Slots & Daggers es un nuevo y adictivo experimento que combina el género roguelike con la fantasía épica y las máquinas de Slots.
Las máquinas de Slots (o tragaperras como las conoce aquí todo el mundo) son máquinas fabricadas para generar grandes dosis de dopamina en nuestro cuerpo a base de luces, sonidos, colorines y recompensas. Además, algunas de estas máquinas de premio están programadas para que, al cabo de una serie de jugadas, devuelvan una cantidad determinada de lo que se ha metido en ellas. Esto crea un bucle de adicción. En la vida real, este tipo de juegos de “azar” me produce un total rechazo. Sin embargo, en los videojuegos es diferente.
Hace 2 años, se hizo extremadamente popular Balatro, un roguelike basado en el póker que nos permitía cambiar las reglas de la partida con cartas especiales y todo tipo de comodines. Yo jamás he jugado al póker, pero hoy en día este título ya acumula unas cuantas horas en las estadísticas de mi consola. Al éxito de Balatro se unió más tarde CloverPit, otro juego del mismo género. Sin embargo, este juego sustituía las cartas por una máquina tragaperras. Siguiendo esta estela, el desarrollador independiente Friedemann ha creado Slots & Daggers, una alocada propuesta que mezcla los combates por turnos típicos de los RPG con las mecánicas de los Slots y la adictiva progresión de los roguelikes. ¿Suena bien no? ¡Pues empieza a meter monedas y aprieta el botón!
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¡Tabernero, dame cambio!
Slots & Daggers nos traslada a un reino gobernado por el malvado Lord Slothor y sus secuaces. Lo gracioso es que este mundo no es real, pues forma parte de un juego que se encuentra en una tragaperras de una taberna de fantasía medieval. Nuestro protagonista es un bandido manco con algunos problemas de ludopatía. Este se dejará sus monedas en la máquina para derrotar al malvado villano del juego y acabar con sus fuerzas. Para ello, iremos avanzando por distintas zonas enfrentándonos en combates por turnos a distintos tipos de enemigos con características y poderes diferentes.

La jugabilidad del título de Friedemann gira (nunca mejor dicho) entorno a las mecánicas base de las máquinas tragamonedas. En lugar de usar cartas, como ocurría en roguelikes como Slay the Spire, aquí cada turno dependerá del resultado de los rodillos. Con cada tirada haremos que gire uno de ellos y las combinaciones de símbolos obtenidas determinarán ataques, defensas, habilidades especiales o monedas conseguidas.
Tengo la máquina más calentita que el aliento de un dragón
Con nuestras ganancias podremos comprar nuevos símbolos, potenciadores e incluso aumentar la cantidad de rodillos. Esto hará que la máquina pueda generar combinaciones de hasta 5 símbolos en lugar de 3, aumentando las probabilidades de ganar un premio gordo.
Y es que lo interesante de Slots & Daggers está en cómo podemos alterar el azar mediante mejoras, sinergias y distintas decisiones estratégicas. Al final de cada ronda podremos comprar nuevas armas que se añadirán a la tragaperras y aumentarán nuestro poder ofensivo. Sin embargo, esto también hará que disminuyan las probabilidades de que aparezcan símbolos de acciones especiales. No obstante, si lo necesitamos, podremos hacer uso de las habilidades pasivas que obtengamos en la tienda.
Por si fuera poco, cada vez que perdamos una partida, la máquina nos premiará con nuevos desbloqueos y fichas. Estas últimas se podrán utilizar para comprar y mejorar modificadores. Dichas mejoras permanentes aumentarán las estadísticas de la máquina, otorgándonos más defensa, más fuerza, mayores probabilidades de críticos o curas automáticas.

Ludopatía épica
En términos audiovisuales, Slots & Daggers destaca por una identidad minimalista. Su estilo visual ofrece un pixel art rudimentario con criaturas grotescas que, curiosamente, se siente que tienen cierta personalidad por sus formas de actuar en el combate. No obstante, pese a apostar por la simpleza gráfica, el juego tiene efectos visuales y de iluminación bastante buenos.
Por otro lado, esta sobriedad contrasta con los detalles que Friedemann ha incluido alrededor de la tragaperras. En la mesa donde está la máquina podremos encontrar cartas, un par de dados, un tapete, un cenicero e incluso un vaso con un licor misterioso y una rodajita de fruta.

Esto, junto a con el alboroto de la gente de fondo, nos transporta a una sucia taberna de mala muerte con el aire cargadito de humo. La música y los efectos sonoros en general contribuyen a esta imagen. Además, las melodías lo-fi de la banda sonora se mezclarán con el tintineo de las monedas y los sonidos característicos de la máquina.
En definitiva
Slots & Daggers es uno de esos proyectos independientes que parecen surgir de una idea absurda —mezclar una tragaperras con un RPG de fantasía— pero que terminan funcionando gracias a una ejecución sorprendentemente inteligente. Friedemann logra trasladar muy bien las mecánicas de los combates por turnos y el espíritu roguelike al funcionamiento de una máquina de Slots. Así consigue un juego endiabladamente adictivo y mucho más estratégico de lo que parece. Sin embargo, su contenido se acaba quedando algo limitado, lo cual impide que alcance la profundidad de los grandes referentes del género.
Pese a ello, Slots & Daggers te acabará conquistando con su personalidad visual, ambientación y un bucle jugable maravilloso. Cuando quieras darte cuenta, habrás estado 5 horas apretando el botón de una tragaperras para que en la pantalla aparezcan tres espadas y puedas lanzar el ataque crítico que acabará con ese dichoso dragón.



