloesto, sino de aprendizaje. En determinados momentos he sentido que ese mismo control me incitaba a probar a llegar a sitios muy lejanos y, a priori, inaccesibles. Sin embargo creo que es algo que merece la pena mencionar porque en un plataformas 3D el control lo es prácticamente todo.

Otra cosa que aconsejo es no obcecarte en intentar obtener, romper o entrar en determinados sitios u objetos, pues sin decirte nada, o en ocasiones aconsejados por nuestro fiel compañero Cuco. Más adelante obtendremos herramientas o habilidades para acceder a esas zonas u obtener ciertos tesoros, por lo que habrá backtracking.

El combate cumple, pero podría haber sido más

El otro gran pilar del juego es el combate, aunque aquí flojea un poco, al menos al principio. Tengo casi las mismas sensaciones que con el clásico Medievil. Golpear enemigos resulta satisfactorio y el sistema es fácil de entender, pero conforme avanzan las horas he echado de menos algo más de variedad.

No hay una cantidad enorme de posibilidades a la hora de enfrentarse a los enemigos y, en algunos momentos, los combates pueden acabar siendo bastante repetitivos. No quiere decir que sea un mal sistema de combate. Simplemente creo que Duskfade destaca muchísimo más cuando está haciendo de plataformas y aventura que cuando intenta convertirse en un juego de acción más profundo.

Los jefes sí me han parecido bastante más interesantes. Aquí el juego tiene más oportunidades para variar las situaciones y ofrecer encuentros que realmente se sienten diferentes al resto. No es solo golpear y esquivar, sino descubrir cómo funcionan los pequeños puzzles para dar un golpe crítico o perecer por el ataque especial del jefe.

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Una estética que sabe lo que quiere

Visualmente el título es muy hermoso, una oda a esos videojuegos de antaño con gráficos modernos, pero con una paleta de colores y un diseño artístico que harán sacar a tu fotógrafo interior a cada rato. Tiene una estética muy reconocible y constantemente transmite esa sensación de estar jugando a un plataformas que podría haber salido hace veinte años, pero con las posibilidades técnicas actuales.

Cada escenario tiene su puntito, desde grandes praderas, a volcanes, zonas heladas, mar o una biblioteca mágica gigante. El juego realmente enamora con su viveza y estética, entrándote por los ojos y con un carisma especial. Además de estar bien construido con unos personajes muy bien definidos.

La música también acompaña muy bien la aventura. Hay temas que ayudan muchísimo a crear esa sensación de estar recorriendo un mundo fantástico y, personalmente, es uno de los apartados que más contribuye a que Duskfade tenga su propia atmósfera. El juego me ha recordado a aquellas tardes de vicio a esos 3D revolucionarios y encantadores que se quedaron grabados en la memoria.

¿Y merece la pena?

Mi partida ha durado aproximadamente unas 9 horas, aunque esto dependerá bastante de cuánto queramos explorar y completar. De hecho en algunas ocasiones llevaba varios minutos atascado en una zona intentando recoger un objeto y no sabiendo como llegar a éste. Una vez encontraba el camino la satisfacción era máxima, habiendo merecido la pena el esfuerzo.

Tras acabar el juego podemos tirar de la partida guardada y recorrer todo el mundo con las nuevas herramientas y habilidades para intentar completar el 100%. Hay distintos coleccionables, como ropa para Zirian, canciones y tintes para la espada, así que siu quieres hacerte con todos, no dudes en explorar. Esto puede alargar la experienca hasta las 15 horas sin duda.

En cuanto al apartado técnico, mi experiencia en Xbox Series X ha sido bastante buena, a excepción de la zona de Tick Town, que da muchos tirones (al menos en la versión anticipada que he jugado). Esperemos que un parche día de lanzamiento lo solucione. Por lo demás es muy fluido en consola en exploración y combate.

Conclusiones

Y después de todo esto, creo que Duskfade es bastante fácil de recomendar si echas de menos los plataformas 3D de aquella época. Es de esos títulos que los coges y no sueltas el mando con la boca abierta en cada escenario. Es muy divertido de jugar a pesar de que el combate es mejorable, pero no tan simple como en Medievil.

Pero también creo que sería injusto pedirle que sea algo que nunca ha querido ser. Duskfade hace que recuerde lo especial que es este género y por qué debería ser más popular, a pesar de que no reinvete las plataformas 3D, pero que deja claro que nunca debió marcharse.

Es una aventura sencilla, divertida y con mucho encanto, que recupera una fórmula que muchos llevábamos tiempo echando de menos y consigue darle suficiente personalidad como para que no se quede únicamente en un ejercicio de nostalgia. La historia es muy interesante y los personajes te gustarán muchísimo.

Muchas gracias a Weir Beluga por el código anticipado de Duskfade, que tenéis disponible a un precio reducido (ahora, cuando escribo estas líneas, de oferta) en Xbox Series X|S, Playstation 5 y PC.

Duskfade

29,99€
8.8

Nota final

8.8/10

Pros

  • Plataformeo muy divertido
  • Diseño artístico
  • Historia y personajes
  • Exploración
  • Banda sonora

Cons

  • Tirones en zona central
  • Combate y variedad de enemigos
  • Algunos momentos frustrantes
  • Neblina en algunos parajes

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