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ANALISIS QUADROIDS. EL PUZZLE COMPARTIMENTADO DE LA IA

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Quadroids, desarrollado por Blue Loop, es un juego de Puzzles con la pantalla dividida en cuatro y el reto de saber cuál tenemos que mirar en cada momento.

Llega Quadroids para destrozarnos el cerebro. Desarrollado en Francia por una persona, Blue Loop crea un juego de Puzzles en el que una IA ególatra lanza sus androides a morir en fases divididas en cuatro segmentos simultáneos. Nuestra cabeza no está preparada, suerte que nuestros secuaces son infinitos.

Minions, esbirros, masillas. En el anterior programa del Podcast comunidad Xbox hubo un mini debate de cómo llamar a estos empleados del malvado de turno que no tienen mayor fuerza que su número. La ingente cantidad de individuos los hace prescindibles y de fácil sacrificio lanzándolos contra trampas, héroes y de más. En Quadroids “manejamos” a esos minions. ¿Eso nos convierte en los malos? Bueno, por ahora no se mata ha nadie… La humanidad se extinguía sola y mandaron a una IA con una impresora de robots ilimitada para ver si podrían encontrar otro planeta para habitar. La historia de todas las Inteligencias Artificiales: ven más lógico conquistar el Universo que ayudar a la humanidad.

Cuatro pantallas, cuatro botones, dos ojos, un cerebro.

En Quadroids las fases están divididas en cuatro ventanas no colocadas en una disposición correlativa. Nuestra visión es la de la IA viendo a través de 4 cámaras de seguridad. Desde ahí y con la única mecánica del salto tenemos que guiar a nuestros esbirros. Es tan fácil como ir del punto A al D, pasando por B y C. Sólo que no siempre se pasa el del A al B ni se termina en el D. ¿Lioso? Exacto, ahí está una pieza del puzle.

La pantalla no inicia hasta que el jugador lo decida. Hay tiempo de ver, analizar y anticipar los movimientos. Una vez inicia la ronda la concentración tiene que ser absoluta, todo pasa muy rápido. Los masillas son como los lemmings, sí, pero con ganas de terminar. Saldrán disparados desde el  portal de inicio hacia adelante y no pararán de correr hasta la meta o hasta la muerte. 

Una vez iniciada la imparable acción, cada pantalla tiene asignada un botón (por defecto LB, LT, RB y RT). Los únicos botones que se utilizan. Sirven para accionar el salto de los minion que estén en esa pantalla. ¿más lioso? ¡Si señor! Esta mecánica junto con la velocidad de los robots es el punto más frustrante del inicio. Quadroids tiene una curva de dificultad bastante adecuada. Aun así,  el hecho de estar pendiente de 4 pantallas y que el salto sea con 4 botones diferentes junto con los obstáculos propios de cada fase dan ganas de estampar el mando más de una vez. Y no hablemos cuando son varios androides a los que hay que prestar atención…

Salta, sacrifica, coordina, repite.

Un señor llamado Shigeru Miyamoto nos enseñó que el salto es todo lo que necesitamos hacer en un videojuego. Quadroids se lo toma al pie de la letra siendo el único movimiento que se controla de los esbirros. Pero al igual que el fontanero, el entorno es el que te ofrece la variedad y diversión. Con el salto pueden, además de salvar obstáculos, rebotar en las paredes para subir o cambiar de dirección, impulsarse más alto saltando en objetos… incluso morirse, para ser de utilidad al siguiente robot.

Pronto hay que asumir que la muerte ayuda. A diferencia de los bichos rosas de pelo verde, esto no penaliza en Quadroids. Pronto se hace manifiesto que es un recurso necesario para solucionar unas cuantas fases. También es un elemento de generar estrés ya que al mismo tiempo que muere el robot uno nuevo surge del portal corriendo y vuelta a empezar. Son masillas, no hay tiempo de asimilar su muerte, hay que pasarse la fase. No en vano en menos de una hora conseguí el logro de haber matado a 500 Quadroids. Este ciclo de muerte le da mucho ritmo y dinamismo a la ejecución (del puzzle).

Y es en el momento en el que se desvela la solución del puzzle donde el juego muestra que en realidad es un juego de ritmo. El verdadero reto consiste en descubrir a qué punto tiene que mirar cada microsegundo para pulsar y ejecutar la coreografía a la perfección. Es una lástima que no hayan reforzado este punto con la música. No acompaña, en mi opinión, la tensa concentración que provoca el juego. La música me resulta muy calmada y sigue poco el compás necesario para obtener el mejor resultado.

¿De qué sirve conquistar la galaxia si nadie se entera?

Y es que eso es lo que hace a la IA humana: el orgullo de conseguir las mejores puntuaciones. Cada fase tiene un tiempo y un número de pulsaciones. Si no se supera ese número se consiguen medallas. Una cosa es resolver el puzzle, otra cosa es hacerlo perfecto. Quadroids tiene bastante rejugabilidad en este sentido. Quiere que el jugador se supere, pero también se juega a superar a otros jugadores con tablas mundiales y de amigos. 

El pique está asegurado. También dispone de un modo multijugador cooperativo en el que se reparten los botones y así la responsabilidad. Puede resultar fácil o el mismo infierno. No lo he podido probar, pero si me enfado conmigo mismo, no me quiero ni imaginar lo que puede salir de mi boca cuando es otra persona quien me fastidia la partida, o viceversa.

Conclusiones.

Quadroids es un juego simple y aparentemente repetitivo. Pero tiene mucha profundidad. Por lo menos dos veces por mundo tiene ideas brillantes. Pasar cada fase es asumible, pero te deja un mal sabor de boca. Hacerlo de manera satisfactoria supone sudores, repetición y, en algunos casos, visión doble y dolor de cabeza. Es muy exigente y deja poco tiempo al descanso. 

Ya he comentado el apartado musical. Tal vez con música más acorde al ritmo de juego mejoraría, pero también podría causar infartos por el frenetismo de algunas fases. No he hablado del apartado visual porque el pixel art es correcto sin más.

Es un pequeño infierno divertido, que sabe pinchar con el tridente en el momento justo. Y se les coge cariño a los diablillos.

Quadroids

11,99 €
6.6

6.6/10
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