Los superhéroes también necesitan una oficina

Estamos acostumbrados a ver a los superhéroes salvando el mundo. Los hemos visto enfrentarse a invasiones alienígenas, detener villanos imposibles y poner sus vidas en juego para proteger a los demás. Pero pocas veces nos hemos preguntado qué ocurre cuando uno de ellos pierde su traje, su reputación y hasta su trabajo.

Ahí es donde entra Dispatch. La nueva aventura de AdHoc Studio recupera el espíritu de aquellas aventuras narrativas que tanto disfrutamos hace años, pero lo mezcla con una propuesta propia. Aquí no vamos a recorrer enormes escenarios ni a repartir mamporros durante horas. Nuestra misión será bastante más peculiar: sentarnos delante de un ordenador y gestionar a un grupo de superhéroes bastante poco convencionales.

Y ojo, algunos tienen más de villano que de héroe. El resultado es una aventura episódica que combina humor, drama, decisiones y gestión. Una mezcla que sobre el papel puede parecer extraña, pero que funciona mucho mejor de lo que podríamos imaginar.

Historia: salvar el mundo desde una oficina

Robert Robertson vuelve a empezar

La historia nos pone en la piel de Robert Robertson, antiguo superhéroe conocido como Mecha Man. Después de una misión desastrosa, su carrera queda prácticamente destruida. Sin dinero, sin reputación y con su armadura hecha polvo, Robert necesita encontrar una salida. La oportunidad aparece cuando consigue trabajo como operador en una empresa dedicada a gestionar superhéroes. Sí. Tal cual.

En lugar de ponernos el traje y lanzarnos a combatir, tendremos que decidir qué héroe enviar a cada emergencia. Nuestro equipo está formado por un grupo de personajes bastante peculiar. Son antiguos villanos que intentan reformarse y demostrar que pueden convertirse en héroes. y estas es una de las grandes virtudes de Dispatch: sus personajes.

Cada integrante del equipo tiene una personalidad muy marcada. Las discusiones, las bromas, las rivalidades y las situaciones absurdas consiguen que la oficina termine pareciendo más una familia disfuncional que una organización de superhéroes.

Pero debajo de todo ese humor existe una historia mucho más profunda. Dispatch habla de segundas oportunidades, fracaso, confianza, perdón y de la dificultad de empezar de nuevo. La comedia funciona porque los personajes tienen algo que contar y porque sus problemas no se reducen únicamente a conseguir salvar el día.

Además, nuestras decisiones tienen consecuencias. Algunas aparecen varios episodios después y consiguen que determinadas elecciones tengan más peso del que inicialmente podríamos imaginar.

Una comedia de superhéroes con bastante más fondo

Estamos en un juego narrativo, donde el guion es probablemente uno de los grandes pilares de la experiencia. Los diálogos tienen ritmo y el humor puede pasar de la ironía a la auténtica cafrada en cuestión de segundos. Una gozada.

No es una historia especialmente recomendable para todos los públicos. Hay referencias sexuales, violencia y bastante humor adulto. Pero todo ello forma parte de una personalidad muy concreta.

También funciona especialmente bien la combinación entre momentos cómicos y escenas más emocionales. Dispatch sabe cuándo hacernos reír y cuándo bajar el ritmo para mostrarnos el lado más humano de sus protagonistas.

Eso sí, no todos los personajes reciben exactamente el mismo desarrollo. Algunos tienen mucho más peso que otros. Y determinadas historias secundarias podrían haberse desarrollado algo más.

Pero el conjunto consigue algo fundamental: queremos saber qué será de esta panda de inadaptados.

Jugabilidad: gestionar superhéroes tiene más peligro del que parece

Elegir al héroe adecuado

Aquí encontramos una de las mayores sorpresas de Dispatch. Aunque estamos ante una aventura narrativa, existe un pequeño componente de gestión que termina teniendo bastante importancia. Desde nuestra oficina veremos diferentes avisos repartidos por la ciudad. Cada misión requiere determinadas características. Algunas necesitan fuerza. Otras velocidad, inteligencia o capacidad para convencer a alguien.

El juego no siempre nos dice directamente qué personaje es el adecuado. Tendremos que interpretar las pistas y conocer las habilidades de cada miembro del equipo. Y aquí comienza el pequeño caos. No podemos enviarlos a todos. Los héroes necesitan tiempo para completar sus misiones. Algunos pueden resultar heridos. Otros estarán descansando. Incluso pueden aparecer conflictos entre ellos que nos obliguen a cambiar nuestros planes. Hay ciertas parejas de personajes mas afines entre ellos, lo cual deparara diversas situaciones. Poco a poco, esta sencilla gestión se convierte en una parte muy entretenida de la experiencia.

