Serious Sam ha vuelto, pero esta vez no está solo

Hay pocos juegos de disparos en primera persona que hayan abrazado el caos absoluto como Serious Sam. Serious Sam: Shatterverse toma esa filosofía y la transforma en un roguelite cooperativo en el que cada partida puede desarrollarse de forma diferente. Es más frenético, más rápido y considerablemente más impredecible que algunas de las entregas tradicionales de la serie. 

La trama del juego no pierde el tiempo y va directa al grano. Uber Mental ha fracturado la realidad misma, creando un suerte de multiverso llamado Shatterverse en el que múltiples versiones de Serious Sam se ven de repente enzarzadas en la misma guerra. En lugar de limitarse a seguir a una sola encarnación del legendario héroe, los jugadores pasan a formar parte del Serious Program, viajando entre realidades inestables y enfrentándose a las fuerzas que ya han conquistado innumerables líneas temporales. La historia sabe exactamente lo que tiene que ser: una excusa para mostrar un número ridículo de enemigos, armas cada vez más absurdas y múltiples Sams en la misma arena.

El mayor cambio aquí es la estructura. En lugar de una campaña convencional que avanza de un nivel cuidadosamente a otro, Shatterverse se articula en torno a partidas individuales. Entras en una realidad fracturada, te abres paso a través de una serie de encuentros con enemigos, recoges mejoras y bonificaciones, tomas decisiones sobre cuánto peligro estás dispuesto a aceptar y, en última instancia, intentas derrotar a uno de los poderosos lugartenientes de Mental. Si mueres, la partida termina, pero la experiencia está diseñada en torno a ese fracaso, en lugar de tratarlo como tiempo perdido.

Ese enfoque le sienta de maravilla a Serious Sam. La serie siempre se ha centrado en reaccionar ante situaciones abrumadoras y la estructura roguelite le da a ese concepto mucho más margen para desarrollarse. En una partida puedes crear un personaje basado en el daño devastador de una escopeta, mientras que en otra podría ser más recomendable un enfoque más ágil, centrado en el movimiento y los tiempos de recarga de las habilidades. Lo importante es que tus decisiones realmente importan, ya que la combinación de bonificaciones y modificadores puede cambiar drásticamente la sensación que te transmite una partida.

Además, le da al juego una agradable sensación de descubrimiento. Nunca sabes muy bien qué te deparará el próximo encuentro y siempre existe la tentación de seguir un poco más allá en busca de algo mejor. Eso crea esa sensación tan típica de los roguelite de decir: “Solo voy a hacer una partida más”, antes de darte cuenta de que ha pasado mucho más tiempo del que tenías pensado.

El elemento cooperativo es donde Shatterverse se siente más cómodo. La posibilidad de que participen hasta cinco jugadores crea una experiencia multijugador maravillosamente caótica, sobre todo cuando el número de enemigos empieza a aumentar. Un jugador puede centrarse en eliminar a los enemigos más débiles, otro puede concentrarse en los objetivos más difíciles, mientras que los demás utilizan sus habilidades para controlar a las multitudes o proporcionar un respiro muy necesario.

Jugar en solitario sigue siendo perfectamente viable, aunque la experiencia resulta más exigente cuando no tienes compañeros de equipo que cubran diferentes ángulos. Esa presión adicional no es necesariamente algo malo, pero sí hace que el juego sea considerablemente menos indulgente. El modo cooperativo saca a relucir algunas de las mejores cualidades del sistema roguelite, ya que combinar diferentes habilidades y mejoras puede producir resultados maravillosamente destructivos.

Hay momentos, sin embargo, en los que la enorme cantidad de información que te llega puede resultar abrumadora. Con enemigos, proyectiles, habilidades, efectos ambientales y mejoras compitiendo por llamar la atención, la acción puede volverse visualmente caótica. Serious Sam siempre se ha caracterizado por el exceso, por lo que este problema no es precisamente inesperado, pero hay ocasiones en las que no sabes muy bien qué está pasando en pantalla. 

Visualmente, Shatterverse adopta un enfoque más colorido y estilizado de la franquicia. Los mundos son coloridos, extraños y deliberadamente exagerados, lo que ayuda a distinguir las distintas realidades entre sí. Las arenas son lo suficientemente amplias como para dar cabida al frenético movimiento del juego, algo esencial cuando docenas de enemigos se abalanzan hacia ti.

Los efectos visuales pueden llegar a ser espectaculares en las batallas más grandes. Las explosiones inundan el entorno, las armas producen destellos y los enemigos se derrumban de una forma maravillosamente excesiva. Siempre está pasando algo, lo que hace que el juego parezca una película de acción interactiva que ha olvidado el significado de la moderación.

El diseño de sonido cumple también. Los disparos tienen la contundencia que cabría esperar, las explosiones impactan con una fuerza satisfactoria y la banda sonora mantiene el tono enérgico necesario para las batallas prolongadas. Y lo más importante: el humor permanece intacto. Un Serious Sam sin su ridícula confianza y sus frases ingeniosas en el momento justo no sería del todo Serious Sam. El título además está totalmente localizado al castellano.

No todo es perfecto. A los jugadores que prefieren la estructura lineal tradicional de las campañas les pueden resultar menos satisfactorias las partidas repetidas, sobre todo si buscan una experiencia narrativa más sustancial. La dificultad también puede llegar a ser agotadora a medida que la acción se intensifica y los jugadores en solitario pueden encontrar algunos encuentros más estresantes que aquellos a los que se enfrentan con amigos.

Sin embargo, estas deficiencias nunca eclipsan por completo la diversión. Shatterverse da lo mejor de sí mismo cuando todo sale tremendamente mal y te ves obligado a reaccionar por instinto. Captura esa sensación tan característica de Serious Sam de estar en inferioridad numérica, pero de alguna manera seguir teniendo suficiente potencia de fuego para reventar todo lo que veas en pantalla.

Conclusión 

Serious Sam: Shatterverse es una evolución divertida y sorprendentemente natural de la franquicia. El giro hacia la progresión roguelite aporta a la fórmula tradicional de los shooters un gran valor de rejugabilidad, mientras que el concepto del multiverso ofrece una excusa entretenida para presentar diferentes versiones de Sam y situar a enemigos conocidos en situaciones desconocidas.

Puede que no sustituya a la campaña tradicional de Serious Sam para los jugadores que prefieran una aventura más estructurada, pero ese nunca fue realmente el objetivo. Para los fans de Serious Sam, de los roguelites o, simplemente, de los shooters que se niegan a tomarse en serio a sí mismos, aquí hay bastante con lo que disfrutar.

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Serious Sam: Shatterverse

19,99€
7.5

NOTA FINAL

7.5/10

Pros

  • Combates extremadamente frenéticos y divertidos
  • Modo cooperativo para hasta cinco jugadores
  • Buena variedad de enemigos

Cons

  • La progresión es lenta en algunos momentos
  • El contenido puede volverse repetitivo tras muchas horas
  • Algunas zonas carecen de detalle técnico
  • El componente roguelite echará para atrás a muchos fans 

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