Los juegos estilo Sokoban son tan viejos como los mismísimos videojuegos. Kiko’s Apple Adventure sorprende por sus mecánicas creciendo en cada fase.

Kiko es un pequeño oso que vive con su madre en el bosque. La mujer tiene el deseo de satisfacer a su hijo cocinando la mejor y más grande tarta de manzana. Pero es labor de Kiko recolectar el ingrediente principal. Necesita cincuenta manzanas que están repartidas por las islas  a las que visitamos. Cogemos nuestra balsa y nos lanzamos a la aventura.

Moviendo no sólo las Manzanas.

El Sokoban (1982), pionero del género y el que le da nombre, consistía en ser mozo de almacén, moviendo las cajas hasta su destino con cuidado para no dejarlas bloqueadas sin posibilidad de moverse. En Kiko’s Apple Adventure tenemos que llevar las manzana de cada isla (o fase) hasta la balsa en la que hemos llegado, pudiendo mover (y encajonar) la manzana y la balsa indistintamente para poder llevar a cabo nuestro objetivo.

Lo que a priori es una ventaja, pudiendo acercar el destino al objetivo, se torna en otra complicación más. Cuantas más variables introduces en un puzle hay más posibles soluciones, pero mayor número de formas de fastidiarla. Este es el modo en el que siempre juega nuestro osito recolector. En total son 6 Mundos principales con más de 50 manzanas diseminadas por diferentes fases. Y para que no resulte repetitivo cada isla temática tiene una mecánica que se suma a las ya aprendidas, pudiendo ser pasto de tiburones, luchar con topos por las manzanas o pisar el frágil hielo. Cada una de las variables que se añaden hacen del juego algo bastante complicado pero a la vez divertido.

Además, cada sistema presenta ideas de manera simple en el mundo 1-5, por ejemplo, y tiene dos iteraciones más complicándolo todo en los dos mundos anexos 1-5A y 1-5B. Esta compartimentación de las ideas entorno a una mecánica hace que el jugador interiorice los conceptos que serán básicos en otros momentos. De esta manera el juego crece en dificultad junto con el jugador, sin grandes escalones de dificultad.

Lo que se busca es la tranquilidad.

A pesar de ser una desarrolladora pequeña con pocos, Paw Paw Games tiene experiencia en este tipo de dinámicas de ensayo y error se tienen que dar.  Kiko’s Apple Adventure tiene muchas fases en las que el movimiento inicial ya puede ser un error. Me he encontrado muchas veces mirando la pantalla hasta que el oso se ha quedado dormido calculando bien todos los pasos antes de ponerme en marcha.

Un movimiento en falso puede tirar por tierra la estrategia. Los creadores lo saben y ponen a disposición del jugador todo tipo de herramientas para que la experiencia sea lo más cómoda posible. Desde marcar las casillas para tener claro el número de movimientos del oso hasta un botón de deshacer la última acción. Las prisas no son buenas y volver unos cuantos pasos atrás muchas veces ayuda más que el ya estandarizado botón de restaurar pantalla. Demuestran que quieren calentarnos la cabeza pero que estamos ante un juego amable.

Tan amable como sus gráficos. Realmente las capturas no le hacen justicia porque a pesar de ser un juego simple destila un cariño por la animación japonesa de los 80. Tiene suavidad en los movimientos y un filtro CRT muy fino que ayuda a trasladarlo a otra época. La banda sonora no se queda atrás, ofreciendo melodías instrumentales muy trabajadas que también trasladan a la buena animación.

Conclusiones.

Kiko’s Apple Adventure no inventa nada en el género, pero está lleno de buenas ideas. Los elementos externos que pueden frustrar nuestros objetivos están bien seleccionados. No es cuestión de poner muchos sino de repartirlos bien. No basta con moverse hasta que aparezca la solución, hay que mirar mucho y discernir qué movimientos nos imposibilitan la jugada. Igual de repartida que está su dificultad y aprendizaje dentro del propio juego. Cuando te quieres dar cuenta has interiorizado movimientos salvando obstáculos y unes varios conceptos de forma orgánica. Es un Sokoban bastante accesible para los más pequeños sin dejar la dificultad de lado.

La curva ascendente que tiene en todos los aspectos es prácticamente perfecta. Crece de la mano del jugador en cada puzle. Este tipo de entretenimientos es más de pasatiempo que de viciada. Kiko’s Apple Adventure dura bastante poco, pero para hacer un par de fases con el café de la mañana es el compañero perfecto, y por el precio por el que está, más.

Kiko's Apple Adventure

5,99€
7

7.0/10

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