Una oficina llena de problemas

Los héroes también evolucionan. Podemos mejorar sus atributos y desbloquear nuevas capacidades. Esto añade una pequeña capa de progresión que complementa la gestión. Además, determinadas situaciones requieren nuestra intervención mediante pequeños minijuegos. Los desafíos de hackeo aparecen durante algunos momentos y van incorporando nuevas mecánicas conforme avanzamos.

No estamos ante un sistema de gestión profundo. Tampoco pretende serlo. Su función es acompañar a la historia y hacer que sintamos que realmente estamos dirigiendo este peculiar grupo de héroes. Y lo cierto, es que lo consigue.

Lo mejor es que ambos mundos están bastante bien conectados. La historia no se detiene cuando gestionamos las misiones. Al contrario, muchas conversaciones y situaciones ocurren mientras estamos realizando nuestro trabajo. Eso hace que la parte jugable no parezca un añadido colocado entre escenas.

Aspectos técnicos: una serie de animación que cobra vida

Visualmente, Dispatch apuesta por una estética de animación muy cuidada. El trabajo de AdHoc Studio destaca especialmente en las expresiones, las animaciones y la puesta en escena.

Los personajes tienen mucha personalidad. Sus gestos acompañan constantemente a los diálogos y las escenas utilizan diferentes encuadres para reforzar los momentos cómicos o dramáticos. Las secuencias de acción también están muy bien resueltas. Los eventos rápidos se integran dentro de las escenas sin romper demasiado el ritmo.

En Xbox Series el conjunto mantiene una presentación muy sólida. No estamos ante una superproducción pensada para presumir de músculo técnico. Su atractivo está más relacionado con la dirección artística y el lenguaje cinematográfico.

Sonido: voces que dan vida a una panda de inadaptados

El apartado sonoro acompaña perfectamente a la propuesta. Las voces en inglés cuentan con un reparto de primer nivel, con nombres como Aaron Paul, Laura Bailey y Jeffrey Wright, que aportan mucha personalidad a sus respectivos personajes.

La música también juega un papel importante. Hay temas que acompañan los momentos dramáticos y otros que refuerzan ese tono desenfadado que caracteriza buena parte de la aventura. En Xbox Series encontramos textos en español y voces en inglés, por lo que tendremos que recurrir a los subtítulos para seguir la historia en nuestro idioma. La localización cumple, aunque en determinados momentos la cantidad de conversaciones simultáneas puede hacer que tengamos que estar bastante pendientes de los textos.

Conclusión

Dispatch es una de esas pequeñas sorpresas que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan ganándose un hueco entre las aventuras narrativas más interesantes. AdHoc Studio ha conseguido recuperar algunas de las mejores virtudes de las aventuras narrativas clásicas. Pero, también, ha sabido introducir suficientes ideas propias para que su propuesta no se sienta como una simple vuelta al pasado.

La historia funciona. Los personajes funcionan. El humor funciona. Y esa pequeña capa de gestión consigue aportar algo diferente a una fórmula que llevaba tiempo necesitando nuevas ideas.

No todo es perfecto. Algunos personajes podrían haber tenido más protagonismo. Determinadas historias secundarias dejan la sensación de estar algo desaprovechadas. Y quien busque una experiencia con mucha interacción puede encontrarla demasiado limitada en algunos momentos. Pero, al mismo tiempo, quizá esa sea precisamente la clave.

Dispatch sabe perfectamente qué quiere ser. Una serie de animación interactiva. Una aventura narrativa en una comedia de superhéroes. Y, de paso, un pequeño juego de gestión que nos pone al frente de la peor plantilla de héroes que podríamos imaginar. Y mientras vemos cómo estos inadaptados desternillantes intentan salvar el día, nosotros tendremos que hacer lo propio desde nuestra oficina. no todo es cuestión de superpoderes, a veces también hay que saber organizar el turno, que diría mi jefe.

Dispatch

28,99 euros
9.2

Valoración

9.2/10

Pros

  • Personajes carismáticos y muy bien construidos.
  • Guion divertido, emotivo y con buen ritmo.
  • Decisiones con consecuencias reales.
  • Gestión sencilla, pero sorprendentemente entretenida.
  • Magnífica animación y puesta en escena.

Cons

  • Algunos personajes quedan menos desarrollados.
  • La interacción es bastante limitada.
  • Los subtítulos pueden resultar difíciles de seguir durante determinadas escenas.
  • Algunas tramas secundarias podrían profundizar más.

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